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Una insecticida muy común acelera el declive en el número de abejas

Científicos calculan que el enjambre que se alimenta en cultivos con neonicotinoides pierde población tres veces más rápido que las demás

Una abeja sobre una margarita

Una abeja sobre una margarita

EFE
17/08/2016 a las 06:00
  • COLPISA. MADRID
Desde la década pasada, cientos de especies de abejas están muriéndose a una velocidad inusitada. Y aunque el fenómeno cada vez se comprende mejor, todavía nadie ha dado ni con una explicación definitiva sobre las causas ni, menos aún, con una solución. Entre los candidatos a culpables del fenómeno está una clase de insecticidas, los neonicotinoides, que algunos trabajos menores habían señalado como posibles responsables. Ayer, la revista 'Nature Communications' publicó los resultados de un nuevo estudio, más ambicioso, que refuerza esta hipótesis. Entre 1994 y 2011, al menos en Inglaterra, las abejas que tuvieron contacto frecuente con este compuesto redujeron su población tres veces más rápido que el resto.

Aunque ya se habían identificado algunos efectos adversos -pequeños y a menudo no letales- de los neonicotinoides sobre varias especies de abejas, hasta ahora no había pruebas claras sobre la relación entre este insecticida y su rápido declive. En la Unión Europea están prohibidos desde 2013 con el objetivo de evaluar si este vínculo existe, aunque las conclusiones no se espera que lleguen hasta enero de 2017. El estudio publicado ayer da pistas sobre por dónde pueden ir los tiros.

Para llegar a estas conclusiones, los autores del trabajo, todos investigadores del Centro de Ecología e Hidrología de Reino Unido, estudiaron los cambios en la aparición de 62 especies de abejas salvajes, en los alrededores de cultivos de colza de toda Inglaterra, desde la implantación de esta clase de insecticidas -en 1994- y durante los 17 años siguientes. Hacen especial énfasis en el periodo a partir de 2002, cuando apareció su versión más habitual: inoculado dentro de las semillas. "Como es un cultivo que da flores, la colza es beneficiosa para los insectos que polinizan", explicó Ben Woodcock, autor principal del estudio. "Este beneficio, sin embargo, parece que se anula completamente, o incluso se vuelve perjudicial, cuando las semillas del cultivo estaban tratadas con neonicotinoides".

Según sus datos, las colonias de abejas que se alimentaban habitualmente de flores de cultivos con neonicotinoides sufrieron más que el resto. "Las que se alimentaban en cultivos de colza con este insecticida sufrieron un declive tres veces superior al de las demás", indican los científicos en su artículo. "Aunque que esta correlación no implica una relación de causa-efecto, la notable reducción de su aparición sugiere que los efectos no letales que se han descrito en otros estudios podrían acumularse y provocan la extinción de poblaciones enteras en el largo plazo".

NO ES LA ÚNICA CAUSA

Los neonicotinoides son un tipo de insecticida que, a menudo, se inocula directamente en las semillas y crece como un elemento más de la planta. Por su composición, es capaz de evitar plagas de varias clases de insectos sin apenas ser tóxico para mamíferos y otros animales de sangre caliente. Según el estudio, en 2008 representaban un 24% del mercado total de estos tratamientos para cultivos. Y hasta el 80% en el caso de los que van incluidos en las semillas.

Aun así, la mayoría de investigadores están convencidos de que el uso de estos insecticidas es, en cualquier caso, solo uno de los motivos que explican el declive de las abejas. La pérdida de hábitats, las plagas y varias enfermedades, sospechan, también son parte de un problema cada vez mayor.

En cualquier caso, los investigadores también han detectado que los neonicotinoides no afectan de igual manera a todas las especies de abejas. Ni siquiera a todas las que se alimentan sobre todo de cultivos con este compuesto. Aun así, en cinco de ellas, determinaron que el uso de los insecticidas puede ser responsable de al menos un 20% de su declive.

La desaparición de las abejas es un drama de incontables ramificaciones. De ellas, y otros insectos polinizadores, dependen miles de especies de plantas con flores y también una parte importante del sustento humano. "Se estima que son responsables de mantener alrededor del 9,5% de los cultivos dedicados a alimentos de todo el mundo", indican los investigadores en su artículo. Desde mediados de los 2000, su población ha caído de manera abrupta y casi ininterrumpida. No es la primera vez que ocurre algo parecido -en 1906, por ejemplo, en Reino Unido registraron un descenso importante de su población de abejas-, pero nunca había durado tanto.

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