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INVESTIGACIÓN

El cerebro inconsciente responde al arte y a otra clase de imágenes

Un estudio de neurociencia ratifica la teoría de la estética de Kant, de 200 años de antigüedad

El cerebro distingue la realidad virtual del mundo real

El cerebro distingue la realidad virtual del mundo real

Vista en 3D de un cerebro humano.

Cedida
Actualizada 18/09/2016 a las 13:32
  • EUROP APRESS.MADRID
Un estudio piloto de un grupo de científicos holandeses determina que decir a alguien que una imagen es una obra de arte cambia automáticamente su respuesta a nivel neuronal y conductual, lo que puede significar que el cerebro automáticamente regula en exceso o en defecto la respuesta emocional según si se piensa que algo debe entenderse en su valor nominal o si se debe interpretar como arte.

Esta conclusión respalda una vieja teoría de más de 200 año de arte, presentada por primera vez por el filósofo Immanuel Kant en su 'Crítica del Juicio'.

La mayoría de la gente entiende que va a mostrar una respuesta emocional consciente, diferente a una obra de ficción o arte que a una imagen de la vida real equivalente y ahora, un equipo de la Universidad Erasmus de Rotterdam, Países Bajos, ha probado cómo el cerebro inconsciente responde al arte y otros tipos de imágenes.

En dos experimentos relacionados, se pidió a 24 estudiantes voluntarios que evaluaran una serie de imágenes mientras se medía su actividad cerebral a través de un electroencefalograma (EEG). La mitad de las imágenes era agradable y la otra mitad desagradable y se les dijo que las imágenes eran obras de arte o fotografías de eventos reales. Al final de la prueba, se les pidió que calificaran cada imagen según la simpatía y el atractivo.

AJUSTAR LA RESPUESTA CEREBRAL A OBJETOS

Los investigadores se concentraron en una señal cerebro llamada LPP ('Late Positive Potential'), que es una medida del nivel de actividad electromagnética de la corteza entre 0,6 y 0,9 segundos después de la aparición de un estímulo. Así, fueron capaces de demostrar que la extensión de este estímulo fue mucho mayor cuando se dijo a los participantes que la imagen era real frente a cuando se les dijo que era una obra de arte.

Cuando se les preguntó, también calificaron de más agradables lo que se les dijo que eran obras de arte que las imágenes reales.
"Este trabajo sugiere que cuando esperamos que se trate de una obra de arte, nuestro cerebro responde de manera diferente a cuando vemos algo que creemos que es real", ha afirmado el investigador principal, Noah van Dongen, de la Universidad Erasmus de Rotterdam.

"Cuando pensamos que no estamos tratando con la realidad, nuestra respuesta emocional parece estar subordinada a nivel neuronal. Esto puede deberse a una tendencia a distanciarnos de la imagen para poder apreciar o escrutar sus formas, colores y la composición en lugar de simplemente su contenido.

Sabemos que nuestros cerebros pueden haber evolucionado con mecanismos de 'cableado' que nos permiten ajustar nuestra respuesta a los objetos en función de la situación", ha añadido.

"Lo que este trabajo indica es la vieja teoría de la estética de dos siglos de dad de Kant, en la que se propone que es necesario tomar distancia emocionalmente de la obra con el fin de poder apreciarla adecuadamente, lo cual podría tener una base neurológica y que podríamos utilizar el arte en nuestra búsqueda de entender nuestro cerebro, las emociones y, tal vez nuestra cognición", ha explicado.
En un segundo experimento, el grupo de investigación añadió una tercera condición. Una vez más, 24 estudiantes voluntarios juzgaron imágenes agradables y desagradables, sólo que esta vez presentadas como imágenes de hechos reales, obras de arte y escenas de películas o documentales. El efecto neurológico sobre la respuesta emocional se desvaneció con la tercera condición añadida.
"Los resultados de este experimento modificado indican que el efecto del contexto es más complejo de lo que parece. Podría ser que demasiada información o demasiado ambigua reduce el efecto neurológico. Estamos empezando a entender nuestra regulación emocional automática y se necesita más investigación para sacar sus matices a la luz", ha concluido Noah van Dongen.

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