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"MEMORIAS DE TUDELA. RECUERDOS EN BLANCO Y NEGRO">JESÚS Mª RAMÍREZ SÁNCHEZ

Mañanas de domingo

"En el Arenas se forjó la cultura deportiva de Tudela, y algo más: una cultura de libertad"

Actualizada Miércoles, 19 de noviembre de 2008 - 04:00 h.
  • JESÚS MARÍA RAMÍREZ SÁNCHEZ ES ABOGADO.

E RAN los años sesenta y mi padre me llevaba con él al Arenas a ver el partido de baloncesto. Él era un moderno speaker y anunciaba las alineaciones de los equipos; agradecía a los patrocinadores; y comentaba las incidencias de juego, además de haber pintado, durante la semana, la bota que en lugar de banderín se entregaba al equipo rival.

Allí estarían Ramón Sainz "El Gordis" y Ángel Cisneros, delegado del equipo durante toda su vida, siempre nervioso e inquieto. Siempre miraba al cielo la noche anterior por si llovía, preocupado por el más mínimo detalle en esa pista descubierta que tantos partidos de baloncesto ha vivido y que tan poco se parecía a los modernos polideportivos.

Y estaría Paco Álava, amigo de mi padre y de Angelito Cisneros, el "Tío Paco". Él era el entrenador, pero Paco fue mucho más para esos jóvenes que vemos en la foto. Él impulso en Tudela un deporte ajeno a nuestra tradición futbolística, un deporte universitario y extranjero, que se empezó a jugar por jóvenes de la ETI que encontraron en él una afición y algunos algo más. El baloncesto era lo moderno en una Tudela que despertaba de su vida rural y comenzaba a ser industrial y urbana. Nació con las fábricas y con el Barrio de Lourdes, curiosamente un barrio que tanto debe a Paco Álava, su primer líder vecinal.

Pero también en esa fotografía antigua están los dos primeros alcaldes democráticos del Tudela tras la dictadura: Paco Álava y Alberto Tantos. En esos viajes del equipo de baloncesto se formó un grupo humano de amigos; se forjaron complicidades y noviazgos; pero también se hizo proselitismo político. El Partido Socialista mucho tiene que deber a aquellas jornadas deportivas.

Angelito Pérez era el techo del equipo en unos años de españoles bajitos. Falta en la fotografía Juanjo Baquero, el relevo de Paco, y creo que el último de la fila inferior es un joven Toño Catalán, hoy Antonio Catalán.

El Arenas era el baloncesto y el Frontón el balonmano. Hasta en eso hubo siempre rivalidad. El Arenas era un club de una burguesía incipiente y el Frontón de un proletariado incipiente (la obra sindical). Con un voluntarismo y afición desmedida, esos chavales de la fotografía jugaban contra equipos con muchos más medios - incluido el Atlético San Sebastián en que jugaba Azpiazu, el pivot más alto de España-; en una pista inapropiada con sus sillas y su marcados de mano; con un público de padres y novias que pagaban una módica entrada que alguna vez el señor Jesús Guillén me dejaba vender; y allí comenzando a forjar una cultura deportiva en la ciudad y algo más: una cultura de libertad.

Por cierto, yo soy el niño que tiene el balón.


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