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MARIBEL MEDINA PRESENTÓ "SANGRE INTOCABLE"

El 80% de la India que odia Maribel

El 80% de la India que odia Maribel

El 80% de la India que odia Maribel

Maribel Medina presentando "Sangre intocable" en el Club de Lectura de Diario de Navarra

Javier Sesma
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Actualizada 01/04/2016 a las 12:43
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  • Laura Puy Muguiro. Pamplona
Niños, decenas de niños mirando a la cámara con sus ojos enormes, negros. O mirando al suelo. O hacia la basura. Hacia los montes de basura que les rodean. Niños sucios. Decenas de niños sucios. Y ninguno sonriendo. "Estos niños no son inscritos, no existen: no son nadie y mueren siendo nadie. Esto es la realidad en la India, es bastante común, y existe en el siglo XXI". Maribel Medina acababa de mostrar las fotografías con estos niños como protagonistas en una India a la que hace escenario de su segunda novela, Sangre intocable, que  presentó en el Club de Lectura de Diario de Navarra el pasado 20 de octubre. Una novela negra, como la anterior, Sangre de barro, con sus mismos personajes principales, el agente de la Interpol Thomas Connors y la forense Laura Terraux, ahora tratando de dar caza a un despiadado asesino que siembra el terror en las calles de la ciudad india de Benarés. Y es que, al tratar de escribir el libro con un asesino en serie, se planteó una cuestión: ¿cómo se captura a un asesino en un lugar de muerte? "Me resultaba fascinante cómo Thomas, alguien como nosotros, llega de fuera, ve esto y tiene que plantearse encontrar a un asesino". La novela arranca con el asesinato en Lyon de un amigo del protagonista, cuya investigación le lleva a Benarés, donde, paralelamente, suceden una serie de crímenes en los que los cadáveres aparecen con la lengua cortada.

Para el encuentro con los lectores, la autora no pareció tener en mente la frase "he venido a hablar de mi libro". Porque sí, habló de su nueva novela. Pero también trató de acercar con su experiencia a la India, la que de una u otra forma aparece en el libro, en la India en la que residió, a la que lleva en su mente y su corazón. Un país del que se revela su sistema de castas, su religión, los graves problemas que supone haber nacido mujer y la industria farmacéutica desde la óptica de los ensayos con medicamentos.

La muerte, la liberación

Uno de los escenarios que adquiere protagonismo en este libro es un slum, un suburbio, un complejo de chabolas. "Ni siquiera de chabolas, de muchísimo peor: son complejos de plástico, de basura sobre basura". En ese slum vive la niña protagonista, Tanika.

Las fotografías tomadas por ella durante el tiempo que vivió en la India acompañaron sus explicaciones. Para hablar de la muerte ("en India la muerte y la vida están unidas, y en cualquier momento puedes ver a un muerto"); de los llamados intocables ("los descastados, los que no existen, las cloacas de la sociedad india"); de cada medio metro cuadrado del país "con una historia de lucha y de dignidad dentro de la pobreza"; de los conocidos como cazarratas ("que las cazan en el campo y se las comen para tener proteínas"); de los eunucos ("convirtiendo a la India en el primer país del mundo donde en su pasaporte admite la E de eunuco"); de los individuos "que se embadurnan la piel con las cenizas de los muertos y se comen carne humana que aparece flotando en el Ganges"; de la organización criminal "más importante del planeta, que es india", y cuyo asesino en serie más prolífico "mató a 931 personas"; o, dentro de los intocables, de "los recogemierda, que, si cobran, ganan 4 euros al mes, y que viven muy poco por la cantidad de enfermedades que padecen". "Para los intocables", añadió Medina, "la muerte forma parte de la vida. Para ellos la vida es un sufrimiento, por eso la muerte la sienten como una liberación".

En Sangre intocable Medina habla de las farmacéuticas "porque mueven unos 700 billones de dólares". "Les sale un tercio más barato ensayar en la India. En un país con 40 millones de asmáticos, 35 millones de diabéticos, 3 millones de personas que padecen cáncer... cuando les ofrecen un fármaco alternativo aceptan. La mayoría no sabe leer, y, si saben, el consentimiento es en inglés, así que firman con una huella dactilar o una cruz. En los últimos años se han producido 60.000 experimentos, de los que 20.000 personas padecieron secuelas graves. Solo 45 personas han recibido dinero. Roche fue la farmacéutica que mejor se portó: pagó a cuatro personas 4.000 euros a cada una".

José Ignacio Roldán, presentador del acto y responsable de comunicación del Grupo La Información, destacó que en la mayor democracia del mundo perviva el sistema de castas, a pesar de que está abolido desde la independencia de la India, en 1947. "Es que a la propia sociedad india le interesa", le respondió Medina. "El sistema de castas les beneficiaba porque, como los intocables están sometidos a trabajos insanos, hay una alta mortalidad: consiguen que no se procreen y que las mejores castas, los elegidos, sigan siendo una mayoría". Y que los peores trabajos estén cubiertos.

¿Y el trato hacia las mujeres? "Allí hay una frase que dice que quien tiene una hija es como regar el huerto del vecino". El 80% de los matrimonios están concertados, de los que el 45% son con mujeres menores de edad. ¿Y si una mujer enviuda? "Supeditada al varón, pasará al hermano del marido. Si éste es muy pequeño, o no existe, o está casado, al tío o al sobrino. Si no tiene familia, quedará abandonada". ¿Y "las novias quemadas"? "Si la dote que una mujer entrega al casarse a su marido no satisface a éste, como no existe el divorcio, la manera de deshacerse de ella es matándola, quemándola, para que pueda casarse con otra". ¿Y si una mujer es estéril? "Igual, se quema". Por eso la India es el cuarto país del mundo más peligroso para las mujeres.

Y Thomas, su protagonista, "el guapo con sus trajes de Armani", se da de bruces con esta realidad. Porque, como decía Medina, ella ha sido testigo de esa realidad: se la ha querido pasar y que viera a través de los ojos de ella.

La autora confesó que los últimos días antes de regresar a España ya no salió de casa. "Quería meter a todos los hombres en una hoguera, quemarlos y marcharme. No podía con más muertes, asesinatos, violaciones". Porque a la India, o la odias o la quieres. ¿En qué porcentajes ella? "La odio al 80% y la quiero al 20%". ¿Y cómo la puede querer ese 20% con todos esos eunucos, recogemierdas, comerratas, recogebasuras, asesinos de mujeres...? "Reconozco mi admiración y el embrujo que tiene Benarés. Tiene algo. Hay que ir ahí una vez en la vida. Ridiculiza tus problemas de aquí. A mí me sobrecogió".



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