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CIEN AÑOS DE JORGE OTEIZA | VINCENZO VITIELLO PROFESOR DE FILOSOFÍA DE LA UNIVERSIDAD DE SALERNO (ITALIA)

"Las influencias sobre Oteiza siempre pasan a través de un filtro: Oteiza mismo"

"Todo lo que es grande es difícil, particularmente en el arte"

Actualizada Miércoles, 22 de octubre de 2008 - 04:00 h.
  • ION STEGMEIER . PAMPLONA

Vincenzo Vitiello (Nápoles, 1935) es profesor de Filosofía Teorética en la Universidad de Salerno y de Teología Política en la Universidad Vita-Salute San Rafaelle de Milán. Le van las profundidades, y, por tanto, Oteiza. También ha estado muchos años impartiendo clases de estética, al principio accidentalmente; por gusto, después.

Ayer participó en la jornada inaugural del I Congreso Internacional Jorge Oteiza: Oteiza y la crisis de la modernidad, con una ponencia titulada Jorge Oteiza y el pensamiento de su época, en la que hizo referencias a las influencias de otros coetáneos del artista vasco.

Entonces, ¿un personaje tan influyente como Oteiza también tuvo sus fuentes?

Tiene sus influencias, las ha declarado de forma bastante explícita. En cuanto a la segunda fase de su obra, las referencias a Malevich y a Mondrian son muy recurrentes. En líneas generales, cuando estudia la civilización megalítica las influencias son múltiples, así como tiene muchas referencias de numerosos filósofos. Desde ese punto de vista lo que hay que decir de Oteiza es que su personalidad aparece muy fuerte en todos los autores que va citando. Él toma lo que le gusta, lo que se corresponde con su naturaleza. Así que la influencia de los demás sobre Oteiza siempre pasa a través de un filtro, ¿Cuál es? Oteiza mismo.

En comparación con otros artistas europeos, ¿quizá él miraba más hacia América Latina?

Esto no puedo decirlo con la competencia suficiente. Puedo decir que su contemporaneidad la ha estado viviendo. Y la vivió de dos formas diferentes: exaltando su naturaleza, su alma vasca, con referencias a la materia, la animalidad, el cuerpo, y el respecto a determinadas formas de abstracción que han estado caracterizadas por la cultura contemporánea.

Cinco años después de su muerte se sigue descubriendo a Oteiza, ¿no se agota su legado?

Todavía hay mucho que hablar de lo moderno y de lo que aconteció después de lo moderno. No estamos en la desembocadura del río, sino mucho más lejos. Por usar una metáfora del mismo Oteiza, estamos en el río, no en la ribera. Esto significa que la interrogación es mucho más amplia. Tenemos que tener en cuenta mucho más Kandinsky que Picasso, Braque... nombres enormes para ver la situación en la que nos encontramos, pero sin embargo Oteiza es uno de los autores que nos tiene empeñados.

¿Cómo llegó usted a Oteiza?

Yo lo conocí cuando vine aquí por primera vez. Conocí su obra, tuve una primera referencia muy rápida, estuve en su fundación y pude admirar determinadas cosas. Luego estuve dedicándome a fondo al autor cuando la Fundación me invitó a este congreso. Desde entonces he leído su obra por completo, y de forma especial he pedido toda la iconografía. Así que presento mi ponencia como mi lectura, mi hipótesis. He estado acercándome a aspectos sobre lo que se ha dicho, son cosas que he estado estudiando desde febrero-marzo de este año.

¿Cree que a él le hubiera gustado este congreso?

Sí. A mí me ha gustado por el aspecto público y por el privado, he encontrado a colegas que no veía hace años y he podido tener una relación muy espontánea.

Los conocimientos de filosofía, la teología, la estética... ¿ayudan a entender mejor a Oteiza?

Creo que sí. Yo intenté leer toda la obra de Oteiza como una meditación acerca de lo sagrado, no acerca de lo divino, sino de lo sagrado. Porque lo sagrado es mucho más amplio que lo divino.

¿Y esta complejidad no puede ser un obstáculo para que el público se acerque a Oteiza?

Todo lo que es grande es difícil. Particularmente en el sector del arte. En cierto modo un artista original tiene referencias para poder explicarlo. Yo puedo llegar a la comprensión de Hegel pasando por la historia y la filosofía, y hay referencias, es decir, cuando Hegel escribe algo sé perfectamente que está pensando en Spinoza, en Kant, Platón, Aristóteles, está criticando a Fichte... Con un artista se puede hacer sólo después de comprenderle, es justo lo contrario. Ésta es la dificultad de entender el arte. Un filósofo quiere poner en cajones todo el mundo, se deja interrogar por los fenómenos del mundo, y los fenómenos más importantes son el arte y la religión, los dos temas fundamentales. El filosofo se cuestiona sobre su trabajo dentro de su entorno tiene unas referencias exactas. Kandinsky no se puede entender así. Se puede entender que Kandinsky tuvo una preparación, pero sólo después de comprender a Kandinsky. Es al revés. Esta es la dificultad y la fascinación.

¿Y por qué fascina tanto Oteiza?

Hay determinadas razones. Una de las cosas más complicadas para los que quieran entender es sustraerse a la fascinación. Muchas veces esto impide entender.


Comentarios
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  • Por supuesto que me parece interesante y obligado, además Navarrra debe "vender" su museo, pero no se si así. ¿Cuantos asistentes , no ponentes,está recibiendo este congreso?Flora Tristán

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