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Los JJOO, reto para la imagen y prueba de calidad para la policía de Pekín

Los retos a la seguridad se intentan cumplir a base de programas de formación de los agentes, simulacros de atentado terrorista y un aumento de los controles en el aeropuerto

Actualizada Jueves, 29 de mayo de 2008 - 13:02 h.
  • AGENCIAS. Pekín (China)

La policía de Pekín, criticada dentro y fuera de China, se enfrenta este año a difíciles retos: ha de aumentar la vigilancia en la ciudad, ya que unos Juego Olímpicos son potencial objetivo de grupos violentos, pero al mismo tiempo debe dar una imagen de cuerpo moderno y amable con los visitantes.

Mal pagados, con largos horarios y protagonistas negativos de muchas noticias -desalojos violentos, detenciones de periodistas extranjeros, acusaciones de tortura-, los policías de Pekín afrontan ahora con más o menos nerviosismo la llegada de 500.000 visitantes durante los JJOO.

Los retos a la seguridad se intentan cumplir a base de programas de formación de los agentes, simulacros de atentado terrorista y un aumento de los controles en el aeropuerto, las estaciones de metro y las zonas aledañas a los estadios.

El desafío a la imagen no es menos complicado para un cuerpo tristemente conocido por su celosa vigilancia en la plaza de Tiananmen, el rápido recurso al empujón de aquellos que pasan por un lugar prohibido o las detenciones irregulares de disidentes.

Para intentar dar una imagen más abierta, esta semana el Ministerio de Seguridad Pública -del que depende la policía- ha permitido a Efe una muy poco habitual visita al interior de una comisaría, y hasta una entrevista a su comisario.

La estación de policía, con 77 agentes, se encuentra en la zona de Huanlegu ("Valle de la Felicidad"), un barrio de más de 130.000 personas donde habrá trabajo extra durante los JJOO, ya que allí se encuentra el Estadio de la Universidad Tecnológica, sede de las pruebas de bádminton y gimnasia rítmica.

La comisaría es un edificio pequeño y austero, con muy poco ajetreo, y donde los policías no van armados.

Gao Jianmin, comisario, asegura que Pekín, pese a su gran tamaño (cerca de 20 millones de habitantes) es una ciudad relativamente tranquila, donde los crímenes violentos son escasos.

"En el último año hemos tenido un descenso del 40 por ciento en el número de casos. Hay quizá una atmósfera social mejor por la llegada de los Juegos Olímpicos", asegura.

Gao enseña los despachos, las oficinas, e incluso la sala de interrogatorios, una austera habitación en la que sólo hay una mesa y dos sillas, así como perreras donde los pastores alemanes muestran su pericia encontrando explosivos en una fila de maletas.

Un sospechoso, tras una sala de cristal con cerrojo, aguarda a ser interrogado, pero los policías de la comisaría cierran de inmediato la puerta de la habitación y advierten que no se puede hacer fotos ni grabar vídeos en ella.

Gao intenta dar una imagen amable de la policía pequinesa, asegurando que, por ejemplo, en rara ocasión patrulla la ciudad con armas de fuego: "Pekín no es una ciudad tan 'desordenada' como las de Occidente, no es necesario ir armado", asevera.

La policía de Pekín cuenta con la cooperación de los "zhiyuanzhe", voluntarios de cada barriada que vigilan a sus vecinos y reportan a la policía cualquier movimiento sospechoso.

Vistiendo un brazalete rojo, estos voluntarios, con frecuencia jubilados, son por ejemplo los primeros en informar a la policía de la llegada de nuevos inquilinos a un bloque de pisos (inquilinos que luego son conminados por agentes a que se registren en la comisaría más cercana).

Gao explica que los delitos más frecuentes en su barrio, y otros de Pekín, son los pequeños timos y estafas, en plena calle o a través de Internet, dirigidos a gente que "no pone la debida atención".

La detención de ladrones de bicicletas de la ciudad, inmortalizados en la película "La Bicicleta de Pekín", también suelen ser trabajo habitual para los policías, aunque Gao asegura que este delito está declinando al mismo ritmo que baja el número de biciclos.

La llegada de visitantes extranjeros en los JJOO es una dificultad añadida.

Por un lado la policía china no querrá que se le acuse de estar formada por "matones", como llegó a decir el ex atleta británico Sebastian Coe de las fuerzas chinas que protegían la antorcha olímpica a su paso por Londres.

Pero por otro lado, países como EEUU han advertido que quieren unos JJOO con plenas garantías de seguridad, si China quiere que los mejores atletas norteamericanos estén en Pekín.

El comisario Gao asegura que la policía es sólo un "peón" de la seguridad olímpica, en la que también participarán otros cuerpos estatales, como la policía militar.

Sus agentes, sin embargo, han recibido dedicada formación, con cursos de búsqueda de productos químicos peligrosos y explosivos, o identificación de potenciales amenazas terroristas.


Comentarios
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  • Que verguenza,una Olimpiada en un pais Dictatorialjavi

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