Las dianas
Actualizado el 03/07/2013 a las 15:51
Cuándo: Del día 7 al 14, a las 6.45 de la mañana.
Dónde: Recorrido por la parte vieja.
Duración: La hora entre las 6.45 y los minutos previos al encierro.
Estado aconsejable: Suponemos que tras una noche de parranda puede que lleves alguna copita encima, pero da igual, los que acaban de despertarse estarán tan animados que casi no se notará la diferencia.
Vestimenta ideal: Creemos que las dianas no son momento para innovar, así que recomendamos los pantalones y camiseta blanca acompañados de faja y pañuelico rojo.
Lo necesario: Lo único que se exige aquí son ganas de pasarlo bien si queremos esperar al encierro de forma animada. Quien se queda a esas horas en la calle no lo hace para quedarse sentado.
Ambiente: Gente de todas las edades saltando, riendo, pidiendo canciones como locos y una banda tocando melodías que invitan a hacer un poco el garrulo. El resultado sólo podía ser lo que es, ambientazo.
En cualquier fiesta popular que se precie debe haber una charanga o un grupo de gente que anime las calles y a quienes están en ellas. Como no podía ser de otra forma, los Sanfermines también cuentan con una banda que pone música a la fiesta.
La banda municipal La Pamplonesa es la protagonista en el primer acto de cada día, y decimos primer acto porque es difícil imaginarse algo más tempranero que las dianas, ya que éstas comienzan a las 6.45. Para qué nos vamos a engañar, a esas horas la mayor parte de la gente que hay en la calle tiene más ganas de irse a dormir que de ponerse a dar saltos. Pero algo extraño pasa con las dianas, y es que quien ve pasar a La Pamplonesa, no puede evitar sumarse a la banda para poner letras a las melodías tocadas por sus instrumentos como si le hubiera poseído el espíritu del propio San Fermín.
El objetivo principal de las dianas para La Pamplonesa, es conseguir que la gente pase un buen rato, en unas horas en las que los bares están cerrando y aún queda como una hora y pico para el encierro. Así, La Pamplonesa anima a la gente que va hacia sus casas, quitándole las ganas de dormir, a la vez que sirve de despertador para otros. Y es que para muchos, no hay mejor forma de despertarse que bajar a la calle al son de las dianas y acompañar a la banda y a quienes la rodean dando saltos y pidiendo canciones. Porque si algo es el seguidor de las dianas, es pedigüeño, en el buen sentido de la palabra. Si La Pamplonesa, entre canción y canción, dejara de tocar durante 5 segundos, se podrían registrar una media de 250 peticiones. Cuando los instrumentos dejan de sonar empiezan a escucharse cosas como ?¡la uno!¡La tres!¡La cinco!? ¿Qué pides y pides y no suena la que tú querías? ¡Pues da lo mismo! La cosa es que haya ritmillo por la calle. Además, tampoco hay tantas canciones, así que la que pedías caerá tarde o temprano.
En todo caso, toquen tal canción o no, seas de los que se despiertan o de los que aún no han dormido, te gusten las tradiciones o no te gusten y seas de fuera o seas pamplonica de toda la vida, lo que está claro es que no podrás evitar volverte un poco loco cuando toquen las dianas. Cosa que tiene mérito, recuerda que aún serán las 6.45.
La historia
En sus comienzos sólo la banda de música de la Meca era la protagonista del nuevo espectáculo. A partir de 1878 se sumó la banda militar del regimiento de Gerona, y dos años más tarde las restantes bandas militares. En el siglo XX, a finales de la década de los 60, ya tocaban juntas la banda municipal "La Pamplonesa", la banda militar, chistularis y gaiteros.
Mientras que en el siglo XIX se interpretaban "aires populares", en el XX las dianas son cuatro, las denominadas como: la "una", la "dos", la "tres" y la "cuatro". La instrumentalización fue realizada por Silvano Cervantes, aunque las partituras carecen de firma. La primera que se tocó fue la "dos", que se bautizó con el nombre de "Aurora".
Las dianas actuales siguen cumpliendo con su objetivo de despertar a la población y anunciar un nuevo día de fiesta. A las 6 de la mañana se concentran en el Ayuntamiento las bandas de gaiteros y "La Pamplonesa". Unos y otros se desparraman por la ciudad en un largo recorrido que se inicia antes del amanecer y termina recién despierto el día, con la vuelta a la puerta del Ayuntamiento.