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MONTAÑA

Un mestizo de Pamplona

Actualizada Sábado, 24 de mayo de 2008 - 04:00 h.
  • GABRIEL ASENJO . PAMPLONA.

CUANDO Bob Dylan cante el 24 de junio en la Plaza de Toros de Pamplona Like a Rolling Stone(Como una piedra rodante) debería citar a Iñaki Ochoa de Olza, acaso el hombre que más ha escuchado su música en el Himalaya. Había encargado dos entradas. También escuchaba a Van Morrison y a Barricada. Y acaso ahora escuche la voz de sus amigos rusos cuando afirman que sólo hay una manera de resistir bien el frío: estar contento donde hace frío.

Iñaki Ochoa de Olza, el hombre contento, debería estar en la Plaza ese día y 15 días después, en las rampas de Santo Domingo donde su padre le inició en el arte de subir cuestas dosificando oxígeno y calculando espacios ante lo que el hijo interpretaba como una fuerza más de la naturaleza cuando se refería a los toros avanzando en manada.

Era un sanferminero tan abstemio que sus bebidas más excitantes eran el café y el té. Nacido hace 40 años, un 29 de mayo, el día de la primera ascensión al Everest, curiosamente los ochomiles y el encierro eran su cinturón salvavidas porque, acaso, observaba, que en uno y otro ámbito todos los humanos resultan iguales. Amante de las culturas, aborrecía, sin embargo, sentirse preso en la jaula mental de los fervores identitarios cuando contemplaba las disputas sociales de su tierra o el rechazo a los sin papeles, él que tantos papeles y sellos ha necesitado para atravesar fronteras. Justamente, a su lado, ha dormido un montañero suizo con los que bromeaba afirmando que los suizos, mejores que subiendo montañas eran construyendo túneles en su tierra para estar juntos en la diversidad.

"Uli" y los libros

"Aprendes de los budistas que no hay monte si no hay casa, que no hay alegría si no hay horror" (Diario de Navarra 28-1-2007). Conocedor de las religiones, pero crítico con las jerarquías, confesaba con humor que, a diferencia de algunos budistas, no se veía reencarnado "en una rata si me porto mal o convertido en un iluminado". Pero tal vez no le importaría reencarnarse en su perro Uli (Ulises) que, en cada expedición, cambiaba de domicilio, le esperaba al cuidado de sus padres y movía el rabo inquieto casi al tiempo que Iñaki aterrizaba en Noáin.

"La gente de Asia ha ordenado mi escala de valores. El Tercer mundo me ha enseñado mucho" , sobre todo a ser austero en su forma de vivir. ¿Qué hace un tipo a 8.000 m vestido en un mercadillo de Katamadú? se preguntaban pasmados algunos de los que le conocieron en sus inicios. Le horrorizaba el consumismo. Aunque ya famoso le regalaban la ropa, a la hora de vestir para un compromiso social acudía al armario de los hermanos. "Los paraísos y los infiernos están dentro de uno mismo. Lo difícil es mirarse dentro rodeado de tanto confort y tecnología", decía.

Apasionado por escribir y por la lectura, con unos 800 títulos repartidos en varios domicilios, pero ningún best selleralmacenado, recomendaba un libro: Bájame una estrella, de Mirian García, escaladora navarra fallecida en una pared en India. La conjura de los neciosera su libro favorito. "El que es capaz de reconocer sus flaquezas y sus infiernos es un hombre sabio. No importa cuánto has leído o estudiado", decía.

Sus amigos de toda la vida, desde que comenzó a estudiar en el Colegio El Redín, le admiran por su exuberancia en la bondad, por la pincelada ácrata de su retrato humano y por su impulso por conocer y descubrir. Recuerdan que de niño, en la playa, pasaba tanto tiempo sumergido en el agua que los bañistas avisaban a sus padres. Le enamoraba el mar. Dejó sus estudios de Filosofía porque, a su juicio, la universidad reflexionaba poco sobre un sistema social del que no le gustaba ser esclavo.

