Condenado por simular un atentado yihadista en los fuegos artificiales
Es argelino, provocó una estampida el día 6 en Yanguas y Miranda y no podrá regresar a Pamplona en 16 meses


Actualizado el 11/07/2017 a las 14:23
Un ciudadano argelino ha sido condenado por haber simulado un atentado yihadista en la celebración de los fuegos artificiales del día del Chupinazo, provocando una estampida de gente en la calle Yanguas y Miranda. El acusado reconoció los hechos en el juicio rápido y aceptó 2 meses de cárcel, que han sido sustituidos por 960 euros de multa, y la prohibición de regresar a Pamplona durante 16 meses.
La sentencia recoge que el pasado 6 de julio, sobre las 23.15 horas, el acusado se encontraba en la calle Yanguas y Miranda para asistir a los fuegos. Y aprovechando la aglomeración de gente que había en el lugar, y sabiendo que con su comportamiento “iba a provocar el pánico y la angustia de las familias allí presentes”, depositó “ostensiblemente” una mochila y un bolso en el suelo. A la vez, levantaba la mano portando un objeto y profería en voz alta diversas expresiones en lengua árabe, entre ellas “Allahu Akbar”, que es la expresión que según los expertos gritan los terroristas yihadistas antes de cometer sus actos. En ese momento, las personas que se encontraban congregadas en el lugar “huyeron despavoridas”.
Un policía foral que se encontraba en el lugar fuera de servicio logró reducirlo. El objeto que portaba en su mano era un mechero y en el bolso y en la mochila no se encontró ningún objeto peligroso. Fue arrestado y en el juicio rápido por un delito de desórdenes públicos aceptó la condena, consiguiendo así una rebaja en la pena de un tercio.
Cabe recordar que esos primeros fuegos artificiales de los Sanfermines se había retrasado ya por otro motivo. El disparo comenzó en torno a diez minutos tarde porque la torre de control del aeropuerto de Noáin no dio autorización hasta ese momento. El Ayuntamiento, diariamente, desde hace años, tiene obligación de llamar para consultar si hay alguna entrada o salida de aviones porque los fuegos están dentro del espacio aéreo.
LA ESTAMPIDA DE TURÍN
El suceso de Pamplona puede recordar al ocurrido el pasado 3 de junio en la final de la Champions en la plaza San Carlo de Turín. Allí, con más de 30.000 personas viendo el partido en las pantallas gigantes, de repente sonó un petardo, una valla cayó y el grito “¡es una bomba!”. La plaza, llena de gente con botellas de vidrio y mochilas con comida, se convirtió en un incontrolable tsumani humano que se desplazó buscando la salida. Ocho heridos graves y más de 1.550 leves fue el balance final.