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ESPACIO

Nuestros ojos en el infierno

La NASA ha anunciado que el próximo año lanzará una sonda que ‘tocará’ el Sol. ‘Parker’ serán los ojos con los que se estudiará la corona solar, la zona más externa de la estrella, una atmósfera muy tenue y tremendamente caliente

Una imagen que muestra la corona solar.

Una imagen que muestra la corona solar.

NASA
07/06/2017 a las 06:00
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  • EFE

La Agencia Aeroespacial de EEUU (NASA) anunció recientemente el lanzamiento en 2018 de la sonda Parker, que se acercará más que ningún otro instrumento al Sol, tocará su corona y realizará mediciones en una región de temperaturas extremas jamás explorada directamente y que, por sus altísimas temperaturas puede describirse como un auténtico infierno.

La NASA explicó que la sonda Parker, bautizada así en honor a Eugene Parker, el astrofísico que desarrolló la teoría de los vientos solares supersónicos, se acercará a 6 millones de kilómetros de la superficie solar a una velocidad que alcanzará los 200 kilómetros por segundo. La distancia media entre la Tierra y el Sol es de cerca de 150 millones de kilómetros.

Por primera vez una misión osará adentrarse en la corona solar, una región llena de misterios, que alcanza temperaturas muy superiores a la superficie del “astro rey”, y que sigue escondiendo secretos que solo la teoría astrofísica se ha atrevido a responder, como la aceleración de los vientos solares.

Parker, presente en el anuncio realizado desde la Universidad de Chicago, subrayó que esta misión es un hito “heroico” que hasta hace poco era impensable, debido a las masivas cantidades de radiación, temperaturas y velocidades a las que se verá sometido el delicado equipo de medición.

NOMBRE DE CIENTÍFICO

Thomas Zurbuchen, jefe de misiones de la NASA, resaltó que en honor a Parker, cuyas teorías desde 1958 han sido la base para el estudio del comportamiento del Sol, la agencia ha bautizado por primera vez una misión con el nombre de un científico vivo.

Lanzar una sonda que se acerque al Sol es una empresa complicada, ya que la nave deberá acelerarse lo máximo posible para escapar de la velocidad orbital de la Tierra, lo que requerirá el uso de un cohete Delta IV Heavy, el más potente en servicio, y la inclusión de un tercera fase de propulsión. Además, la sonda deberá realizar una complicada combinación de órbitas cerca de Venus durante siete años para acercarse lo más posible al Sol y atravesar un área del astro que es solo visible durante eclipses totales.

“Simplemente, hasta ahora, los materiales para que esta misión fuera posible no existían”, señaló Nicola Fox, del Laboratorio de Física Aplicada de la universidad Johns Hopkins, responsable de desarrollar parte de los componentes de la sonda.

Varias sondas lanzadas desde los años sesenta han confirmado las teorías sobre el campo magnético del Sol, la existencia de vientos solares y han permitido observar el comportamiento de la corona solar, que alcanza temperaturas más altas que la superficie solar, algo que los científicos no entienden del todo.

La sonda Parker transitará siete veces más cerca del Sol que ningún otro ingenio humano y con un conjunto de instrumentos medirá campos electromagnéticos, los vientos solares y la estructura del plasma extremadamente caliente que rodea el sol.

Los científicos han conseguido desarrollar un escudo térmico de carbono, de 11,43 centímetros de espesor, para la sonda que podrá proteger a los instrumentos de medición, que operan a temperaturas similares a las de la Tierra en un entorno de temperaturas superiores a los 1.300 grados centígrados.

La NASA, en colaboración con la Universidad John Hopkins, aún trabaja en el desarrollo de los últimos componentes de la sonda, entre ellos paneles solares que queden ocultos cuando se acerquen demasiado al Sol.

La ventana para que el lanzamiento sea exitoso y permita obtener la órbita adecuada se abrirá durante 20 días en julio de 2018, cuando se espera que el cohete Delta IV despegue para llevar a cabo un proyecto presupuestado en 1.500 millones de dólares (1.344 millones de euros).
El estudio del Sol y los vientos solares es de vital importancia para establecer sistemas de alerta temprana a tormentas solares capaces de interrumpir sistema de satélites o incluso provocar apagones. De hecho, más de una vez las tormentas de plasma solar, han llegado a interrumpir las señales de televisión, de telefonía y de Internet. Pero, además, según un estudio de la Academia Nacional de Ciencias mencionado por la BBC, el impacto de un evento solar puede generar daños por 2.000 millones de dólares, tan solo en EE UU, y regiones enteras podrían quedarse sin electricidad por un año.


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