El profesor de Psiquiatría de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos) y especialista en psiquiatría infantil Boris Birmaher habló ayer en Pamplona sobre el trastorno bipolar, también conocido como enfermedad maníaco-depresiva que afecta a un 1% de los niños y entre el 1% y el 3% de los adultos.
¿En qué consiste el problema?
Es un trastorno cerebral que fluctúa entre la manía y la depresión, de manera muy frecuente, no aislada. La manía se caracteriza por tener mucha energía . Los enfermos hablan demasiado, no piensan lo que dicen, son hipersexuales, no necesitan dormir más de 2 o 3 horas, pueden ser agresivos... La fase de depresión es el polo opuesto: no quieren hacer nada, duermen mucho, carecen de energía y tienen pensamientos negativos e ideas de suicidio.
Los síntomas, en la fase de manía, son similares a los del TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).
La hiperactividad, la falta de concentración y la impulsividad son comunes. Por eso, a veces, resulta difícil hacer un diagnóstico acertado. Sin embargo, la medicación para ambas enfermedades es muy diferente. Las pastillas para el TADH no sirven para la enfermedad bipolar y a la inversa.
¿Cuáles son las causas del trastorno bipolar?
Es una enfermedad genética pero no en el 100% de los casos. También pueden influir factores ambientales. Si una persona tiene el padre o la madre bipolar, las posibilidades de desarrollar la enfermedad aumentan el 10%. Y si tiene al padre y la madre suben al 30%.
¿A qué edad se diagnostica?
Es una enfermedad que empieza muy temprano. Al 60% de los pacientes les empezó antes de los 20 años y al 15%, antes de los 13. Como media, se manifiesta a los 12 o 13 años.
¿Se cura o es una enfermedad crónica?
Es un trastorno mucho más persiste que el TDAH (que se cura en un tercio de los casos). La enfermedad bipolar suele ser crónica y persistir en la edad adulta. (El psiquiatra de la Clínica Universitaria de Navarra César Soutullo apuntó que en un estudio con 40 pacientes bipolares el diagnóstico se mantiene a lo largo del tiempo).
¿Afecta más a algún tipo de personalidad concreta?
El hecho de que una persona tenga fluctuaciones del afecto, que pase de la manía a la depresión, es normal. El problema surge cuando se llega al extremos. En algunos casos hay personas que tienen pequeñas manías y depresiones pero no necesitan tratamiento. Lo que ocurre es que las personas que las rodean sí se dan cuenta de que algo les ocurre.
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