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'Txeroki' confesó al 'comando Nafarroa' su implicación en el crimen de Capbreton

Garikoitz Aspiazu les impartió un curso sobre armas y explosivos hace dos semanas en el sur de Francia

Actualizada Viernes, 31 de octubre de 2008 - 19:29 h.
  • AGENCIAS. Madrid

El presunto jefe del 'comando Navarra' de ETA desarticulado el pasado martes, Aurken Sola Campillo, y su segundo, Xabier Rey Urmeneta, han confesado a la Policía, por separado, que el máximo responsable del aparato militar de la banda, Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki', les confesó hace dos semanas que está implicado en el asesinato de dos guardias civiles en Capbreton (sur de Francia) el 1 de diciembre de 2007, informaron fuentes de la investigación.

Los dos detenidos en Pamplona recibieron hace dos semanas en el sur de Francia un cursillo sobre el manejo de armas y explosivos, impartido por el jefe militar de ETA. Durante el mismo, 'Txeroki' les confesó que él es uno de los tres etarras que estaban en la cafetería cuando detectaron a Fernando Trapero y Raúl Centeno, sobre los que después dispararon. Respecto la identidad de los otros implicados, 'Txeroki' se limitó a trasladarles que eran "dos militantes de ETA", según la declaración de Aurken Sola y Xabier Rey.

El diario 'La Razón' había adelantado en su edición de hoy que uno de los detenidos del 'comando Navarra' había declarado ante la Policía la confesión que le había trasladado 'Txeroki'.

Asier Bengoa y Saioa Sánchez fueron arrestados cuatro días después, a cientos de kilómetros de allí, en el departamento de Lozere, y están acusados formalmente del doble asesinato. Sin embargo, fuentes de la lucha antiterrorista aseguran que sólo la mujer reconoció su presencia en Capbreton y que podría ocurrir que su compañero de comando, Bengoa, con el que compartía un piso en Toulouse, acudiese en su ayuda mientras huía del cerco policial y nunca hubiese estado en el lugar de los hechos.

Hasta el día de hoy se han encontrado tres de los coches utilizados en la huida: el Peugeot 307 gris con el que abandonaron el lugar de los hechos los tres etarras, el que robaron en Haute-Mauco una hora después, secuestrando a su dueña, y un Renault Clio verde con el que se acercaron a un joven para robarle su Volkswagen Golf, cerca de Perigueux, a los tres días del doble crimen.

El primero de los vehículos fue decisivo para que la Fiscalía de París implicase en el crimen a Asier Bengoa, ya que se encontró en su interior un cepillo de dientes con el ADN del terrorista. En el Renault Clio se encontraron 142 casquillos de bala, procedentes de las pruebas de tiro realizadas días antes por Bengoa y Sánchez, de los cuales 71 correspondían al calibre usado por los asesinos de los guardias civiles.

En el Clio también aparecieron cabellos rubios de los que lucía Saioa Sánchez antes de comprarse un tinte oscuro y cortarse el pelo durante la huida, además de tarjetas de teléfono prepago y placas falsas de matrícula. Este coche era utilizado, al igual que el piso hallado en aquellos días en Toulouse, por el 'comando' que formaban Saioa Sánchez y Asier Bengoa.

SIN RASTRO DEL ARMA

Sin embargo, el arma del crimen sigue sin aparecer. Ni el revólver Magnum 357 que llevaba Bengoa en el momento de la detención, ni la pistola semiautomática 9 mm que portaba Saioa Sánchez fueron utilizadas en los asesinatos, según las distintas pruebas de balística realizadas.

Los investigadores mantienen abiertas varias hipótesis. Si como apunta algún testimonio no concluyente, fue la mujer quien disparó a los guardias civiles, se podría haber deshecho del arma o habérsela entregado al tercer etarra huido. También puede ser que 'Txeroki', o cualquiera de los "otros dos militantes" fuera el autor de los disparos y huyera con el arma.

EL INTERROGANTE DEL BILLETE DE METRO

Además, sigue habiendo una pieza que no encaja: el billete de metro encontrado en poder de Bengoa y Sánchez al ser detenidos en Louzere el 6 de diciembre. Ese billete fue adquirido el mismo día del atentado de Capbreton a cientos de kilómetros de allí. Los investigadores creen que los dos terroristas pasaron por el piso franco de Toulouse durante su huida y 'limpiaron' las evidencias que allí podrían haberse recogido. En esa visita podrían haber recogido el billete que una tercera persona habría adquirido.

La hipótesis que apunta a que Bengoa no habría estado en el lugar del atentado y que su entrada en escena se hubiese producido al acudir a la llamada de auxilio de su jefa de 'comando', Saioa Sánchez, se completa con que él podría haber comprado el billete y, en ese caso, serían otros dos los hombres que habrían acompañado a la etarra en la cafetería de Capbreton la mañana del 1 de diciembre.


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