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TRILOGÍA BAZTAN

"De pequeña sentía terror con las historias de mi abuela"

Entrevista a Dolores Redondo

Entrevista a Dolores Redondo

Dolores Redondo

Dolores Redondo

Dolores Redondo

JAVIER SESMA
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Actualizada 13/03/2015 a las 18:09
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  • Nerea Alejos. PAMPLONA
Cuando Dolores Redondo estrenó el Club Virtual de Lectura de Diario de Navarra, el pasado mes de marzo, lo hacía en un momento en que Elizondo aún no recibía visitantes que curioseasen por sus bares y pastelerías con un ejemplar de El guardián invisible bajo el brazo.

La Dolores Redondo que volvió  a Pamplona para presentar Legado en los huesos, -la segunda entrega de su Trilogía del Baztan-, lo hacía tras haber recorrido Europa durante estos meses y codearse con autores que ella tiene en la estantería de su casa, desde el sueco Henning Mankell hasta María Dueñas. "El público la ha aupado como escritora de primer orden", señaló la periodista Belén Galindo, que se encargó de conducir el encuentro con la autora donostiarra afincada en Cintruénigo.



Entre una novela y otra han pasado tantas cosas que Redondo ya no las puede celebrar con la misma intensidad que al principio, porque entonces su vida se asemejería más a un cotillón desenfrenado. "Abríamos una botella de champán con cada buena noticia", contó, haciendo reír al público. Continuamente le ocurren cosas "muy divertidas". Ya se ha acostumbrado a que le llamen Amaia, como la protagonista de sus novelas. "El otro día una señora me dijo que quería traerme un peluche para el bebé y en otra ocasión me comentaron que no parecía una inspectora de policía".

Un centenar de personas acudieron ayer a escucharla, porque la escritora desata auténtica fiebre allá por donde pasa. Antes de comenzar la charla, varias personas formaron cola para llevarse su dedicatoria. Después, Redondo reconoció entre el público a algunos de sus seguidores, "esas personas que han ido formando parte de mi día a día". Y no dejó de mostrarse agradecida con sus cada vez más numerosos lectores. "Vosotros habéis hecho crecer los personajes porque los habéis hecho vuestros".

La maternidad y el miedo

En esta segunda novela, el personaje de la inspectora Amaia Salazar cobra mayor fragilidad con su condición de madre. "Amaia es lo que yo admiro en muchas mujeres que conozco", admitió Redondo. "Me gustan las personas que dudan, que a veces no sepan si están haciendo lo acertado pero que aún así lo hagan, con convicción", dijo con esa franqueza que ya se ha convertido en su seña de identidad. Redondo no cree en las 'superwoman', y se remitió a su propia experiencia a la hora de reflejar uno de los temas clave que aborda en esta segunda novela: la maternidad. Y lo hace desde todos los puntos de vista posibles, incluyendo esa "maternidad horrible" de quien es capaz de hacer daño a sus propios hijos. De hecho, Belén Galindo definió Legado en los huesos como un "viaje a las entrañas turbias de la maternidad".

Redondo aludió a la maternidad real, evocando esos momentos de "gran miseria humana" que enumeró en clave casi humorística. "No duermes, tu pelo está horrible, no te puedes duchar, pierdes la figura, la casa está hecha un desastre... No tiene nada que ver con esas madres idílicas perfectamente maquilladas que salen en las revistas", dijo haciendo reír al público.

Luego hizo hincapié en el telón de fondo de la novela, que hurga en ese miedo que a todos nos atenaza de vez en cuando, aunque no le sepamos poner cara. Y si en algo coinciden los lectores de Legado en los huesos es que en sus páginas se palpa más miedo que en el libro anterior. Dolores Redondo describió ese miedo del que nadie puede escapar. "El miedo no suele desaparecer, sino que evoluciona hacia otros estadios", señaló. "No hay más miedo que el que ya has vivido, aquel del que ya has probado su sabor y piensas que no volverías a soportarlo, que acabaría contigo". Como el que vive el personaje de Amaia, marcado por una infancia "horrible".

Cuando Belén Galindo aludió a la mitología vasca como la "música de fondo" que ambienta la historia, Redondo se remontó a su propia infancia. "He pasado unos terrores de pequeña con las historias que me contaba mi abuela... Me hablaba de las brujas, de las apariciones en los montes, de las bolas de fuego que daban contra los caseríos...".

En cuanto a la trama de investigación policial, una de las mayores sorpresas que se ha llevado últimamente Dolores Redondo fue al asistir a un club de lectura de los Mossos d'Esquadra. "Ellos me decían que estaban completamente de acuerdo en que había muchísimo de intuitivo e irracional en la investigación de un homicidio; esas pequeñas señales o percepciones que te llevan a mantener abierto un caso", contó. Además, el pasado mes de marzo, Dolores Redondo recibió una metopa honorífica de la Policía Foral por haberles dado a conocer con su novela.

Esa capacidad de repercusión está siendo de tal magnitud que la propia escritora anunció ayer que en la próxima edición de la feria de turismo Fitur ejercerá como representante de Baztan. "Hablaré de las bondades del clima lluvioso", bromeó. Y, aunque parezca difícil de creer, la clave de su éxito es así de sencilla: "Escribí la novela que a mí me apetecía leer. El verdadero éxito es que os apetezca leerla a tantos".






"Peter Nadermann me dijo que Baztan es un lugar irrepetible"

Durante el coloquio que mantuvo con sus lectores, Dolores Redondo recibió elogios y sugerencias. "A Legado en los huesos se le nota otra madurez, está mejor escrito", apuntó uno de los asistentes. "Es difícil entrar en la idiosincrasia del valle de Baztan y hacerlo tan bien", señaló otro lector que a su vez aprovechó para proponerle algunas posibles localizaciones para el rodaje de la adaptación cinematográfica que llevará a cabo Peter Nadermann, el productor de la saga Millenium. "¡Que no destrocen la novela!", exclamó una persona al oír hablar de la película. Al menos sí se respetarán los escenarios originales. El pasado verano, la propia Dolores Redondo se propuso transmitir a Nadermann la magia del valle de Baztan. "Le hice caminar un montón y le llevé comer chuletones como Dios manda. Él venía a decidir si rodaba aquí la película y se quedó prendado. Me dijo que Baztan era un lugar irrepetible, que no iba a poder encontrar otro igual", contó.

 



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