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TELEVISION

Puro reporterismo

"El reporterismo se ha desvirtuado, porque se busca la inmediatez, no el análisis"

Actualizada Martes, 11 de noviembre de 2008 - 04:00 h.
  • MERCEDES RODRÍGUEZ . COLPISA. MADRID

UNA historia de estafas, de traiciones pero también de amistad vivió el periodista francés Dominique Mollard al trazar y vivir la peligrosa travesía que hoy contará La 1 en el reportaje Destinos clandestinos. Mollard se embarcó en la costa de Mauritaria en un cayuco para contar desde dentro, conviviendo con 39 inmigrantes, la dureza de quienes se juegan la vida buscando un futuro mejor.

Toda una peripecia que preparó a lo largo de dos años y que la cadena pública española emite en exclusiva. El reportero, que se confiesa con alma de hippy, no se considera un aventurero, defiende el reporterismo a fondo en un momento en que, como dice, «se ha desvirtuado porque, salvo excepciones, los medios audiovisuales buscan el efecto instantáneo, la inmediatez y no el análisis».

Dominique Mollard pertenece a esa raza de reporteros que olfatean las historias, se apasionan con ellas y se vuelcan en el oficio. Ex corresponsal de Associated Press, conoce bien España, donde trabajo, y después se convirtió en un freelance con productora propia para seguir por libre su pasión por contar historias. Miembro de la generación de mayo del 68, de la que guarda su espíritu, es hijo de militar francés, vivió durante 18 años en Marruecos, conoce África y quiso volver para contar, entre otras, la historia que hoy se muestra en La 1.

Cayucos y cadáveres

El reportaje bucea en el entresijo de la noticia que es moneda corriente en los telediarios: el goteo pertinaz de cayucos que llegan a las costas de Canarias y que muchas veces dejan cadáveres en el camino.

Mollard fue bien pertrechado. Aunque a primera vista el viaje suena a una temeridad, el reportero dice que «no tanto, estaba más pensado de lo que pueda parecer». La travesía estaba orientada por satélite, llevaba teléfono con GPS para orientar la navegación.

Todo estaba calculado, los kilómetros y la gasolina que se necesitaba, así como las tres cámaras que utilizó en previsión de que alguna se estropeara. «Pero había unos parámetros inciertos, desconocidos, como el parte del mar y el número de gente». Porque iban a embarcarse 28 personas pero finalmente fueron 39, entre ellos una mujer con un bebé.

Durante la navegación se produjo una rotura de dos motores y la embarcación quedó a la deriva en medio del mar. Además, uno de los pilotos fumaba cosntantemente sobre los bidones de combustible. Después de una serie de peripecias que el espectador podrá ver en el reportaje, se iban acercando a su destino a la isla de El Hierro.

"Todo el viaje y su preparación puede resumirse en una historia de estafas, traiciones, amistades y solidaridad», dice el reportero francés afincado en Estados Unidos. Dentro de la pequeña nave tenía un amigo dispuesto a ayudarle ante cualquier exaltación de los tripulantes. El reportaje era para Dominique Mollard una «asignatura pendiente» que tenía ganas de llevar a cabo con la intención de relatar desde dentro la inmigración, «un fenómeno universal que existe desde el principio de la historia de la humanidad, no una cuestión moderna».

La era Obama

Mollard tiene fe en que el reporterismo de análisis vuelva a emerger en la televisión, «más dada a la inmediatez y a la risa», aunque cree que los reportajes a fondo no se han ido de la prensa escrita. Las empresas audiovisuales no parecen estar dispuestas a dedicar un inversión suficiente para este género universal. A la pregunta de si es caro el documental contesta que «no es más caro, es que se quiere hacer más barato».

Este veterano profesional cree que Estados Unidos es quien ha marcado la actual tendencia de aligerar la información «Desgraciadamente, en Estados Unidos dan la nota, el tono, y el resto hace lo mismo después». Y opina que en Norteamérica hay mucho egocentrismo y que éste se traslada al periodismo. «Pero se están poniendo las pilas, dándose cuenta de que estamos en un mundo cada vez más globalizado en el que no sólo están ellos», dice.

Mollard tiene esperanza en que la etapa que abre el presidente electo, Barack Obama, traiga mejores rumbos en todos los aspectos, también en el informativo. «Obama tiene la puerta abierta y un desafío, pero no camina sobre el agua. Hay mucha tarea por hacer, aunque estamos llegando a la esquina de la calle para cambiar el rumbo. Y eso se notará en el periodismo», señala el reportero francés.


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