ENCUENTRO CON CARMEN POSADAS
Carmen Posadas: la personal mirada de una escritora poliédrica
- La escritora participó por segunda vez en el Club de Lectura de Diario de Navarra
- Más de cien personas se dieron cita en la sede de Zapatería para comentar con Posadas su novela, "El testigo invisible"


Actualizado el 24/04/2013 a las 14:52
Dicen que no hay dos sin tres y Carmen Posadas va camino de hacer bueno el popular dicho. La escritora participó por segunda vez en el Club de Lectura de Diario de Navarra y se despidió prometiendo volver pronto. De hecho, lo de volver ya lo había anunciado de alguna manera en su anterior visita al club, en 2011, cuando vino a presentar su anterior novela Invitación a un asesinato y dejó una dedicatoria a la mexicana al escribir quiero ¿volver, volver, volver¿.
En la jornada de ayer cumplió con la segunda vuelta y comentó, ante un centenar de lectores, su nuevo libro El testigo invisible. Una novela, que ya va por su quinta edición, y que le ha permitido retomar el género de la novela histórica al sumergirnos en uno de los periodos más convulsos de la Historia: los últimos días del zar, el asesinato de Rasputín, el estallido de la Revolución, el arresto de la familia imperial y su posterior asesinato en Ekaterimburgo.
El testigo invisible cuenta la historia de Leonid Sednev, deshollinador imperial y pinche de cocina. Un personaje que tenía quince años la noche del 17 de julio de 1918, cuando un grupo de militares de la Revolución bolchevique asesinó brutalmente a la familia imperial rusa.
Leonid fue el único superviviente y será testigo invisible de la tragedia. Años después, siendo ya anciano decide recomponer sus recuerdos y comienza este relato, desde los ojos del sirviente de la familia imperial, con el que recrea los últimos años del Imperio ruso y el cambio de régimen.
El libro recrea con un tono medido y una mirada neutra, aunque no exenta de pasión, el mundo de la familia imperial rusa: la vida y las rutinas de palacio, con lo que conforma también un retrato de la naturaleza humana, crudo y realista, que permite a la escritora ejercer de testigo, algo que siempre ha sido casi una vocación para ella, como asegura: ¿no hay en el mundo nada tan apasionante como estudiar a las persona, sobre todo cuando creen que nadie las está observando y ser algo así como un testigo invisible¿.
