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¿Tiene el euskera ideología?

Actualizada 30/06/2017 a las 10:25
  • José Andrés Burguete

A lo largo de muchos años el euskera ha sido, y lo sigue siendo, una fuente de disputas políticas en la Comunidad Foral. El Amejoramiento del Fuero de Navarra, nuestra Constitución, señala que el castellano es la lengua oficial de Navarra y que el euskera tendrá, también, carácter de lengua oficial en las zonas vascoparlantes de Navarra. Para potenciar y preservar su uso se aprobó la Ley Foral del Euskera de 1986. Esta ley ha permitido, con algunas pequeñas adaptaciones hasta ahora, que el euskera haya tenido un desarrollo sin parangón en Navarra.

Las personas que creemos y defendemos que el euskera forma parte de nuestro acervo cultural y es un patrimonio a preservar, sin defender la construcción nacional de Euskal-Herria, tenemos un papel complicado en esta sociedad. Pero no debemos cejar en el empeño de demostrar que el euskera es una lengua propia de Navarra, lingua navarrorum, y que se puede ser euskaldún y defensor de nuestro Amejoramiento, nuestros Derechos Históricos y nuestros símbolos y nuestra cultura sin tener que enarbolar la ikurriña y defender la construcción nacional de Euskal-Herria.

A lo largo de muchos años hemos visto cómo se han desarrollado distintos actos de apoyo y defensa del euskera en Navarra. En este tipo de actos deberíamos estar todos los que defendemos el euskera como una parte de nuestra cultura pero… en estos actos se acaba haciendo (no siempre pero sí en muchas ocasiones) una defensa política de un modelo territorial que muchos no defendemos, se apoya y se reivindica la bandera de la Comunidad Autónoma Vasca y, en ocasiones incluso, se hace una defensa de los presos de ETA. Por tanto son actos de un marcado carácter político que van mucho más allá de la defensa del euskera como parte de nuestra cultura provocando, a mi juicio, una perversión del acto de defensa y uso del euskera.

Debería ser un objetivo de todos los ciudadanos y partidos políticos defender nuestra cultura y sus símbolos pero no es menos evidente que muchos de estos actos tienen un tinte político indiscutible. Por tanto no se trata, solo, de la defensa del euskera como patrimonio cultural, sino que también existe una intención política que no es casual ni intrascendente.

Para mí son incuestionables algunos aspectos: el primero es que con gobiernos no nacionalistas en Navarra el euskera ha contado, se diga lo que se diga, con un gran respaldo y apoyo, se han concertado todas las ikastolas privadas de Navarra, se ha destinado mucho dinero a su desarrollo y ha tenido un crecimiento en su uso desconocido. El segundo es la indiscutible politización que se hace, por parte de algunos partidos y sindicatos nacionalistas, de aspectos como la defensa del euskera tachando a los que no opinan como ellos de conservadores, ser contrarios a la cultura navarra y fomentar un “genocidio cultural”. Por ello es evidente que la defensa del euskera y de la cultura vasca en Navarra tiene, en ocasiones, unas connotaciones políticas de construcción nacional de Euskal-Herria, de defensa de los presos, de la defensa de la ikurriña como bandera también de Navarra etc. que hacen que en una parte muy importante de la sociedad genere un gran rechazo que puede acabar en enfrentamientos.

Por tanto, ¿quién utiliza políticamente el euskera?, ¿quién lo politiza?, ¿de quién es responsabilidad estas situación? A mi juicio la respuesta es muy clara. El nacionalismo vasco utiliza (en muchas ocasiones) la cultura vasca y nuestras señas de identidad culturales para conseguir un proyecto de construcción nacional de Euskal-Herria sin importarles el daño que, de verdad, hacen a la cultura y a la convivencia en Navarra.

A lo largo de esta legislatura estamos viendo cómo se está planteando, con un respaldo mayoritario pero a mi juicio insuficiente, un proceso de euskaldunización de Navarra que no es insignificante ni imprevisto. Así se está revisando la Ley Foral del Euskera, se está planteando una modificación del Decreto Foral que regula el acceso a la función pública con respecto al euskera, se está facilitando la implantación del modelo D en la enseñanza fuera de la zona mixta y no vascófona, por poner algunos ejemplos. Estas iniciativas están jalonadas por el enfrentamiento político y por la falta de consenso. Por todo ello pido una despolitización de nuestra cultura, que sea defendida por todos y que no sea utilizada para ningún proyecto político contrario a nuestro autogobierno foral, a nuestros derechos históricos y al proyecto de Navarra como comunidad política diferenciada.

Lejos de mi intención que esta reflexión sea interpretada como un ataque a distintas posiciones políticas sino más bien como un llamamiento a la unidad entre navarros para defender nuestra cultura. La calle es de todos y el euskera, nuestra cultura y nuestros símbolos también debe ser de todos y defendidos por todos.

José Andrés Burguete Torres es ex consejero del Gobierno de Navarra


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