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Francia obliga a administrar 11 vacunas a los niños para ir a guarderías y colegios

La medida ha sido recibida con escepticismo

La prevención completa de meningitis con vacunas costará a las familias 730 € por niño

Una persona recibe una vacuna.

DN
Actualizada 01/01/2018 a las 12:59
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  • EFE. PARÍS

Los niños nacidos a partir de hoy en Francia tendrán que recibir once vacunas de forma obligatoria, y no tres como hasta ahora, para ser admitidos en la guardería o en la escuela, una medida decidida ante las reticencias a esta profilaxis en el país, de una magnitud inédita en el mundo.


La ministra de Sanidad, Agnès Buzyn, ha sido la encargada de formalizar esta imposición, que pretende ampliar la generalización de esas once vacunas, con las que actualmente están cubiertos el 70% de los niños del país.


Se trata de la tos ferina, la "haemophilus influenzae", la hepatitis B, el neumococo, la meningitis, el sarampión, las paperas y la rubeola, que se suman a la difteria, el tétanos y la poliomielitis, que ya eran imperativas.


"No me gusta imponer obligaciones, no va con mi temperamento, pero con la vacunación se justifica", señaló Buzyn, que en cualquier caso no ha incorporado un dispositivo represivo específico para los padres incumplidores, más allá de advertirles de que no podrán inscribir a sus hijos en las guarderías, las escuelas o las colonias de vacaciones, sean públicas o privadas.


"Me parece que es suficiente como sanción -reconoció la ministra-. No es necesario añadir una sanción penal o financiera".


En teoría, el Código Penal prevé hasta dos años de cárcel y 30.000 euros de multa para los padres que eluden, sin motivo legítimo, sus obligaciones para con la salud de sus hijos, aunque las condenas son rarísimas. Los controles comenzarán el 1 de junio.


Fue el primer ministro, Edouard Philippe, quien el 4 de julio pasado en su discurso de política general tras asumir el puesto, anunció este giro en vacunación como una respuesta al escepticismo ambiente, y lo asentó en razones sanitarias.
"Hay enfermedades que se creían erradicadas y que se desarrollan de nuevo en nuestro territorio. Hay niños que mueren de sarampión actualmente en Francia. No es admisible en la patria de Pasteur", dijo en alusión al científico y padre de varias vacunas.


Según un estudio internacional hecho en 67 países y publicado en 2016 por la revista "EBioMedicine", Francia era el país donde una mayor proporción de la población creía que las vacunas no son seguras, en concreto un 41%.


Ese mismo año, una encuesta oficial ponía en evidencia que un 24,7% de los franceses no eran favorables a las vacunas, frente al 8,5% en 2000.

Detrás de ese incremento de las reticencias están, entre otras cosas, algunos escándalos sanitarios por medicamentos (como el Mediator, concebido contra la diabetes, pero muy recetado para adelgazar), pero también por el fiasco del programa de vacunación contra la pandemia de gripe A en 2009.

También una serie de creencias bastante extendidas que las autoridades sanitarias del país se han esforzado en desmentir en los últimos meses, como que si las enfermedades infecciosas prácticamente han desaparecido es por la generalización de medidas de higiene, y no por las vacunas; o que introducir anticuerpos de enfermedades a los bebés perjudica su sistema inmunitario.

Una de las más extendidas en Francia es el carácter supuestamente dañino de los adyuvantes de aluminio que incorporan las vacunas, y que podría propiciar lesiones musculares.


La Academia Nacional de Farmacia señaló en 2016, a ese respecto, que los estudios analizados no han permitido establecer relación causa-efecto; que solo se tiene conocimiento de un caso desde 2012, cuando cada año se administran en Francia 12 millones de vacunas con un adyuvante que contiene aluminio; y que además la exposición a este metal también se produce por la alimentación o los cosméticos.


El cambio de la normativa en Francia vino prácticamente impuesto por un dictamen del Consejo de Estado, que el pasado 8 de febrero había dado seis meses al Ejecutivo para clarificar su política sobre las vacunas, al abordar un procedimiento abierto por una denuncia de una asociación que promociona las "medicinas naturales".


La más alta instancia de contenciosos administrativos consideró que o bien se ampliaba el campo de las vacunas obligatorias para los niños de menos de 18 meses o se tendría que ofrecer la posibilidad de vacunas separadas para cada enfermedad, algo que no es posible para varias de ellas.

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