Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa Boletines
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
ARTE

Los mil hijos del general Chun Man Ri

Las nuevas exposiciones del Centro Huarte cierran el tema de la identidad. El "bebé que gatea", en palabras de su director, vuelve a renovarse al cumplir su primer año de vida.

Actualizada Sábado, 1 de noviembre de 2008 - 04:00 h.
  • ION STEGMEIER . HUARTE

SU apellido obsesionó a Kyungwoo Chun desde la infancia. Primero porque él es coreano y el apellido es chino. Significa literalmente miles. Y, segundo, porque lo portó el legendario Chun Man Ri, un general chino que llegó a Corea en 1592 y se quedó, desoyendo la gloria de su país.

Tanto chinos como coreanos consideran que el nombre de una persona determina su destino. Y Kyungwoo Chun se puso a trabajar en el suyo. Así nació One Thousands faces of Thousands, un proyecto de fotografía, performance y vídeo en el que ha trabajado más de tres años. El visitante se encontrará en Huarte con un gran mural con mil fotos. Todos se apellidan Chun. "A todos nos interesan nuestras raíces y el apellido es el hilo conductor", explica el artista. Las historias con las que se encontró durante la búsqueda de los mil Chun se recogen en vídeos, así como una reconstrucción artística del general chino de 1592, el primero de los Chun coreanos.

Además, Kyungwoo Chun ha pesado el dolor de mil personas. Se dio un pañuelo rojo a mil colaboradores, entre ellos alumnos de Ursulinas de Pamplona, y se les pidió que introdujesen sus dolores más íntimos en forma de piedras: a más sufrimiento, más piedras. Se les pidió honestidad, y, después, que ataran las cuatro puntas formando saquitos, con sus nombres y la fecha. Los mil saquitos de dolor descansan en el suelo, ante la mirada de los mil Miles. La exposición irá a Seúl y después a Alemania.

El amor de Yoko Ono

I am making art es otra de las muestras que se inaugura hoy. Son cuatro estudios sobre el cuerpo del artista de los que ahora se muestran dos, los centrados en la ruptura de tabúes.

"Desde los años 60 numerosos artistas utilizan sus cuerpos como sujeto y objeto material del trabajo que realizan", explicó ayer Denis Pernet, del Centre d"Art Contemporain Genève, que ha producido la muestra. "Generan cuestiones sobre la identidad, a un nivel o a otro", añade.

Allí se pueden ver en vídeo -muchas de ellas por primera vez en España- algunas performances míticas, como Reservoir Dog, de 1995, en la que se ve al artista ruso Oleg Kulik, en Zurich, desnudo, haciendo de perro al que llevan con correa y ladra y gruñe ante los pasmados suizos.

O la Cut piece de Yoko Ono. Bueno, dos Cut pieces. La original, de 1964, en la que la entonces mujer de John Lennon sentía enfado y agitación en su corazón, y le van cortando la ropa poco a poco con unas tijeras. Y la de 2003, en la que la viuda de Lennon quiere trasmitir su amor por el mundo tras el 11-S. "Venid y cortad un trozo de mi ropa menor del tamaño de una postal y enviadlo a la persona que amais", dijo entonces. "Mi cuerpo es una cicatriz de mi mente", añadió.

Los hay de todo tipo. En Bruits, Absalon (Israel 1964, Paris 1993) grita con todas sus fuerzas ante la cámara hasta quedarse agotado. "Es una amplia selección de trabajos históricos, de todo tipo, el cuerpo inmóvil, espasmódico, atado, desnudo, cubierto de pintura... el cuerpo de todas las maneras posibles", apunta Pernet. "Son obras que prolongan la secular tradición del autorretrato".

Por primera vez, también, atraviesa los Pirineos una parte de la colección de fotos de Madeleine Millot-Durrenberger. "En Francia hay dos nombres para coleccionista, coleccionador para hombres y coleccionadora para mujeres. Los hombres son hombres que hacen absolutamente lo que quieren con su dinero y son muy inteligentes; las mujeres no saben qué hacer con su dinero y con su colección", apunta. Ella revela que ha tenido varias vidas. Una universitaria (licenciada en Ciencias Políticas y doctora en Sociología), una familiar (con cuatro hijos biológicos y dos más adoptados) y también política, en Estrasburgo. "Pues eso, defiendo la lucha armada mediante el cerebro y no las bombas y las armas", manifiesta.

A Huarte ha traido 110 fotos, una décima parte de su colección, bajo el título Un mur, un trou, un visage (un muro, un agujero, una cara), son trípticos con los que busca conexiones.

Por ejemplo las fotos de cadáveres de Rudolf Schäfer, de 1987, en Berlín Este. "El público piensa que duermen y les gusta", explica ella. Madeleine, por sinceridad intelectual, les dice que sí, pero que por mucho tiempo.

La presencia navarra está en manos de dos mujeres. Asun Requena muestra su Via Crucis, 14 estaciones, 14 fotomontajes impresos en fieltro, que recorren momentos de su vida. "Me ha llevado más de diez años de ejecución, y parte se quedó en el cajón", dice. Cada imagen lleva consigo una historia. "Autorretratos he hecho miles pero esto está más cerca del espíritu, del alma", dice. Son temas muy duros como las enfermedades, el terrorismo -con una olla exprés puesta en vertical que fotografió el día del atentado de la T4-, la epilepsia -con un volcán y la sombra de su hermano fundidos- o las lagunas -con un tío suyo con dos guerras a sus espaldas y la mirada perdida- . En el exterior del centro, Maite Vélaz ha instalado su objeto no identificado, enredado en la malla exerior. Se trata de la destrucción formal de un objeto. En este caso, las nanas-estropajo metálico de acero.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar con muy poca publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra