club de lectura
Silva, contra la leyenda negra
Actualizado el 11/02/2013 a las 10:56
No es ni hijo ni nieto de guardia civil, como creen algunos por ahí, pero su nombre ha quedado ya ligado para siempre al del la benemérita. La culpa es de sus agentes Bevilacqua y Chamorro, que además de otorgarle el premio Planeta con su última entrega, La marca del meridiano, casi parece que le han contagiado sus atributos en la ficción. Y fue precisamente la Guardia Civil, un cuerpo que arrastra toda una leyenda negra consigo, la que centró gran parte de la intervención de Lorenzo Silva, que ayer mantuvo ayer un encuentro con sus lectores en el Club Virtual de Diario de Navarra. "La leyenda negra es culpa de Franco, que la pervirtió, que intentó convertirlos en perros de presa y casi lo consigue", aseguró. "Cogió a 25.000 excombatientes del bando nacional y les puso un tricornio. Fue la primera vez que entraron analfabetos en el cuerpo", aseguró.
Fueron tantos los asistentes a la sede de la calle Zapatería que algunos siguieron la charla de pié. Ante todos ellos y con Belén Galindo, periodista de Diario de Navarra y responsable del Club de Lectura como moderadora, el escritor madrileño ahondó en cuestiones a medio camino entre la literatura, la historia y la política. "Poca la gente lo sabe, pero la Guardia Civil no es una creación de la España más reaccionaria, sino todo lo contrario, era un instrumento del liberalismo, que quiso que el Estado llegara a todas partes, no sólo a las ciudades", aseguró. "Tampoco lo sabe la gente, pero en la Guerra Civil había 8 generales de la Guardia Civil, y sólo se sublevó uno", apuntó. "Si Barcelona no cayó 18 de julio de 1936 fue gracias al general Aranguren, que fue fusilado en abril de 1939", informó. "No niego que ha habido también momentos siniestros, como los años 40 y 50 del siglo XX, la crisis del Canovismo o algunos momentos nefastos de la lucha contra el terrorismo", matiz. "Pero, en general, creo que se tiene una visión muy injusta del papel histórica que han tenido".
En el turno de preguntas, José Luis Úriz, el exconcejal de Villava por el PSN, tomó la palabra para agradecer a Silva toda la información que había ofrecido. "Yo pertenezco a la izquierda y fui encarcelado. Quiero darte las gracias por abrirme un poco los ojos, porque reconozco que yo también tenía otra visión de la Guardia Civil", admitió.
Conflictos y exhibiciones
Silva admitió el tono "conciliador" de sus novelas. "Es verdad, pero no es por un afán redentor o políticamente correcto", aseguró. "Soy madrileño y estoy casado con una catalana; vivo a medio camino entre Madrid y Barcelona, y no entiendo lo que en un sitio se dice muchas veces del otro", lamentó. "Llego a la conclusión de que no saben nada los unos de los otros y de ahí, de ese desconocimiento, surgen el 98% de los conflictos", aseguró. Es licenciado en Derecho y ejerció durante años. "He vivido entre conflictos y son un desperdicio de energía, una pérdida de tiempo. No perdamos el tiempo en hacer exhibiciones", pidió.
Su papel de cartero
Ya en el turno de preguntas, alguien quiso saber cómo había visto cambiar España a través de las cartas que va recibiendo en el Bloc del cartero que publica XL Semanal. "Llevo 547 semanas y en este tiempo, España ha pasado de ser un país encantado de conocerse a ser un perro apaleado", comparó. "Ha sido un viaje muy interesante a través de las personas". Silva explicó que, aun dentro del pesimismo generalizado, comienza a observar un atisbo de cambio de actitud. "Percibo rabia, sí, pero también mucha gente empieza a dar espacio al 'hemos metido la pata, es hora de empezar a cambiar las cosas", dijo. "Y ese cambiar las cosas es educar, cumplir con nuestras obligaciones, pagar los impuestos, no votar a políticos imputados, etc.", enumeró. "Yo al final he extraigo una conclusión, y es la de que un país lleno de listos es un país imbécil, porque nos hacemos trampas a nosotros mismos", argumentó.
Otra pregunta, esta vez sobre el ebook y el panorama del mercado literario, hizo que Silva criticara con vehemencia a los "apóstoles de la piratería" que se encuentra por ahí. "Todo lo que está por ahí lo tengo que poder copiar y replicar, y si me lo impides, eres un fascista", ironizó. "¡Es que nada en este mundo funciona así!", enfatizó. "He visto cosas a las que no doy crédito. Una mujer viajando en primera clase en un avión, que llevaría en ropa no menos de 3.000 euros, y presumiendo de que tenía 3.000 libros piratas en el iPad", se asombró. "Ojo, yo nunca voy contra el usuario, no es a él al que se debe perseguir, sino a quien se lucra de todo esto", matizó. "España está renunciando a legislar sobre esto. Estamos en un país bastante poco serio", criticó el madrileño.
El Club de Lectura, dos veces positivo
Silva, que ha estado dos veces en el Club de Lectura en estos cinco años de trayectoria, quiso felicitar públicamente la iniciativa. "Un club de lectura auspiciado por un periódico lanza dos mensajes muy positivos en dos mundos, tanto el de la cultura como el del periodismo, que están en crisis", apuntó. "Por un lado, es una respuesta de la sociedad civil, es un sacar músculo cultural de la sociedad", explicó. "Las personas debemos auto-organizarnos, encontrar una tercera vía frente a una cultura auspiciada o por el poder o por los mercaderes", criticó. "Por otro lado, los medios de comunicación deben de ser imaginativos, porque su crisis es también de credibilidad", lamentó. "Un periódico es una red social en el sentido primordial de la expresión, es positivo que sepa explotar esa fortaleza y llegar a la gente que compone su comunidad", expuso.