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Nuevo éxito de Sarkozy con sabor a despedida

Elogios del resto de líderes europeos al liderazgo, capacidad política y eficacia del mandatario galo

Actualizada Viernes, 12 de diciembre de 2008 - 18:05 h.
  • AGENCIAS. Bruselas (Bélgica)

Satisfacción y convencimiento de que la imagen de Europa es más fuerte ahora que hace seis meses. Ese fue el mensaje que el líder francés, Nicolas Sarkozy, lanzó al despedirse como presidente de turno de la UE junto a una advertencia. El haber logrado cerrar los acuerdos pendientes, ofreció al dirigente galo el broche de oro. "Lo que no se puede negar es que Europa necesita un presidente estable y activo, y no solo por seis meses".

Y muchos de sus socios, entre ellos el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, no escatimaron elogios: iniciativa, liderazgo, seriedad, capacidad política, eficacia, un "balance exitoso", dijo.

Sarkozy reconoció haber disfrutado del puesto, haber conocido a mucha gente, y aunque todavía tiene pendiente un discurso ante el Parlamento Europeo para hacer balance de su presidencia, hoy se despidió formalmente de sus colegas tras seis intensos meses de trabajo, un semestre de una actividad frenética marcada por circunstancias especiales, como la crisis económica.

El dirigente francés empezó a lo grande inaugurando la Unión por el Mediterráneo en París en julio. Era una de sus promesas electorales y aunque hubo otros países, como España, que trabajaron duramente para que renaciera el diálogo euromediterráneo, fue Sarkozy quien logró un mayor protagonismo en la recta final aunque luego el gobierno de su amigo Zapatero logró que la sede de la nueva entidad estuviera en Barcelona, como parecía de justicia.

Pero los sueños de una presidencia placentera se desvanecieron antes incluso de empezar. Francia se encontró con dos retos clave: cómo solucionar el 'no' irlandés de junio al Tratado de Lisboa, que bloqueaba un texto vital para la UE pueda funcionar más ágilmente; y cómo afrontar la crisis económica que tras el verano se dejó sentir en Europa con una fuerza inusitada.

El primer asunto quedó finalmente solucionado en este Consejo 'descafeinando" un poco más el Tratado (que a su vez era la versión 'light' de la nonata Constitución) al introducir ciertas garantías sobre neutralidad, fiscalidad y familia pero sobre todo al olvidar la vieja pretensión de reducir la Comisión para que fuera más ágil y aceptar la exigencia irlandesa de mantener un comisario por país. A cambio Dublín se comprometió a celebrar un nuevo referéndum el año que viene pero nadie debería olvidar que la última palabra sigue estando en el electorado irlandés.

Cumbres y más cumbres

Nada más acabar el verano Sarkozy convocó una cumbre de urgencia para analizar la situación tras la guerra entre Georgia y Rusia -acompañada de varias visitas y encuentros con los protagonistas- pero fue la crisis económica la que acaparó la mayor parte de sus esfuerzos. Cual torbellino, el presidente galo estaba dispuesto a hacer todo lo que fuera por dar la imagen de que Europa se movía. Promovió la reunión extraordinaria de jefes de Estado y Gobierno del Eurogrupo de donde salió el plan de rescate financiero que luego fue adoptado por los 27 y se reunió con los grandes europeos, con los medianos y con el presidente de EEUU, George W. Bus, para preparar la famosa cumbre del 15 de noviembre del G-20 (que luego fue G-22 por la inclusión de España y Holanda), una cita que el presidente francés presentó como el inicio de la "refundación del capitalismo".

Histriónico, hiperactivo, sin dar nunca muestras de cansancio y demasiado 'tocón', según trascendió de fuentes cercanas a la canciller Angela Merkel, un poco molesta con tanto abrazo, Sarkozy parecía lleno de una energía sin fin y pese a la crisis, en su último consejo consiguió uno de los acuerdos más complicados sobre el cambio climático que había sido imposible en otras ocasiones.

Los corresponsales comunitarios, en una encuesta publicada esta semana por el diario "La Tribune", le dieron la medalla de oro al mejor líder.

Sus socios le despidieron con aplausos. Guste más o menos, nadie duda de que Nicolás Sarkozy ha sido efectivo y ha mantenido a la UE en los titulares durante medio año. "Europa merece ser amada", dijo hoy como colofón ideal.


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