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TRIBUNALES

Una imputada del "crimen de Descalzos" acusa a la otra

La acusada se defendió diciendo que no estuvo en casa de la víctima, donde ocurrió el asesinato

Actualizada Miércoles, 28 de mayo de 2008 - 04:00 h.
  • GABRIEL GONZÁLEZ . PAMPLONA

Las dos acusadas de asesinar al pamplonés Ángel Jiménez Jiménez en 2005 de una cuchillada en el pecho ofrecieron ayer en el juicio versiones muy distintas de lo ocurrido. Una señaló a la otra como autora del crimen, y que lo hizo cuando ambas se encontraban en compañía de un tercer acusado (fallecido el pasado febrero) en casa de la víctima, en la calle Descalzos de la capital navarra. La otra acusada lo negó, dijo que no estuvo en casa del fallecido.

La acusación pide para ellas 18 años de cárcel por asesinato, mientras que el fiscal no acusa y las defensas solicitan la libre absolución.

La primera mujer relató que había quedado esa tarde en casa de la víctima con su novio, el acusado que falleció en febrero. Una vez allí, y pasado un tiempo, llegó la otra acusada: "Estaba muy agresiva y llegó diciéndole a Ángel que le debía unos dineros. Él dijo que no podía dárselos en ese momento, ella fue a la cocina , volvió y le metió la cuchillada. Decía: "Me lo he cargado, me lo he cargado". Añadió que ella y su pareja se fueron a una cafetería, donde volvió a aparecer la otra acusada. "Nos dijo: "Al que diga algo lo rajo". Preguntada por qué en su segunda declaración acusó a su pareja, dijo: "La policía me obligó".

La otra acusada sostuvo que esa tarde se dirigió a casa de la víctima, quien no le debía dinero ni había mantenido relaciones sexuales con ella, después de que éste le invitara a lo largo del día. "Bajé al perro y fui a su casa, pero al llegar, en las escaleras del portal, como la puerta estaba entreabierta oí que estaba borracho con estos dos (la otra acusada y su novio) y me dio mala espina y me fui sin entrar", declaró. Después de dar una vuelta con el perro, añadió que sintió ganas de orinar y entró en una cafetería, donde estaba la pareja, y se tomó una cerveza con ellos. "Vi que algo pasaban, porque no hablaban y me fui a casa. Por la noche vino la policía a mi casa".


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