Pilar Fontana, una valenciana que desde hace años tiene una casa en Caterets, explicó que el piso alquilado a los dos detenidos pertenece a una mujer viuda, amiga suya, que reside en el primer piso en el mismo portal de la calle Richelieu. Esta mujer regenta junto a su hija y su yerno un restaurante situado junto al ayuntamiento. El local estaba cerrado por descanso semanal. También tiene otros dos apartamentos, que generalmente alquila "a gente que conocen, españoles y sobre todo a gente de Bilbao", de ahí la "extrañeza" de esta mujer por el hecho de que en su estudio hayan sido arrestado los presuntos etarras.
Inquieta por la situación, Fontana quiso visitar a su amiga, pero los gendarmes que cortaron toda la calle Richelieu no le dejaron pasar. Explicó que sí le pudo llamar por teléfono y que la dueña del piso le comunicó que ella y su familia están tranquilos, "no tienen nada que decir" y siguen en su casa mientras la "policía hace su trabajo". Un vecino de la calle Richelieu explicó que Cauterets es "un pueblo muy pequeño donde todo el mundo se conoce" y donde "hay muchos españoles, con quienes la relación es cordial".
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