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La novela con final redondo

  • Teresa Viejo desgranó ayer en el Club de Lectura de Diario de Navarra la "apasionante" vida de los personajes de carne y hueso de 'Que el tiempo nos encuentre'. Y de los de su invención

Entrevista a Teresa Viejo

La periodista Teresa Viejo presenta su nueva novela, 'Que el tiempo nos encuentre'.

Teresa Viejo presentando

Teresa Viejo

Teresa Viejo presentando "Que el tiempo nos encuentre"

EDUARDO BUXENS
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Actualizada 15/04/2014 a las 19:16
  • LAURA PUY MUGUIRO. PAMPLONA
Teresa Viejo ha escrito "Que el tiempo nos encuentre" contagiada de la rabia de Miguel Morayta, uno de los personajes de carne y hueso que aparecen en su segunda novela y de la que ayer habló en el Club de Lectura de Diario de Navarra. La vida de este hombre de Ciudad Real se entremezcla en esas 500 páginas con las de otros españoles exiliados a México tras la Guerra Civil, aquellos que crearon arte, entretenimiento y cine. Y también con las vidas de los personajes que la periodista y escritora madrileña ha inventado. Porque el libro es eso, un ir y venir de unos y otros.

Miguel Morayta se llevó gran parte de la intervención de Teresa Viejo, presentada por José Ignacio Roldán, director de comunicación de La Información. Está claro que ella siente fascinación por Morayta. No la puede esconder. A pesar de que, en enero de 2011, él, con 103 años, no quisiera recibirle en México. Ayer detalló aquel encuentro frustrado en casa del cineasta, sin poder pasar de la puerta. "Le escuché a través de un biombo de madera. Su casa tenía mucha luz, y el biombo estaba a contraluz. Él estaba detrás. Rapartidos por el suelo había muchísimos libros de cine, latas de películas, carteles de cine antiguo... Luego me dijeron que estaba inventariando su legado. Me gritó a través del biombo que me fuera. Yo insistía e insistía, lloraba en la puerta. Pero nada. No quiso recibirme". Hacía demasiados años que Morayta había decidido no hablar con los españoles.
Era sobrino segundo de Franco, al que tenía dedicada una frase: "Pobre madre mía que tiene un primo bajito, bigotudo y dictador". Ingeniero de profesión y artificiero del Ejército, sin embargo cuando llegó a México se dedicó a lo que realmente le apasionaba: el cine. Antes de exiliarse ya había intentado poner en marcha una productora. Pero no hubo forma. "De hecho no queda aquí ni un vestigio de su trabajo". Ni del suyo ni de otros tantos profesionales. Porque a las películas rodadas en México que se proyectaban después en España se les borraban de los títulos de crédito los nombres de los españoles que habían intervenido. "Es tan injusto ese flagrante olvido al que les hemos sometido...", apostilló la periodista. "Eran poseedores de un talento increíble. Tenían un afán increíble por crear. Porque aquí, en España, lo que siempre ha sobrado es talento".
La vida de ese hombre de ojos de búho, boca pequeña y nariz un pelín aguileña era apasionante. "¿Qué es México?", llegó a preguntar a los suyos ya exiliado sobre aquel país que fue tan generoso con los españoles, dándoles pesos diarios y financiándoles negocios. "Es un gran melodrama. Aprendamos cómo son y hagamos sus películas", les animó Morayta. Y se dedicó al cine de entretenimiento. "Entonces se hacía de todo, y todo eso lo impulsó Miguel Morayta", añadió la novelista.
Encuentro con el nieto
A Teresa Viejo le tenían ayer preparada una sorpresa: la presencia del periodista y profesor Pedro Lozano Bartolozzi, nieto de uno de sus personajes de carne y hueso, Salvador Bartolozzi, al que la novelista reconoció "admirar mucho" y definió como "el gran ilustrador de los años 20 en España, para todos, niños y grandes". En la novela Salvador Bartolozzi está casado con Magda Donato (sobrenombre de Carmen Eva Nelken, hermana de la escritora, periodista y política Margarita Nelken). Su nieto quiso precisar algún dato. "Mi abuelo Salvador estaba casado con Angustias Sánchez, que era mi abuelo. Y cuando se fue a México estaba liado, por decirlo de algún modo, con Magda Donato. De todas formas mi madre y ella llegaron a escribirse".
La pareja también se había exiliado a México. Y precisamente sobre esta fuga de personalidades habló uno de los asistentes a la periodista . "La novela nos debe recordar lo que ha supuesto la Guerra Civil para España, una amputación que nos hace ser unos analfabetos en cuanto a nuestra historia reciente. La crisis actual y cómo respondemos tiene que ver con esto. Somos mucho menos ciudadanos que otros países porque nos han amputado un trozo de memoria, 30, 40 años", indicó el hombre. "No sólo eso", contestó Viejo. "Nos han amputado una parte de nuestro patrimonio cultural, que es el talento".
Teresa Viejo tampoco puede esconder su satisfacción con Que el tiempo nos encuentre. "Es el único pequeño ejercicio de vanidad que me permito: su final es redondo. Me siento muy orgullosa de él. A lo largo del libro doy al lector las piezas del puzzle pero el ritmo es tan vertiginoso y le engaño tanto que no se lo espera". Reconoció que en sus novelas debe existir intriga y misterio porque ella ha crecido con los libros de Los Cinco, de Agatha Christie y de los clásicos de la novela negra americana. "Me gusta la novela policiaca. En las mías, algún muerto tiene que haber. Si no, algo pasa", confesó sonriendo.




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