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TECNOLOGÍA

El sueño del móvil infinito

  • Los dispositivos cambian constantemente de diseño

Barcelona se convierte desde este lunes y hasta el próximo jueves en la capital de la telefonía móvil con la celebración del Congreso Mundial de Móviles.

Feria de telefonía móvil celebrada en Barcelona.

AGENCIAS
09/05/2016 a las 06:00
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  • COLPISA. MADRID
El diseño de los teléfonos móviles ha sido objeto, con cierta recurrencia, de muchas discusiones. El tránsito progresivo del plástico al metal o al cristal templado -no siempre todo lo rápido que se podía desear- o la experimentación esporádica con otros materiales como madera o la piel es lo que ha venido gobernando el circo de los smartphones durante los últimos años. Estos dispositivos han ido sufriendo una metamorfosis tras otra. El cambio de ingredientes conllevó, en algunos casos, sacrificios en forma de funcionalidades pérdidas.

Una de ellas, por ejemplo, las baterías extraíbles, algo muy popular entre una gran parte de los usuarios. Ese era el precio a pagar por tener un móvil cuyo armazón fuese de aluminio o acero pulido. Hasta este año. En el pasado Mobile World Congress de Barcelona LG se sacó de debajo de la manga su nuevo buque insignia, que apenas lleva unas semanas a la venta en nuestro país. Lo más llamativo del LG G5 era, además de presentar una cámara dual por la que otros fabricantes también han apostado, una hendidura bautizada como 'Magic Slot' (Ranura Mágica).

Con este invento, los surcoreanos han apostado por un concepto que llevaba masticándose ya algún tiempo en los mentideros tecnológicos pero que no había pasado de ser una mera declaración de intenaciones: el diseño modular. Una receta que, básicamente, consiste en construir algo mediante módulos y que sean los usuarios quien elija los mismos en base a sus necesidades.

El día de mañana algunos sueñan que esto permita intercambiar la pantalla fácilmente cuando se les rompa, mejorar la cámara comprando una nueva pieza o añadir una porción extra de batería cuando se presente una jornada larga por delante.

El de LG es una primera aproximación a este modelo. Su terminal permite, entre otras cosas, reemplazar fácilmente una batería por otra. Pero también ha creado una serie de 'apéndices' que añaden nuevas opciones al G5. El usuario puede introducir en esta 'ranura mágica' un control físico para utilizar la cámara del teléfono como si fuese una cámara analógica, con el objeto de facilitar acciones como utilizar el zoom o configurar parámetros del disparo. También se puede extraer la pieza principal para añadir una extensión en forma de altavoz de alta fidelidad.

La tecnología modular es algo que lleva tiempo en el imaginario colectivo. Hasta que LG decidió dar el paso, Google era el que más interés había mostrado por esta opción. Su as en la manga era el Proyecto Ara, nacido a raíz de un proyecto heredado por la compra de Motorola, ahora en manos de Lenovo. Aunque en teoría tenían planeado llevar a cabo una prueba en Puerto Rico este mismo año, en Mountain View han decidido tomarse algo de tiempo para afinar al máximo su propuesta.

Básicamente se trataría de un dispositivo que contaría con un marco de aluminio conocido como endo esqueleto. Este estaría, a su vez, dividido por una endo columna, así como unas endo costillas. De esta manera se establecerían unas parcelas para colocar los distintos módulos.

Los planes del buscador pasaban por un despliegue progresivo: los primeros móviles -o tabletas- que saliesen al mercado con el sello del Proyecto Ara tendrían una serie de restricciones que no lo harían 100% configurable para progresivamente ir actualizándolo con las demandas que surgiese tras el primer contacto del público con estos modelos.

PROYECTOS 'INDIES'

Al margen de Google y LG y de los experimentos que estarán realizando algún que otro de los grandes fabricantes, también hay otros proyectos que de la mano de diferentes 'start-ups' tratan de explorar esta vía en el competitivo mercado de los smartphones.

Es el caso de PuzzlePhone, un proyecto con paternidad española. Aunque ha sido desarrollado desde Finlandia, su promotor es Alejandro Santacreu, un ingeniero catalán. Tal como explica su creador, este proyecto nace de la 'frustración' por no poder actualizar el teléfono o repararlo de otra forma que no sea comprando otra.

Los responsables de PuzzlePhone que actualmente buscan financiación para poder emprender la producción a gran escala creen que este terminal tiene mucho futuro, especialmente, en los mercados verticales como la medicina, debido a los múltiples elementos específicos que un médico podría adherir a sus terminales. Un objetivo parecido, pero con los 'wearables', es el de Blocks: un reloj inteligente que permite configurar al usuario su dispositivo combinando diferentes piezas.

Sea como sea, la tecnología modular esta llamada a combatir uno de los males endémicos del frenético ritmo impuesto en la industria: la obsolescencia programada. El poder reemplazar piezas concretas de manera sencilla ampliará enormemente el tiempo de renovación de terminales.


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