Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa Boletines
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
EN PORTADA

Punto de encuentro

Rubén sólo veía a su hija dos horas a la semana en una habitación; ahora ya puede llevársela 14 horas un fin de semana

Actualizada Domingo, 9 de marzo de 2008 - 04:00 h.
  • TEXTO GABRIEL GONZÁLEZ FOTOGRAFÍA JAVIER SESMA

La habitación que aparece sobre estas líneas es el único lugar donde muchos padres ven a sus hijos. Nueve profesionales se encargan de mediar para que una separación conflictiva afecte lo menos posible al niño y se cumpla el régimen de visitas establecido por el juez.

R UBÉN iba a reencontrarse esa tarde con su hija después de dos años sin verla. En su bolsillo guardaba las fotografías que llevaba para enseñarle. Pero la niña que sonreía en las fotos con casi 2 años lloraba ahora con 4 al otro lado de la puerta. No quería entrar, se agarraba a su madre, y él esperaba impaciente en esa habitación del Punto de Encuentro a que comenzara la hora de visita que el juez le había concedido. Para convencer a la niña, su madre le ofreció un trato: le dejaba llevarse su bolso como garantía de que iba a volver a recogerla. Aceptó. Rubén, pamplonés de 30 años, recuerda que su hija no soltó el bolso de su madre en toda la visita, mientras le miraba fijamente y apretaba su chupete. Las visitas continuaron, una hora el sábado y otra el domingo, y el acercamiento entre ambos avanzó a través del juego. Pero ella seguía parapetada en el bolso de su madre. Un día, tres meses después del primer contacto, su hija apareció sin nada entre los brazos.

Rubén relata con tanta intensidad estos encuentros que se emociona al recordar la primera vez que su hija le abrazó y le dio un beso. Su historia discurre con éxito bajo la supervisión del Punto de Encuentro, un servicio gratuito que el Gobierno de Navarra puso en marcha en 2001 para mediar y asesorar a parejas con una separación tan conflictiva que les impide llegar a un acuerdo sobre las visitas a sus hijos. Ante posturas antagónicas de sus progenitores, interviene la justicia, que deriva los casos que considera necesarios: en unos dictará que la entrega y recogida de los niños se haga en cualquiera de los dos pisos que el servicio tiene en Pamplona; en otros, en los más graves, ordenará que el encuentro entre el padre que no tiene la custodia y sus hijos se desarrolle dentro del piso, en un espacio privado, bajo la supervisión de un profesional. El objetivo, que los padres que no tienen la custodia puedan ver a sus hijos, dar seguridad a los custodios y evitar que el niño viva conflictos. El año pasado, 189 familias y 307 menores pasaron por este servicio.

Algo más que un escenario

Rubén es uno de ellos. Cuando su hija tenía dos años se separó de su pareja. Los dos años siguientes, reconoce, vivió una situación personal problemática que le alejó de su hija. Cuando la superó, reclamó el derecho a verla, pero las complicadas relaciones con su ex pareja fueron un obstáculo insalvable. Rubén lo denunció y el Juzgado de Familia le concedió hace año y medio una hora con su hija el sábado y otra el domingo. Una visita dentro del piso del Punto de Encuentro, con la presencia de uno de los nueve profesionales que allí trabajan, siete psicólogos y dos abogados, que controlan y asesoran. "La de caretas de cartulina que habré hecho yo en esta mesa...", dice Rubén en una de las habitaciones del centro de Mendebaldea, llena de juguetes y pintada de un verde cálido.

Con su actitud dispuesta y la orientación de estos profesionales, que controlan y asesoran durante cada encuentro, Rubén consiguió a los meses que de una hora de visita se pasara a tres, y sin supervisión; después pudo salir a la calle con su hija, y desde el mes pasado ha acordado con su ex pareja siete horas seguidas el sábado, siete el domingo, y el fin de semana siguiente sin visita. Rubén reconoce que no habría llegado hasta aquí sin el Punto de Encuentro. "La labor de esta gente es excepcional, hacen que aunque su madre y yo no tengamos relación, podamos llegar a acuerdos. Nos hacen ver que estemos separados, pero tenemos una hija que debemos sacar adelante. También han ayudado a tener una relación mejor con mi hija. Cuando no sabía cómo responder a sus preguntas me ayudaban", cuenta.

Ejemplos así ilustran que el Punto de Encuentro no es un mero escenario pasivo donde se entregan y recogen niños ni un simple lugar de visitas, algo que a Margarita Margarita Pérez-Salazar Resano, magistrada del Juzgado de Familia, le gusta recalcar. El servicio actúa. Cada familia tiene asignado un tutor, que periódicamente envía informes al juzgado. Cada dos tres meses, los responsables del servicio y y la juez analizan caso a caso.

Para los juzgados, reconoce Pérez-Salazar, es una ventaja contar con el Punto de Encuentro: "Antes había muchas suspensiones. Si no se podía llevar bien la visita del padre no custodio, la única alternativa que tenía el juez era suspenderla, por lo que ahora se dan más casos de régimen de visitas". Además, añade, se desarrollan con menos problemas, ya que los padres cuentan con un intermediario que les sirve como vehículo de comunicación. "Ayuda a que los padres participen más de las decisiones sobre los hijos. Habrá padres y madres descontentos, pero les viene bien", añade la juez. Y si el caso involuciona, el juzgado puede cambiar la modalidad de actuación o incluso suspenderla.

Trabajo con el niño

Los pisos del Punto de Encuentro tienen dos puertas: por una entran los custodios y por otra los no custodios, siempre separados por varios minutos para evitar posibles enfrentamientos. Cuando el niño ya se encuentra en el interior, el profesional lo prepara para el encuentro. Al fin y al cabo, ellos son el leitmotiv de este servicio. "Nuestra principal misión es que puedan tener un espacio de seguridad y bienestar para relacionarse con ambos progenitores, intentando que la separación afecte lo menos posible a la relación con sus padres", subraya Juan Miguel Ruiz Esparza, director de Xilema, la entidad que presta el servicio. Por ello, antes de cada encuentro, el profesional habla con el niño, se le recomienda que saque lo positivo de la visita... y al término de la visita, que nunca dura más de una hora, se le prepara para la vuelta. "Y así el menor deja de ver discusiones y peleas. Además tiene un acompañamiento agradable donde puede desahogarse".

Rubén ya ha cubierto muchas de las fases que aparecen en este reportaje. Ahora ya puede cocinar para su hija, ir con ella a la playa o andar sin prisas, tiene tiempo para ser más rígido y no buscar sólo la diversión, habla con sus profesores, médicos... pero suspira por el día en que su hija se quede a dormir en su casa: "Eso sería... como el primer día que me dio un beso".


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra
  • Los niños no se pueden partir, pero sí repartir equitativamente el tiempo que pasan con sus dos progenitores, es lo que llaman custodia compartida. Que según las feministas los hombres sólo la queremos para no pagar pensión y no dejar la casa a la madre. Casualidad que yo pago una pensión pequeña y mi mitad de piso se la vendí a ella. Mi valía como padre está ya demostrada, entre otras cosas yo cogí excedencia y estuve 2 años cuidando a los pequeños y el hogar familiar. Respecto a mediación, por mas que lo he intentado, la que tiene el poder no quiere nada de nada. Y la que no cumple las sentencias también es ella, reiteradamente le ha dicho la juez que cumpla y no lo ha hecho. Como premio a todo ello se me restringe a mí la relación con mis hijos.El Padre Alienado
  • Querida amiga:En mi tema también hubo acusación de maltrato, que finalmente se ha resuelto, claro, con mi absolución. La madre sí ha demostrado su malhacer y su falta de madurez, sus ganas de venganza y sus rencores, canalizándolos a través de los menores.El Padre Alienado
  • Perdona, "padre alienado" como te autodenominas, he visto la sentencia sobre la custodia y el régimen de visitas que ha dictado la ilustrísima jueza, Sra. Dª Margarita Pérez-Salazar Resano sobre las hijas de una conocida mía (que tuvo la malasuerte encima de tener que contar con abogadas de oficio, abogadas, porque hay un tema penal pendiente porque hubo maltrato) y me parece que se da una oportunidad a ambos padres de demonstrar su buenhacer y madurez. Queda sensación de perdedor en ambos, pero los niños no se pueden partir y los jueces no son clarividentes. Cuando se llega al contencioso en vez de resolverlo en una mediación ¿por donde coger la situación y que queden todos/as contentos? A partir de ahora es cuando puedes demonstrar tu valía como padre. Después de unos años seran los propios hijos que juzgaran la situación. Guardar los rencores y ganas de venganza es lo único acertado que se puede hacer en esta situación. Y colaborar y cumplir la sentencia, claro. amiga
  • Margarita tiene un importante déficit relativo al favoritismo de género que hace con sus sentencias, que el alejamiento de hijos y padres pretendido por algunas madres custodias se convierta en maltrato institucional.Padre Alienado
  • En todas las culturas que conozco: Los niños hasta cierta edad se crian con las mujeres. ¿Porque habrá sino en los trabajos de enseñanza a cuánto más pequeños más mujeres? Supongo que es porque han crecido en sus extrañas y los han parido con dolores y riesgo vital. Solo en casos de mujeres enfermas o adictas no son capaces de cometer esta labor. Esto no tiene que ver con discriminación, esto es ley de vida. Y hay que elegir bien con que mujer se acuesta uno. El carácter no cambia de un día para otro.nacho balda

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar con muy poca publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra