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SHELDON LEE GLASHOW PREMIO NOBEL DE FÍSICA

"Lo complicado es la naturaleza, no la física de partículas"

"Es muy difícil explicar algunas teorías a quien no sabe lo básico sobre física cuántica o relatividad"

Actualizada Martes, 28 de octubre de 2008 - 04:00 h.
  • JESÚS RUBIO . PAMPLONA

Sheldon Lee Glashow (Nueva York, 1932) es un hombre afable, de risa frecuente, hasta propenso a las bromas. Él es uno de esos científicos que trabajan en el mundo del átomo, que investigan los ladrillos más básicos que forman la materia (los quarks, los electrones, los neutrinos) y las fuerzas que se desatan en el mundo del átomo.

Glashow, junto a otros dos científicos, demostró que dos de las fuerzas que se conocen en la naturaleza, la electromagnética y la débil (responsable de la radioactividad) eran facetas de una sola, que se vino a llamar electrodébil. Ganaron el Nobel de Física en 1979. Casi 40 años después, la física de partículas espera nuevos descubrimientos del gran acelerador de Ginebra, el LHC.

¿Qué puede esperarse del LHC?

Ya veremos. Hace siete semanas la maquina sufrió un daño muy severo. Anunciaron que la maquina estaría preparada en abril de 2009. Ahora dicen sólo 2009. Nada de abril (sonríe).

Seamos optimistas. Pongámonos en el caso de que funciona.

Funcionará, es una máquina muy importante. De hecho, mi campo en física de partículas se paró en 1992 o 1993, cuando el Congreso canceló el acelerador que teníamos en Estados Unidos. En ese campo, el LHC quiere descubrir qué fue responsable de que, justo al comienzo de la historia del universo, se rompiera la simetría que debía haber entre las fuerzas electromagnéticas y débiles.

Hay quien dice que esos aparatos son un derroche de dinero.

Hay que pensar que ese coste, en torno a 8.000 millones de dólares, hay que repartirlo en 20 años. Así no parece tan enorme (ríe). En España también se ha construido un gran telescopio en Canarias para algo mágico como ver rayos cósmicos. ¿Por qué hacemos esos aparatos? Simplemente para poder estudiar el mundo y contestar las preguntas que no sabemos.

Los experimentos del LHC están pensados al milímetro. ¿Queda sitio para descubrimientos accidentales, de los que suele hablar?

Por supuesto. El ciclista Lance Armstrong, que sufrió un cáncer testicular, se curó gracias a un medicamento que se descubrió por accidente poco antes. Las nuevas drogas contra el cáncer se basan en el platino y eso se halló al azar, cuando alguien estaba jugando con electrodos de platino. Los descubrimientos accidentales ocurren todo el tiempo. Por ejemplo, el año pasado el Nobel premió un hallazgo accidental, la magnetorresistencia, que multiplicó por diez la capacidad de los ordenadores. Claro que, una vez hecho el descubrimiento, hay que desarrollarlo. Por ejemplo, los rayos X se descubrieron por azar en 1895, pero costó una década tener máquinas capaces de radiografiar. Los post-it nacieron cuando se intentaba desarrollar un tipo de pegamento más potente. El adhesivo del post-it no servía, pero alguien se planteó: ¿qué podemos hacer con él?

¿Qué nos puede dar la teoría estándar, la que ayudó a crear?

Los productos, materiales o energía que han llegado a nuestras vidas vienen de la física de hace 100 o 150 años. Lo que hacemos hoy no va a tener consecuencias directas o, al menos, no estaremos aquí para verlo. El descubrimiento más reciente con aplicaciones prácticas son los positrones, y se descubrieron en 1954. Se utilizan en escáners médicos muy efectivos. En todo caso, todo lo que hacemos los físicos con partículas extrañas, charm, quarks, gluones... no creo que tengan una aplicación práctica directa. No digo ahora, nunca. Sin embargo, sí que muchos físicos de partículas han hecho descubrimientos. Por ejemplo, el ganador del Nobel de Química de 1980, Walter Gilbert, que hizo un gran trabajo en el entendimiento del ADN, se formó como físico de partículas. Las habilidades y los conocimientos que logró como físico se demostraron muy útiles en otro campo. Un descubridor de los top quark, que cambió de campo hacia la instrumentación médica, logró sus habilidades estudiando física de partículas. O el español Juan Antonio Rubio, que ha trabajado en el desarrollo de energía, también procede de la inútil física de partículas.

La ciencia, y la física de partículas, se complica cada día. Esta complejidad, ¿no crea un espacio demasiado grande entre la ciencia y la sociedad?

Lo complicado no es la física de partículas, sino la propia naturaleza. Los quarks son las cosas más simples del universo, es fácil enseñar en un instituto que protones y neutrones están hechos de quarks. Pero un jaguar, o un conejo, son muy complejos. Lo difícil es lidiar con la vida, con las estructuras sociales, con la psicología... Sí es cierto que hay teorías como la de cuerdas muy difíciles de explicar si no se tienen unos conocimientos básicos en relatividad y teoría cuántica. Yo enseño a chicos que quieren ser abogados, historiadores o poetas y me resulta muy difícil explicarles la teoría de cuerdas. Sin esos conocimientos, no la van a entender.

Usted es hijo de inmigrantes rusos. Pese a que su padre era fontanero, pudo estudiar e investigar hasta ganar un Nobel.

En mis vecindad era muy normal estudiar. Era un barrio con muchos judíos, llegados de Alemania o del resto de Europa. La mayoría tuvo éxito. Del instituto donde estudié salieron siete Nobel. Los judíos , como hoy los asiáticos americanos, estaban muy interesados en estudiar. Además los profesores eran muy buenos. Eran los tiempos de la depresión: la gente con un doctorado no encontraba empleo en lo suyo y debía trabajar como profesor de instituto. Además, muy pocas mujeres trabajaban, salvo como enfermeras o profesoras. Por eso había mujeres jóvenes muy inteligentes enseñando. Por otra parte, mis padres tenían una actitud muy positiva: me animaron al trabajo de la escuela, me animaron, básicamente, a pensar.


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