La de ayer fue la primera romería a Ujué para el arzobispo Francisco Pérez González, que tomó posesión de su cargo el pasado 30 de septiembre. El arzobispo llegó a Ujué pasadas las ocho y media de la mañana y permaneció allí hasta primera hora de la tarde.
A las 10.30 horas presidió la misa mayor acompañado por otros siete sacerdotes. En su homilía, instó a los presentes a rezar a la Virgen todos los días y "a no perder las raíces cristianas tan asentadas en Navarra". Asimismo, el arzobispo destacó que "Navarra tiene algo especial, una nobleza especial fomentada por las familias". "Confidencialmente, os diré que cada día que pasa os quiero más", dijo Francisco Pérez a los numerosos fieles que le escuchaban.
También tuvo palabras de recuerdo para aquellas personas que no pudieron estar presentes en la basílica. "Llevad a los enfermos el saludo de la Virgen de Ujué y también el mío", encomendó el arzobispo a los romeros.
"Somos hijos de Dios y debemos luchar por la vida, la paz y la fraternidad. Necesitamos una vida espiritual, profunda, que tenga trascendencia. Así se conseguirá evitar uno de los grandes problemas mundiales de hoy en día, el suicidio, que viene porque a veces la gente se apega a algo como un muro que no puede trascender", señaló.
Al término de la misa mayor, el arzobispo manifestó que le había sorprendido la gran afluencia de peregrinos en la romería de ayer. "Me ha admirado gratamente. No me imaginaba que fuera a venir tanta gente", comentó.
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