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Presentó "El asesinato de Sócrates"

Marcos Chicot, el padre que apostó por la literatura y ganó

Marcos Chicot en el club de lectura de Diario de Navarra

Marcos Chicot en el club de lectura de Diario de Navarra

Actualizada 23/10/2017 a las 09:57
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  • José Ignacio Roldán

"Reconozco mi absoluta ignorancia en el mundo de la escritura. He de aprenderlo todo y sería un arrogante y un estúpido si no lo hiciera. Con cada libro me planteo retos para aprender". Con esa sencillez se presentó Marcos Chicot ante su público en el club de lectura de Diario de Navarra el pasado 28 de septiembre para hablarnos de El asesinato de Sócrates, la novela con la que logró ser finalista del Planeta y apuntalar un poco más el futuro de su hija Lucía.

La vida de Marcos Chicot dio un nuevo vuelco el día que nació su hija con síndrome Down. Antes ya había cambiado la economía por la psicología clínica para ayudar a otras personas, pero en 2009 el cambio fue todavía más abrupto. "Fue un shock que me hizo relativizar todo. Recolocas las piezas de tu mundo y revisas tus prioridades. Lo que me preocupaba entonces era mi hija y las dificultades que tendrá para ganarse la vida en el futuro. Así que cometí la temeridad de apuntalar su futuro con una novela".

Así llegó El asesinato de Pitágoras. "Llevaba años escribiendo y tenía una gran novela en la cabeza. Para hacerla realidad necesitaba tiempo y por eso decidí dejarlo todo dos años y dedicarme solo a escribir. Lo hice de sol a sol, pero fueron 3 años. Solo escribía y me ocupaba de mi hija: la estimulaba, la llevaba a fisioterapia, logopedia… hice todo lo que pudiera ayudarla. Aproveché cada minuto".

Tres años sin trabajar

La novela en cuestión no podía ser cualquier cosa porque Marcos Chicot sigue queriendo aprender y estudiar, que es lo que le motiva y enriquece. "Para que estuviera tres años sin trabajar y comerme mis ahorros, aquello tenía que tener sentido. Necesitaba que fuera una novela popular. Creí que lo podía conseguirlo si mi novela era como a mí me gustan que sean las novelas: desde luego muy entretenida, que no puedas dejar de leerla, pero también una novela que me dejara poso, que me enriqueciera, que forme parte de ti para siempre, no una que olvidas según la terminas".

Para lograr los dos objetivos decidió reconstruir la época, más interesante que existe con un rigor absoluto. "A diferencia de otras novelas históricas que usan la historia como decorado, yo quería que el entretenimiento y el conocimiento estuvieran al mismo nivel. Lo histórico es un fin en sí mismo. Por tanto había que hacer una reconstrucción completa".

En el caso de Sócrates, Chicot no quería mostrar a los hombres con túnicas, a Pericles y la Acrópolis de fondo. "Quería que el lector sintiera que estaba viviendo en la Grecia clásica , esto es, comprenderla , estar viviendo en la vida política ateniense, entender los conflictos con Esparta en una guerra que duró 27 años , ver la Acrópolis y saber por qué está allí, su significado".

La Grecia clásica

Este periodo histórico le fascina tanto que quiere transmitir esa fascinación al lector. "No olvidemos que los romanos son los discípulos de los griegos. Lo hacían bien y alcanzaron la perfección en escultura, arquitectura, sentaron las bases del teatro y organizaron los juegos olímpicos. Que algo ocurra por primera vez es un hito y la Grecia clásica está llena de hitos. Uno de ellos es poner en marcha la primera democracia del mundo, un sistema de gobierno que se perdió hasta que en 1789 llega la Revolución Francesa. Es una civilización con un avance prodigioso que después se pierde. En 2.500 años, la Grecia clásica es lo que más se parece a nosotros. No nos parecemos tanto a hombres de hace 1.000 o 500 años. Ellos crearon la base de nuestra sociedad y la hemos recuperado en los últimos siglos".

