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CULTURA Y SOCIEDAD

El "monstruo de Amstetten" encerró a su madre en un ático durante años

Recluyó a su madre hasta su muerte en una pequeña habitación con ventanas tapiadas para que no viera la luz del sol

Actualizada Viernes, 31 de octubre de 2008 - 04:00 h.
  • E. MÜLLER . COLPISA. BERLÍN. .

Una nueva faceta de la perturbadora personalidad de Josef Fritzl, el austríaco de 73 años que secuestró y violó a su hija durante 24 años y con la que tuvo siete hijos, fue revelada por la revista News, que señaló, citando un informe oficial, que el llamado monstruo de Amstetten, había encerrado a su propia madre en una habitación en el ático de su casa, donde permaneció hasta su muerte.

Un pasaje del informe de 130 páginas escrito por la psicóloga Adelheid Katsner y basado en seis largas conversaciones con Fritzl, señala que el detenido había encerrado a su madre en una pequeña habitación en la que tapió las ventanas para que no viera nunca la luz del sol.

El dossier describe la tormentosa relación de amor y odio que unía a Fritzl con su madre a la que acusó de haberle maltratado cuando era un niño. «Me pateaba y me pegaba hasta que me caía al suelo sangrando», confesó a la psicóloga. «Yo odiaba a mi madre, pero también la amaba», dijo. Aunque no se revela el tiempo en que Fritz mantuvo a su madre encerrada en el cuarto, es posible que la mujer haya permanecido aislada del mundo por espacio de 20 años. La mujer murió en 1980 y vivió en la casa de su hijo, en la calle Ybbstr, desde 1960.

El contenido del informe fue filtrado a dos medios austriacos que hace una semana publicaron algunos detalles de la personalidad sádica de Fritzl. «Nací como violador, pero me retuve relativamente largo tiempo», dice el monstruo en un pasaje del documento, que fue elaborado para determinar si es mentalmente apto para afrontar un juicio. «Su narración describe un clima familiar imprevisible con agresiones humillantes y sin motivo por parte de su madre. Su infancia lo predispuso para una invalidez emocional», señala la psicóloga.

Una vena perversa

Pero Fritzl era algo más que un hombre perturbado por los malos tratos que recibió de su madre. En sus charlas con la psicóloga reveló que posee una «vena perversa por la cual fluye lava destructiva» y admitió sentirse como un volcán en permanente ebullición. El volcán hizo erupción varios años antes de que decidiera convertir a su hija en su esclava sexual. Con 32 años, Fritzl irrumpió en la vivienda de una joven y la violó, una acción que justificó con su confesión de que había nacido para ser un violador de mujeres. No obstante, su principal víctima fue su hija Elisabeth. «Durante el sexo nunca le miré a la cara», afirma Fritzl, quien también reveló que dejó de tener relaciones sexuales con su esposa el día en que encerró a su hija en el sótano de su casa.


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