El Riau-Riau
Actualizado el 03/07/2013 a las 15:52
Cuándo: Día 6, a las 16:30 horas.
Dónde: Entre el Ayuntamiento y la Iglesia de San Lorenzo.
Duración: Variable. En el 80 fue de 5 horas y media, pero no siempre es así...
Estado aconsejable: Una buena bota de vino y algo que meterse entre pecho y espalda es bueno para aguantar horas de saltos y gritos. Un ligero contentillo de los de risa tonta y ganas de diversión estaría bien.
Vestimenta ideal: Blanco y rojo como Dios manda. Es el día 6 amigo, no te atreverás a salir de casa con otros colores.
Lo necesario: Ganas de cachondeo y haber hecho pis antes de meterte entre la muchedumbre.
Ambiente: Como todo el día 6. El chupinazo se ha lanzado hace sólo cuatro horitas, ya habrá tiempo para cansarse pero a esas horas, la gente está a tope.
La celebración del Riau Riau empezó allá por 1914, y aunque la mayoría de la gente no lo sepa, es una tradición que debemos al carlista Ignacio Baleztena, que impidió el paso del alcalde por las calles al ritmo del Vals de Astráin. De este modo, el Riau Riau se convirtió en un acto que se realizaba con la intención de frenar a las autoridades municipales en su marcha para celebrar las vísperas de San Fermín.
Se trata de un acto que ha sufrido prohibiciones cada dos por tres, pero que siempre resurge (si es que entre una cosa y otra, ganas de molestar a las autoridades, siempre ha habido). Como curiosidad, apuntar que en la época de la II República, la marcha de autoridades a vísperas se suspendió, por ser un acto religioso, y sin autoridades a las que poder jorobar, el Riau Riau quedó huérfano y no se celebró.
Alguien que conozca Pamplona, sabrá que el trayecto entre el Ayuntamiento y la iglesia de San Lorenzo (el recorrido que realizan las autoridades) puede hacerse en cinco minutos sin necesidad de ser Usain Bolt. Siempre que no haya Riau Riau de por medio, claro. Y es que el día 6, los escasos 500 metros de camino son una agonía para el cuerpo municipal, y un descojono para la muchedumbre que con la sana intención de tocar un poco las narices se reúne en la calle San Saturnino. El problema es que un Riau Riau se sabe cuándo empieza, pero no cuándo termina. Poco a poco, el afán de superación navarro a dado lugar a auténticos monstruos como el de 1980, cuando fueron necesarias casi cinco horas y media para completar el recorrido. Ahora, lector, párate a pensar en las cosas que podrías hacer en 5 horas y media. Por lo tanto, es lógico que desde entonces suspender dicho acto haya sido lo habitual. A partir del año 91 la gente sale por salir, sin fastidiar a nadie más que aquellos que vivan en la calle San Saturnino y estén en casa de resacón.
Al margen de eso, el Riau Riau acaba por convertirse en una enorme charanga de gente dando tumbos, apretujada y cantando una y otra vez, la letra el Vals de Astráin. Al final acaba siendo como la típica canción del verano: la escuchas sin parar, la gente enloquece con ella y aunque muchos no se saben la letra completa, es muy sencillo hacer playback hasta el momento en el que gritas como si te hubieras sentado sobre un cactus aquello de "¡Riau Riau!".