Vagos versus becarios

Antonio Nadal Pería|

Publicado el 07/05/2017 a las 09:17

Un juez de la Audiencia de Cantabria ha liberado a unos padres de la obligación de que paguen una pensión alimenticia a su hija de 23 años por su vagancia y falta de aprovechamiento. Esta joven debía pensar que hay que vivir de los padres hasta que se viva de los hijos, como recomendaba una canción. Al parecer la chica no ha terminado la Secundaria Obligatoria y aunque ha trabajo en distintos lugares no finalizó esos trabajos. ¿El vago nace o se hace? Creo que todos los seres humanos nacemos con cierta inclinación a la pereza porque en un principio necesitamos que hagan todo por nosotros, pero si el estado de vagancia se mantiene a lo largo de los años y uno se acomoda, necesitará de otros que lo mantengan, que generalmente serán los padres por la obligación que tienen de atender a su manutención hasta que alcanzan la suficiencia económica, siempre y cuando esa necesidad no haya sido creada por la conducta del propio hijo. ¿Pero quién niega a su vástago techo y comida? El vago es el que tiene poca afición al trabajo, no tiene ocupación ni la busca. Hay personas, sobre todo hombres, que sólo son vagos a tiempo parcial; por ejemplo, en la casa, cuando su pareja se ve obligada a realizar todas las tareas del hogar ante su falta de voluntad y predisposición. No poder mantenerse por falta de recursos económicos no es propio sólo de los vagos. Los becarios son muy trabajadores, por regla general, en su afán por aprender y conseguir un empleo y la mayoría de ellos no está en nómina. Mañana es el Día Internacional del Becario, lo que no arreglará la situación de muchos de ellos pues, según un informe publicado por la Comisión Europea, el 58% de los becarios en España no percibe remuneración alguna. Ser un cocinero aprendiz en un restaurante de postín no se refleja en una nómina, a tenor de la polémica desatada en las redes sociales por la denuncia de algunos de ellos respecto a jornadas de 16 horas a palos y sin cobrar. Los chefs defienden tener becarios sin cobrar porque para ellos es un privilegio. Alegan que trabajar en un restaurante de prestigio, sobre todo en los de estrellas Michelin, les abre las puertas a un brillante futuro y que en realidad hacen un máster por el que no pagan nada. Dicen estos chefs que si todos los cocineros figurasen en plantilla el restaurante sería inviable. A estos cocineros aprendices se les llama “stagiers”, que suena mejor que aprendiz o becario sin sueldo, todo lo contrario a un vago.

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