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INDUSTRIA DEL AUTOMÓVIL

El nuevo Polo da sus primeros pasos en Landaben con la fabricación de preseries

El modelo A07, que sustituye al actual A05GP, debería estar en producción hacia la Semana Santa de 2017

Obras para la nueva nave de chapistería hace un año.

Obras para la nueva nave de chapistería hace un año.

BUXENS/ARCHIVO
09/09/2016 a las 06:00

Los técnicos y los trabajadores de Volkswagen Navarra ya están fabricando en cantidades muy limitadas el nuevo Polo que sustituirá al actual modelo. Denominados internamente como preseries, son varios cientos de coches que nunca se destinarán a su venta y que se utilizan para entrenar a la plantilla y ajustar los procesos y la maquinaria. Una vez terminados, estas unidades se utilizarán entre otras finalidades a pruebas de choque, comportamiento dinámico, vibraciones, aerodinámica, durabilidad, fiabilidad, homologaciones, corrosión, marketing, instrucciones de reparación o enseñanza.

Los vehículos están a buen recaudo, lejos de miradas indiscretas y bajo estrictas medidas de seguridad. Los fabricantes de coches se juegan mucho con cada nuevo lanzamiento y destinan todos los recursos necesarios, con métodos propios de los servicios secretos, para evitar el espionaje industrial. Sólo algunos datos se escapan, escondidos entre los comunicados de las fuerzas sindicales y la revista ‘A punto’, publicación oficial de la factoría, al férreo control informativo.

Por ejemplo, el aspecto que tendrá el nuevo Polo, conocido como A07 o proyecto 270, sigue circunscrito a los máximos responsables de la marca y la fábrica, aunque un pequeño grupo de privilegiados sin relación con Volkswagen, entre quienes se cuentan las más altas personalidades, ha tenido la oportunidad de ver y tocar alguno de los prototipos que hace meses llegaron a Landaben.




CAMBIOS MÁS VISIBLES

Fue la sección sindical de UGT la que, en la nota remitida a los trabajadores a principios de agosto, mencionaba escuetamente que ya se había empezado la fabricación de las preseries, hito que deja a ocho meses vista, si no surgen imprevistos, el pistoletazo de salida para la producción en serie. Debería ser en torno a la próxima Semana Santa cuando el flamante nuevo Polo esté desfilando por las remozadas líneas de producción de la fábrica a pleno rendimiento.

Ya se han ejecutado buena parte de las inversiones proyectadas para el lanzamiento del nuevo Polo, en torno a los 511 millones según informó la revista ‘A punto’ a principios de este año, respecto a la estimación realizada en 2013 de 785 millones de euros en los siguientes cuatro años. A montante se sumarán próximamente los recursos necesarios para el segundo modelo hasta 2018, lo que elevará la cifra por encima de los 900 millones.

El cambio más visible corresponde a la nueva nave de chapistería, con una superficie de 32.000 metros cuadrados, un nuevo taller que se suma a los dos ya existentes para el ensamblaje de los mascarones, los esqueletos de metal desnudos, que disponían más de 70.000 metros cuadrados. Levantada en la zona sur de la factoría en el lugar que ocupaba la antigua nave ligera, junto al río Arga, dispone de dos líneas de fabricación con una capacidad de 700 coches diarios cada una.

Durante estos meses también se ha aprovechado para reforzar la cimentación de las antiguas naves de chapistería y modificar su estructura, de forma que también cuentan con dos líneas de producción con capacidad para 700 coches diarios cada una. Asimismo, las inversiones contemplan la compra de nueva maquinaria para vestir las naves recién terminadas y renovar las existentes. Es el caso de montaje, donde conviven los viejos pulpos color naranja incorporados durante la etapa de Seat, hace más de 30 años, con los nuevos soportes blancos en forma de C. Estos ganchos sirven para transportar al coche por la línea mientras todavía no se le han instalado las ruedas y, por tanto, no puede soportar su propio peso.

Los viejos pulpos, de los que en su día colgaron los ligeros Panda, limitaban el tamaño y el peso de los coches que se podía fabricar en Pamplona. Los nuevos soportes son capaces de aguantar la carga extra de los futuros modelos híbridos y eléctricos, equipados con pesadas baterías, además de poder inclinarse hasta 55 grados para facilitar algunas labores de montaje a los operarios de la cadena.

Otro de los conjuntos de maquinas recientemente jubilado que databa de la época de Seat y se había adaptado a los nuevos ritmos de producción es el Fahrwerk, cuya función consiste en unir la carrocería semi vestida con parte de los interiores con el conjunto motopropulsor formado por el motor, el escape, la transmisión, las suspensiones y los frenos. Conocida cariñosamente como ‘la abuela’, ha sido sustituida por un nuevo grupo con siete robots con capacidad para ensamblar vehículos con tracción a las cuatro ruedas.

La fábrica va a seguir viviendo durante los próximos meses una actividad frenética para compaginar todos los cambios para el nuevo coche con el objetivo de completar los casi 300.000 coches asignados este año. Y en pocos meses llegará el segundo modelo.


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