El
quinto encierro de los Sanfermines se cerró sin corneados, según el parte médico inicial, pero con tres traslados con contusiones. Los toros de
Fuente Ymbro hicieron una carrera rápida, a pesar de que se prolongó durante
3 minutos y 12 segundos. La causa de este retraso estuvo en el toro 'Infundio', que cuando llegó a la plaza de toros cayó varias ocasiones pero sin causar peligro en un ruedo lleno de corredores.
La
manada inicio el recorrido
agrupada y con los toros marcando la velocidad del grupo. En la entrada a la plaza del ayuntamiento un mozo que saltaba por encima de otro fue
volteado por el toro que abría el grupo. En la
calle Estafeta se dio una circunstancia que por suerte quedó en anécdota. La manada realizó el primer tercio de la calle muy pegada al lado izquierdo, barriendo a las decenas de mozos que allí se agolpan.
La última parte del encierro transcurrió
sin más incidencias que las tradicionales pugnas entre los corredores por hacerse un hueco delante de las astas, muy solicitadas dado que la manada marchó compacta hasta el final.
SU FAMA
Peligrosos y de
rápidas carreras, aunque con excepciones. Así son los toros de
Fuente Ymbro, que han corrido el
quinto encierro de San Fermín. Dos peculiaridades que comparten con sus primos hermanos,
los Jandilla.
Su debut se remonta a 2005 y las siete carreras que han protagonizado se han saldado con
tres corneados, dos de ellos en
el tramo de la Estafeta.
Uno de ellos tuvo lugar en 2010 cuando los morlacos de esta ganadería gaditana realizaron una
carrera en 6,23 minutos, una de las 15
más lentas de la historia moderna de los encierros.