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ROSA MONTERO Y "EL PESO DEL CORAZÓN"

La escritora que gana la bonoloto a diario

Rosa Montero presentando El peso del corazón

La escritora que gana la bonoloto a diario

Rosa Montero presentando El peso del corazón

Calleja
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Actualizada 09/09/2015 a las 10:27
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  • Laura Puy Muguiro
Sus primeras palabras fueron una advertencia. "Anoche casi no dormí. Tengo una perra muy viejita que está muy malita y puedo quedarme en blanco porque no he dormido casi nada". Pero la advertencia se quedó en eso, en advertencia, porque Rosa Montero mostró el pasado 21 de mayo, en el Club de Lectura de Diario de Navarra, tener energía a borbotones.
Hecho el apunte, sus segundas palabras fueron para agradecer la presentación que de ella hizo José Ignacio Roldán, director de comunicación del Grupo La Información. Y es que en esos minutos iniciales Roldán contó que es disciplinada y que cuando se sienta a escribir ya tiene una parte de la historia escrita en la cabeza. Que piensa que los escritores son "superinseguros, patológicamente incluso, y que el reconocimiento apacigua esa inseguridad". Que es una mujer que no siente excesivo apego por lo material, que no se pone tacones, que le gustan todos los animales, y que es claustrofóbica: necesita espacios abiertos no solo físicamente sino también en su vida. "Andar es su pasión, su placer, su manera preferida de pensar y de trasladarse de un lugar a otro. Dice que los novelistas son más conscientes del paso del tiempo y que están obsesionados por la muerte, que la tragedia del ser humano es ser mortal. Y precisamente lo que más le molesta a Rosa de envejecer es acercarse a la muerte, y eso es "una cabronada". Pero la otra opción es morirse antes, que no es plan, porque Rosa ama la vida, y si pudiera sería eterna", concluyó Roldán.
La última novela de Montero, El peso del corazón, que se desarrolla en 2109, la protagoniza Bruna Husky, una replicante a la que restan menos de cuatro años de vida, "algo que le tiene absolutamente obsesionada. Replicante de combate, no es una superhéroe, es una superviviente".
Montero defendió que la suya es una novela de ciencia ficción, un género que, según una encuesta del gremio de libreros de España hace 8 años, odian los lectores, hombres y mujeres. "Creo que es un prejuicio. Mucha gente piensa que es una cosa esotérica que trata de algo totalmente irreal, de marcianitos con orejas picudas, que no tiene nada que ver con la vida, y es un error garrafal: la ciencia ficción es una herramienta metafórica poderosísima para hablar de la condición humana, de la realidad y del aquí y el ahora, que es lo que me interesa y hago en todos mis libros".
Colocó a El peso del corazón entre los tres o cuatro libros que ha escrito (tarda una media de 3 años aunque quiere bajar a 2 porque "ya soy muy mayor y quiero escribir muchas novelas") que más le gustan, y lo considera más íntimo que otros como La ridícula idea de no volver a verte, en la que cuenta cosas de su vida, como la muerte de su marido.
Y si este libro (novela futurista, un thriller existencial, una novela política, de amor, de pasión, de la necesidad del otro, del miedo del otro) es uno de los que más le gustan, Bruna Husky es el personaje que más. "Tengo muchas cosas parecidas con ella. Me parezco en lo profundo".
A raíz de la obsesión de Husky por la muerte dijo que nuestra principal tragedia es morirnos. "No nos cabe en la cabeza, la muerte es impensable, insensata, es inhumana. Venimos a este mundo con tantos deseos de vivir, con tantos proyectos... Y con un Yo enorme. Pero en dos parpadeos nos morimos y en dos parpadeos más se muere la generación siguiente y no habrá quien nos recuerde. La muerte es una estafa. Y esa es la sensación que tiene Bruna: como sabe que va a morir, no puede olvidarse de que es mortal. Pero eso le da también una vitalidad enorme: cuando estás lleno de muerte, estás lleno de vida, porque sabes apreciarla. Y en esa dualidad me identifico mucho con ella". Sin embargo, se diferencian en algo sustancial. "Bruna es muy valiente físicamente, todo lo contrario que yo. Pero ella es muy cobarde en lo emocional: cree que los sentimientos le debilitan, y yo soy valiente en lo emocional".
Los asistentes quisieron saber sobre su proceso de creación de una novela. Montero explicó que escribir una novela es como soñar con los ojos abiertos. "Y de repente una de esas imágenes se enciende y te sientes tan emocionada que no te cabe en la cabeza y ves que lo tienes que compartir".
A propósito de la intervención de una lectora, que la calificó de escritora consolidada, Montero puntualizó: "No te consideras nunca consolidada en nada. Me siento una superafortunada. Me parece increíble que lleve 36 años publicando novelas y que me las sigan leyendo. Es como si me tocara la bonoloto a diario". Y recitó una frase de Clara Obligado en un ensayo: "Si una persona lee desde los 8 años hasta los 80 un libro a la semana, solamente lee 3.000 libros en su vida. Que un lector ávido solo lea 3.000 libros en su vida y que escoja leer uno mío, me parece mágico".
Definió a los novelistas ("los poetas ni te cuento") de una inseguridad "absolutamente patológica: tenemos una necesidad menestorosa de la aprobación constante del otro. Pero el éxito no es nada. Es un atributo de la mirada de los otros, que de repente deciden mirarte y ponerte un foco de luz. Hay que vivir completamente fuera de eso", apuntó la periodista y escritora que concluyó que cree escribir "para aceptar la muerte, el mal y el dolor, para intentar darles un sentido que en realidad sé que no tienen".



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