Medio millar de personas se congregaron en el vestíbulo de Baluarte para probar ocho vinos navarros
Dos estrellas mediáticas, ocho caldos navarros y algo más de una hora de carcajada constante. Así arrancó ayer el congreso Vive las verduras, que se celebra en Baluarte hasta el miércoles.
Santiago Segura y el Gran Wyoming dirigieron una cata de ocho vinos navarros que se convirtió, gracias al sentido del humor y al verbo fácil de ambos, en una especie de showcómico para las quinientas personas que se apuntaron al acto, al precio de un euro por cabeza. Pilar García Granero, la presidenta del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Vino de Navarra, también se sentó en el estrado con el mismo ánimo. "Antes de conocer a Pilar, no sabía distinguir la Coca-cola normal de la light", bromeó Segura. "Pilar será la que nos lleve por el camino de la ciencia, porque nosotros somos meros charlatanes", incidió Wyoming. Y, más o menos, así fue durante lo que dieron en llamar "una gran comunión etílica". Exagerando, claro.
Pero es que eran ocho los caldos que había que probar: Tinto Marco Real Reserva de Familia (Bodegas Marco Real), Tinto Tempranillo Las Campanas (Bodegas Vinícola Navarra), Tinto Reserva Gran Feudo Viñas Viejas (Bodegas Julián Chivite), Blanco Emergente (Bodega Marqués de Montecierzo), Blanco fermentado en barrica (Bodegas Castillo de Monjardín), Tinto Pago de Cirsus Selección de Familia (Bodegas Iñaki Núñez), Dulce Chardonnay (Bodegas Príncipe de Viana) y Rosado Señorío de Sarría viñedo número 5 (Bodegas de Sarría).
García Granero dio las indicaciones más técnicas, como que la copa se coge del tallo para que no haya "interferencia de olores" e invitó a los asistentes a hacer una "ingesta higiénica" para no llegar a la "fatiga etílica". "Ah, claro que ahora no es borrachera, es fatiga etílica", dijo Segura con sorna. "El vino se elabora para hacernos felices", reflexionó la presidenta. "Sí, sobre todo al bodeguero", ironizó Wyoming. "Este vino tiene un aroma floral y muy cítrico", matizaba ella. "A mí me huele a vino", resumía Wyoming.
La hora y cuarto dio para muchas bromas, un par de brindis y también un recuerdo especial para Osasuna ("Es que hoy nos la jugamos", les explicó García Granero). El broche final lo puso Wyoming, que se arrancó a cantar una jota. "Qusiera volverme hiedra, y subir a las paredes", cantó toda la sala con él. "Lágrimas de chardonnay brotan de mis ojos", concluyó. Vino y humor, todo en uno.
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