Defensor de la naturaleza y de la reapertura del refugio de Belagua donde trabajó, era de los que les resulta difícil vivir atado. En todo caso consintió atarse a la cintura un par de cuerdas. Corría monte arriba por la pista de San Cristóbal, con una de sus camisetas gastadas, arrastrando con las cuerdas la cubierta de una rueda de camión. Uno podía pensar que no andaba demasiado bien de la cabeza. Impulsaba con los tobillos, elevaba las rodillas, y subía con la facilidad de un velocista negro. Luego, hablando con él, uno se daba cuenta que estaba perfectamente cuerdo. Quería llegar esquiando al Polo Norte con unos militares de Jaca para Al filo de lo Imposible donde trabajó. Necesitaba desarrollar masa muscular, pero la expedición se aplazó un año. Pensando que el que limita la acción menoscaba la energía, con la fuerza almacenaba se subió el Lhotse como quien pasea. Sabía de fisiología del esfuerzo como un cardiólogo y de alimentación y preparación física tanto como un licenciado en el INEF. "Soy vegetariano, pero no gilipollas y si necesito comer jamón, lo como" explicaba.

Pamplona-Himalaya, corriendo

Corredor de maratones, participante en los desafíos más duros del esquí fondo, si algo era Iñaki era un tipo duro, curtido como para aguantar un rescate de 17 horas con medio cuerpo roto tras una brutal caída en el K-2 cuando murió su amigo Natxo Apellaniz.

Soy también un mestizo de Pamplona, comentaba en una ocasión en el Casino Eslava observando pasear a un grupo de emigrantes y aludiendo a la suerte de enriquecer su vida sumando culturas más que separando. ¿Grupo sanguíneo? RH nepalí, navarro, español y vasco, contestaba riendo. Ciudadano del mundo que a veces, reconocía, actuaba a la Navarra, o sea con corazón y cientos de amigos, porque en la vida como en la montaña , el hombre asilado se siente débil. Hablaba inglés, francés e italiano, manejaba el alemán, y cada vez se defendía mejor en nepalí y ruso. De vez en cuando, era capaz de improvisar un dicho en euskera. Acaso por ello en pocas ocasiones tanta gente, de tanta calidad y de tan distintos países se había organizado para salvarle. Cristina Orofino, su exmujer, era una de sus mejores amigas.

¿Su último anhelo? Un ultramaratón para obtener fondos de ayuda a Nepal y devolver a sus gentes y a sus niños, lo que Nepal le había dado. En una especie de korrika a través de Internet, quería ir en bici desde Pamplona hasta Nepal, subir al Kachenjunga y volver a pie a Pamplona corriendo. "He dado ciento de charlas y los niños son los únicos que no me preguntan por qué lo hago. Lo ven natural". "Prefiero vivir un día como un tigre que cien como un cordero" comentaba más de una vez.

  • Cuánto lo siento..Carlos Mancebo
  • Desde Zaragoza mi mas profunda admiración y respeto a la figura de este escalador, ejemplo de lucha y coraje para todas las personas. Mi solidaridad con sus amigos y familiares.Ignacio
  • Buscabas las cumbres mas altas para estar más cerca del cielo. Hoy nos vas a ver desde más arriba que nadie. Hasta siempre, montañerodrakul
  • Me da pánico el montañismo, pero admiro a las personas que se marcan difíciles retos personales y que llevan con orgullo el nombre de su tierra por el mundo. Ha muerto un luchador. Que descanse en paz es lo que le desea este asturiano desde La Gomera.josé ignacio algueró cuervo
  • malkoak begietan, bihotz bihotzez, animorik beroenak familiari.jon

  • Desde Zaragoza mi mas profunda admiración y respeto a la figura de este escalador, ejemplo de lucha y coraje para todas las personas. Mi solidaridad con sus amigos y familiares.Ignacio
  • Buscabas las cumbres mas altas para estar más cerca del cielo. Hoy nos vas a ver desde más arriba que nadie. Hasta siempre, montañerodrakul
  • Me da pánico el montañismo, pero admiro a las personas que se marcan difíciles retos personales y que llevan con orgullo el nombre de su tierra por el mundo. Ha muerto un luchador. Que descanse en paz es lo que le desea este asturiano desde La Gomera.josé ignacio algueró cuervo
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    • Cuánto lo siento..Carlos Mancebo
    • Desde Zaragoza mi mas profunda admiración y respeto a la figura de este escalador, ejemplo de lucha y coraje para todas las personas. Mi solidaridad con sus amigos y familiares.Ignacio
    • Buscabas las cumbres mas altas para estar más cerca del cielo. Hoy nos vas a ver desde más arriba que nadie. Hasta siempre, montañerodrakul
    • Me da pánico el montañismo, pero admiro a las personas que se marcan difíciles retos personales y que llevan con orgullo el nombre de su tierra por el mundo. Ha muerto un luchador. Que descanse en paz es lo que le desea este asturiano desde La Gomera.josé ignacio algueró cuervo
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