Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa Boletines
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
CULTURA Y SOCIEDAD

¿Tan cariñosos como Sarkozy?

"Merkel debería estar contenta por el afecto que le demuestra Sarkozy", asegura el periodista Luis María Anson

Actualizada Domingo, 26 de octubre de 2008 - 04:00 h.
  • CARLOS MÍNGUEZ . EFE. MADRID.

NI tan adustos como la canciller alemán, ni tan cariñosos como el presidente francés. Los españoles tiene su personalidad a la hora de saludar, aunque está cambiando. "Cada vez somos más Merkel y menos Sarkozy. Dentro de poco, todos alemanes. Tendemos a reprimir nuestras emociones y sentimientos", asegura Luis Muiño, psicoterapeuta.

Esta semana, un diario suizo publicaba que a la canciller alemana le violentan los achuchones que el presidente de Francia le prodiga en público. Cuando ya la noticia era objeto de chanzas en toda Europa, la Cancillería calificaba de invención la noticia.

A Carmen Alborch, ex ministra y hoy senadora, no le ha sorprendido. "Hace semanas viendo por televisión una comparecencia pública de Merkel, Sarkozy y Berlusconi, ya me llamó la atención la familiaridad excesiva con que el presidente francés trataba a la canciller alemana".

Carácter mediterráneo

Valenciana de nacimiento, y con fama de afectuosa, Alborch confiesa que cada vez le gusta más, cuando saluda por vez primera a una persona, dar la mano. "Me parece más apropiado. Y reconozco que hasta hace poco no era así. Me siento más cómoda", afirma.

Dependiendo de las circunstancias y del momento, el saludo de Alborch es más o menos efusivo. También del grado de relación que tenga con la persona. "Con los amigos -dice- el comportamiento es diferente". Al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, unas veces le da la mano y otras un beso.

La primera vez que Friedemann Hascher vino a España, a comienzos de los 60 del siglo pasado, a este jubilado alemán casado con una española, y residente en nuestro país desde hace cuatro décadas, le llamó la atención la efusividad de los españoles. "Y eso que las cosas no eran como ahora. Un hombre nunca saludaba en público con un beso a una mujer que acabara de conocer. Me pareció extraño, o exagerado. O simplemente distinto a lo que estaba acostumbrado. Fui educado para no exteriorizar mucho mis sentimientos, en una sociedad en la que los besos están reservados a las madres con sus hijos", relata.

Cuando viaja a Alemania se comporta "como un alemán", aunque reconoce que con su familia de allí, sólo con algunos de sus familiares, a lo mejor se muestra ahora más "besucón". Su familia de aquí, la de su mujer, es "pródiga en besos", bromea.

Luis Muiño, psicoterapeuta, habla de la velocidad a la que se transforma la tan cacareada efusividad latina. "Estamos pasando de una sociedad en la que prima la colectividad, y en la que por tanto se toca más, se es más expresivo y espontáneo, a otra más individualista, como es la anglosajona o la centroeuropea, donde se reprimen las emociones. El mundo en general tiende hacia esto último". "Perdemos en amor, en seguridad, en sentirnos queridos. Estamos más solos, pero ganamos en libertad", argumenta Muiño. "Cada vez -continúa- nos sentimos más incómodos con el cariño, somos menos cariñosos. No es ni bueno ni malo, es diferente".

Juan Luis Chulilla, antropólogo, advierte también de ese cambio. "La globalización reduce las distancias", de ahí que la forma de comportarse socialmente unos y otros, europeos del sur y europeos del norte, se parezca cada vez más. Pero "aunque hay acercamiento, todavía existen diferencias", puntualiza. La afectividad, la comunicación no verbal y las distancias corporales, destaca este antropólogo, se expresan de forma diferente según los entornos culturales. Por eso a un europeo le extraña que dos hombres árabes vayan de la mano por la calle, o ellos rechazan que ese gesto lo protagonicen un hombre y una mujer.

"Cada día nos tocamos menos", se lamenta Carlos San Martín, sexólogo y presidente de la Asociación para la Promoción Integral de la Salud Sexual. "Somos más individualistas, estamos más a la defensiva. La cercanía de otra persona nos tensa. Solo hay que ver la incomodidad que vivimos cuando entramos en un ascensor que va lleno, o en el Metro. Cada vez ponemos más límites. Y eso, creo, no es bueno".

Para San Martín, el lenguaje de los gestos es tan importante como el verbal a la hora de establecer lazos, y asegura que esa actitud cada día más individualista en la que nos movemos "sin duda alguna se traslada a nuestras relaciones sexuales".

A Juan Echanove, actor, no le disgusta que sus admiradores le feliciten por su trabajo con un beso. "Es más, me gusta. Como a mí me gusta tirarme a dar un beso cuando conozco a alguien. Lo prefiero a dar la mano". Echanove cree que los españoles, "como mediterráneos que somos", seguimos apostando por el contacto físico en nuestro trato social.

Luis María Anson, periodista, escritor, académico de La Lengua...apuesta también por una convivencia social afectuosa. "Ahora lo es más que nunca. Y confío que siga así durante mucho tiempo. Han cambiado los usos sociales, antes se besaba la mano a una señora y ahora se le dan dos besos. Seguimos siendo muy afectuosos. Merkel -concluye- debería estar contenta por el afecto que le demuestra Sarkozy".


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra
  • Quien dice que Merkel debería sentirse contenta es que carece de cualquier conociemiento protocolario. protocolo
  • ¿Contenta por el afecto que le demuestra Sarkozy? ¡Puaaaaggg! El abrazo y los dos besos en la mejilla están reservados para el círculo de amistad, no de protocolo profesional. merkela

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar con muy poca publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra