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Cree que fascina más el poder que la riqueza

Jorge Zepeda, un novelista frente a la corrupción

Presentó Los usurpadores en el club de lectura de Diario de Navarra

Jorge Zepeda dirigió el periódico donde trabajó Letizia Ortiz

Jorge Zepeda en el club de lectura de Diario de Navarra

Actualizada 24/11/2016 a las 14:31
  • José Ignacio Roldán

El escritor mexicano Jorge Zepeda visitó el club de lectura de Diario de Navarra el pasado 17 de noviembre para presentar su última novela, Los usurpadores, tercera de la saga protagonizada por "Los Azules". Habrá una cuarta entrega. La comenzó en el tren, camino de Pamplona.

Zepeda, Premio Planeta 2014, explicó que tuvo que recurrir a un grupo de cuatro amigos inseparables (los Azules), con perfiles profesionales diferentes, porque "un comisario incorruptible no funcionaría en México. Ningún lector mejicano lo iba a creer. Y si hubiera elegido un detective privado, aunque fuera Sherlock Holmes, acabaría ejecutado y en una zanja con una nota de venganza al tercer día. De ese tamaño son los demonios sueltos en mi país".

De manera que concibió un detective colectivo. "Inventé una cofradía de 4 amigos que se conocen desde la infancia, que tienen un pacto de lealtad y que son poderosos o no se podrían enfrentar a nadie. Uno es el director del periódico más importante, ella es activista de plataforma digital muy influyente, hay un exdirector de servicios de inteligencia con una empresa de consultoría y, por último, un profesor de la universidad".

Su faceta de periodista –dirigió tres periódicos en México, es analista y dirige en la actualidad un medio digital- le provocó cierta frustración al no poder escribir sobre la corrupción a pesar de haberla conocido de cerca. Esa fue precisamente la motivación de la primera novela, Los corruptores. "Hay zonas, rincones oscuros –explicó Jorge Zepeda- a los que cuesta llegar porque el periodismo exige la demostración y no siempre se puede conseguir. Traté de cerca a la élite del país y fui acumulando agravios de esta gente que ejerce el poder entre bambalinas".

La relación con quienes tienen el poder permitió al autor hacer un análisis de su forma de ser más allá del hecho delictivo. "Ellos se construyen una narrativa sutil que les permite besar a sus hijos por la mañana, cometer un crimen por la noche y mirarse al espejo. Ningún político de estos se ve al espejo y se dice: carajo, qué corrupto soy. El que ha robado un millón de euros cree que otro habría robado cuatro, pero él no, él es un funcionario decente que vela por el bien común".

El caso es que aquella primera novela fue un largo ajuste de cuentas muy satisfactorio. "La novela fue un éxito en varios países y caí en la cuenta de que lo que estaba describiendo era una radiografía del poder que se daba en todos los lugares que visitaba con la novela. Comprender desde el periodismo es fundamental, pero hay zonas que no alcanza a ver el ojo y la ficción nos ayuda a recomponer la verdad".

Confesó Zepeda que empezó usando su faceta de novelista para sacarse la espina de no poder contar las historias que quería como periodista y que, al cabo de tres novelas "me encontrado con un oficio y una vocación que se ha convertido en una profesión y estoy encantado".

Los usurpadores

La novela arranca con una masacre de 150 personas en la feria del libro de Guadalajara, la más importante del mundo en lengua española. Allí se encuentran premios Nobel, expresidentes y personalidades de varios países, incluido Estados Unidos. El abanico de posibles responsables está muy abierto: un atentado islamista, crimen organizado, grupos revolucionarios o quizás algo que tenga que ver con la sucesión en la presidencia del país.

Precisamente el presidente del país, un tipo que recuerda a Peña Nieto, aparece en la novela. "Peña Nieto es casi idéntico al del libro. Por cierto, que dijo hace 3 semanas, en un arranque inesperado para el auditorio, que "ningún presidente se levanta por la mañana pensando en joder al país. Piensa en hacer las cosas mejor". Le faltó decir que, sin embargo, lo jode".

Político pobre, pobre político

Explicó Jorge Zepeda que en cierta ocasión oyó decir a un político mejicano que un político pobre es un pobre político, porque, si no se enriquece, es un inepto. Sin embargo, Zepeda distinguió entre poder y riqueza. "Al poderoso le interesa la cuenta bancaria, pero la fascinación está en la capacidad de decidir el destino de otros. Tener poder sobre fortunas y haciendas y hacer lo que otros no pueden. Puedo ordenar un pasaporte un domingo para mi sobrina o que un avión salga a la hora que yo diga. Esa capacidad no la tiene el millonario".

Sexo y poder también van juntos. "Hace 6 años ganó Felipe Calderón de forma inesperada. Entró un gabinete de treintañeros de un partido conservador, católico… todos casados con su novia de la universidad. Al cabo de tres años, la mitad se había divorciado o tenía amantes del mundo artístico. Era gente que tomó el poder por sorpresa y de repente tenían acceso a mujeres que nunca les habrían mirado. Todo eso es el poder".

Donald Trump

A lo largo del encuentro fue inevitable hablar de Donald Trump y de las repercusiones que puede tener para México el cumplimiento de sus amenazas. En opinión del escritor mexicano, coincide el desencanto general con la clase política, que abre la puerta a sentimientos muy primitivos, y lo que él llama la intoxicación de la conversación pública. "Trump ganó por la misma razón que Kim Kardashian es popular. No es deportista ni artista ni nada, solo una celebridad porque la cubren los medios ¿Por qué? Porque es famosa. Es una serpiente que se muerde la cola. Y a Trump lo convertimos en una celebridad. Dominaba 10 a 1 en términos de espacio en los medios. Los periodistas le ayudaron a convertirse en una marca solo por ser una celebridad. Esto desmonta la cultura del uso del voto a personas que se comprometen con la comunidad. Inaugura una dimensión que es un salto al vacío".

En este punto se mostró crítico con el uso que se hace de las redes sociales. "Antes los medios marcaban la pauta sobre qué se hablaba. Ahora, el monopolio lo han roto las redes sociales y eso es una buena noticia. La mala noticia es que hay muchos elementos perversos. La mayor parte de la información se consume de manera referencial, se leen comentarios. Y hay algo en la condición humana que hace que reaccionemos más a impulsos negativos que positivos. Más que información se consume pseudoinformación, infoentretenimiento, por eso funcionan mejor las noticias tendenciosas, las que inducen al morbo, las fragmentadas, las que descalifican… Trump no hace propuestas, descalifica y eso funciona muy bien en una población blanca que lo ha pasado mal y que al fin encuentra alguien que pone nombre al enemigo".

El caso es que si Trump cumple las promesas que hizo en campaña, las consecuencias parea México pueden ser inconmensurables. Con ser grave que deporte a millones de mexicanos a los que el sistema no puede asumir, más lo es el impuesto sobre remesas que los emigrantes envían a sus familias en México. "Son 22.000 millones de dólares al año que van a parar a las familias más necesitadas y, si se gravan con impuestos, desparramaría una pobreza enorme. Pero todavía es peor la supresión del tratado de libre comercio porque hay muchas fábricas en el norte que exportan productos terminados o componentes. Si se interrumpe el tratado, habría que inventar un nuevo modelo económico".

El jefe de Letizia Ortiz

Antes de terminar la charla, Zepeda fue preguntado por los recuerdos que tenía de su relación profesional con Letizia Ortiz, hoy reina de España, pero redactora en los años 90 del Diario Siglo XXI, que dirigía el propio Zepeda en Guadalajara. El primer recuerdo que le viene a la cabeza es el de una persona de actividad desbordante. "Entró a trabajar en un suplemento semanal de ocio. Al mes y medio nos encontramos con un problema: teníamos 30 noticias suyas para publicar porque traía 4 o 5 noticias al día, cuando otros traían esa misma cantidad a la semana. Para que no pareciera un periódico provinciano donde todas las noticias las escribía una sola persona, decidimos publicar la mitad con su nombre y la otra mitad con el de María Rocasolano".

Al cabo de un año decidió volver a España a trabajar en la radio. "Llevó una vida como cualquier joven de su edad. Tuvo un novio en la redacción, se hizo muy amiga de Fher (de Maná) y de Waldo Saavedra, un pintor cubano que le hizo un retrato con el torso desnudo nada escandaloso. Lo que ocurre es que algunos inflaron esas informaciones para hacerse importantes y se exageraron cosas. No hizo nada que no hiciera alguien de su edad".


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