Sócrates, un gigante intelectual

De todas las figuras de la época, Marcos Chicot destaca a Sócrates. "Al acabar la novela de Pitágoras me me pregunté dónde encontrar otro gigante intelectual y moral que haya cambiado la historia de la humanidad y elegí Sócrates. Sócrates busca el conocimiento, es el paradigma de filósofo. Solo conocemos el "solo sé que no sé nada" y esa frase es la muestra la sabiduría de Sócrates, lo convierte en el paradigma del filósofo".

Precisamente, la novela arranca con un hecho cierto: su amigo Querefonte preguntó al oráculo de Delfos quién era el más sabio y el dios Apolo contestó que el más sabio era Sócrates. "Sócrates dijo: cómo es posible que el dios haya dicho que soy el más sabio si solo sé que no sé nada. Fijaos qué humildad. Entonces pensó que quizás el dios había querido decir que tenía que buscar al hombre más sabio porque tenía habilidad para preguntar a la gente, para indagar sus conocimientos. Y a ello dedicó toda su vida. Fue demostrando con ironía -era un maestro de la dialéctica- y con una lógica aplastante la ignorancia de los pretendidos sabios, sobre todo los sofistas. El solo preguntaba, no respondía, y con sus preguntas conseguía conclusiones y con las conclusiones llegaban al conocimiento".

Juicio a Sócrates

Hacer esto en público no generaba amigos. La novela contiene muchas cosas y una de ellas es la explicación de la muerte de Sócrates y el juicio a que fue sometido. "Leyendo la novela se entiende por qué ocurrió entonces y por qué ocurriría también ahora. El juicio fue así y está documentado por varias fuentes: Platón y Jenofonte, también discípulo de Sócrates. He cogido la obra de Platón que es muy ardua de leer, muy complejo. A base de leerle y releerlo he creado esas escenas del juicio. Está hecha muy sencilla, pero sin perder la esencia. Su forma de defenderse está ahí transformado en novela moderna.".

Chicot afirma que todo lo esencial del pensamiento de Sócrates que nos transmite Platón está en la novela. Los diálogos platónicos nos permiten comprender por qué hay un antes y un después de Sócrates, por qué existe el término presocrático. "Es el padre de la filosofía moral porque es el primero que habla de la justicia, del bien y del mal, pero como concepto universal".

Sócrates, soldado

Pero en la novela aparece también el filósofo en su vida cotidiana. De hecho, participó por lo menos en tres batallas contra Esparta. "Cualquier ciudadano panadero o filósofo tenía que ir a combatir y lo vemos intentando matar al soldado de enfrente. Ese es el real y hay que mostrarlo para que la novela sea completa. Lo difícil es mantener los equilibrios y la tensión y la calidad".

Se preguntaba Chicot por qué se produjo es explosión de arte y pensamiento en Atenas y la respuesta no deja en buen lugar a los atenienses. "Atenas era un imperio brutal, cruel, con tanta crueldad como el peor de los imperios. Tenían sometidas a 200 ciudades de pueblos griegos, no bárbaros, sino griegos. Los griegos eran un conjunto de pueblos, ciudades, ciudades estado que tenían sus propios calendarios, medidas… pero tenían en común el idioma, los dioses y ritos. Aliaron a 200 ciudades para luchar contra los persas con la condición de que Atenas ponía los barcos y las ciudades el dinero. Al final de la guerra, no querían poner más dinero pero fueron amenazados con ser esclavizados. De manera que siguieron mandando dinero y hasta 20.000 ciudadanos atenienses vivían de los subsidios, sin trabajar. Tenían mucho tiempo libre que dedicaban al arte y al pensamiento y eso explica la explosión que se produce, pero a cambio de amenazar con ejecutar y esclavizar a los habitantes de las ciudades sometidas".

En la novela se explica también el régimen espartano, que preparaba hombres para el combate desde edades tempranas. Las mujeres estaban igualmente obligadas a mantenerse en forma para tener hijos sanos y eso les procuró una vida social diferente a la que padecía la mujer en Atenas, obligada a permanecer en casa y sin poder participar de la vida pública.

Antes de terminar, Marcos Chicot explicó que ya trabaja en Platón, el protagonista de su nueva novela.

 

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