Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
Opinión
OPINIÓN

Gente normal y corriente

Actualizada 04/06/2017 a las 08:13

No se lanzaron piedras y menos todavía cócteles molotov a la policía, no se escucharon consignas de apoyo a criminales, no se quemaron cajeros ni contenedores de basura ni autobuses urbanos, no hubo heridos ni detenidos, tampoco altercados violentos... Los miles de navarros que salieron ayer a la calle, de manera pacífica y civilizada, desmintieron una vez más los intentos manipuladores y las presiones de políticos sin escrúpulos, empeñados en ver a peligrosos ultras detrás de una manifestación tan masiva como inocua.

La marcha en defensa de la bandera de Navarra transcurrió serena entre el Parlamento y la sede del Gobierno foral, encabezada con una pancarta que resumía el sentimiento de una parte importante de navarros: “Defendamos la bandera de Navarra. Gurea defenda dezagun”. Se corearon consignas como “Esta es mi bandera, desde el norte a la Ribera”, “Esta es nuestra bandera, no queremos la de fuera”, “Barkos, atiende, Navarra se defiende” o “No somos ultras, somos navarros”. Y se leyó un manifiesto en el que se habló de concordia, unidad, respeto y pluralidad. Sin insultos ni ofensas.

Fue una manifestación a favor de los símbolos de Navarra, no en contra de nadie, aunque inevitablemente unos cuantos se habrán dado por aludidos, los que suspiran indisimuladamente por ver la ikurriña colgada en los balcones de las instituciones de la Comunidad foral. Son los que confunden sus sentimientos personales y legítimos con los de la mayoría de los navarros, plasmados en la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra. Nadie exige a los geroas, bildus, podemitas y ezkerras la adhesión a unos sentimientos determinados, a una bandera o a un escudo. Sí se les pide lealtad a los símbolos propios de la comunidad que están gobernando, que no es Euskadi. La bandera roja de Navarra no excluye a nadie, representa a todos los que desean ser representados por ella, se sientan navarros, vascos, españoles o todo junto; caben foralistas, socialistas y nacionalistas; todas las ideologías, todas las sensibilidades.

Los navarros que se manifestaron en Pamplona, miles de ellos desplazados desde distintas localidades de la geografía foral, lo hicieron fundamentalmente porque creen que este gobierno no defiende la bandera de Navarra desde el momento en el que decide derogar la ley de Símbolos con un propósito que no puede esconder: institucionalizar la enseña de otra comunidad. Los ciudadanos que se movilizaron ayer ven en esa actuación del cuatripartito un desprecio absoluto a los símbolos de esta comunidad, igual que lo verían los vascos, los riojanos, los valencianos o los asturianos si sus gobiernos promoviesen en sus instituciones la bandera de otro territorio autonómico.

El Ejecutivo liderado por Barkos y sus socios harían muy mal en no escuchar -a poco que hubiesen entreabierto las ventanas del Palacio foral lo habrían captado- el mensaje que corearon tantos ciudadanos: Navarra no necesita de símbolos ajenos para reafirmar su identidad y su historia. El cuatripartito gobernante quizás tenga la tentación de autoengañarse con esa estrategia tan marrullera de calificar de radicales a quienes ayer ejercieron un derecho tan democrático como el de manifestarse, pero saben que la inmensa mayoría de los ciudadanos que convirtieron el recorrido en una marea festiva es gente normal y corriente a la que le une un sentimiento común: la bandera roja con el escudo, las cadenas de oro y la corona real, símbolo del antiguo Reyno de Navarra.

Mañana lunes, afortunadamente, volverá a salir el sol, los miles de navarros que participaron en la marcha para defender su bandera continuarán con sus vidas, seguirán manifestando sus ideas y dentro de dos años votarán. Y el Gobierno de Barkos, impasible, proseguirá su andadura sin mirar atrás. “Soy consciente de que la mayoría social de Navarra no es abertzale”, decía la presidenta cuando en julio de 2015 tomó posesión de su cargo... Todavía no han transcurrido dos años de gobierno y ya ha derogado la ley foral de Símbolos para colar la ikurriña por la gatera. Palabra de presidenta nacionalista.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Contenido exclusivo DN+
VER EL CONTENIDO COMPLETO
Ya soy DN+
Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar sin publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra