Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
Opinión
EDITORIAL

Marea roja como símbolo de identidad

El enorme apoyo popular registrado en la manifestación en defensa de la bandera navarra evidencia el profundo hartazgo ciudadano ante un Gobierno empeñado en desdibujar la identidad de esta tierra

Marea roja como símbolo de identidad

Editorial Diario de Navarra.

DN
Actualizada 04/06/2017 a las 08:12
Etiquetas
  • Diario de Navarra

Lo que este sábado se movió por las calles del centro de Pamplona fue mucho más que una marea roja, una multitud de ciudadanos ejerciendo sin complejos su derecho a expresarse. Lo que ocupó las calles fue el reflejo de una convicción que comparte sin fisuras la mayoría social de Navarra. La idea de que la bandera roja es un símbolo de unión de todos los navarros sin excepción frente a los intentos políticos de crear confusión y de diluir la realidad milenaria de una comunidad histórica que sigue viva gracias a la voluntad de sus habitantes. Fue una marea pacífica pero enérgica. Respetuosa pero contundente. Muy festiva a la vez que muy profunda. La expresión en la calle de un hartazgo que cristaliza en reacción. La derogación de la Ley de Símbolos de Navarra por parte de la fuerzas políticas que sustentan el cuatripartito nacionalista en el Gobierno (Geroa Bai, Bildu, Podemos e I-E) ha sido para muchos ciudadanos una bofetada política en toda regla. Una maniobra realizada con el único propósito de permitir que la ikurriña, la bandera de la comunidad vecina, Euskadi, ondee en las instituciones navarras. De abrir, por la vía simbólica, un camino a la dilución de la identidad de Navarra. Negar a la bandera de Navarra el derecho a ser el símbolo con el que se identifican todos los ciudadanos supone una enorme torpeza que está cargada de retorcidas intenciones. Y ha sido un aldabonazo que ha hecho salir a la calle a miles de navarros de toda condición política, de la derecha a la izquierda, pero unidos por el rechazo a esta puerta falsa para retorcer la identidad de esta comunidad al gusto de una minoría social.

Éxito de la sociedad civil. La concentración, por ello, fue un éxito de la sociedad civil. Al margen del detalle de las cifras de asistentes, con el baile de números habitual, lo que resulta evidente es que fue un éxito. Miles y miles de personas estuvieron en la calle en un sábado desapacible en lo climatológico pero confortable en el cobijo bajo una bandera que no deja a nadie al margen, que no separa. Navarros convocadas por varios colectivos ciudadanos a los que se unieron luego los partidos constitucionalistas, de UPN al PSN pasando por el PP y Ciudadanos.

La calle y una señal de unión. La manifestación, además, fue también una acto de rebeldía ciudadana frente a los que se autoconsideran dueños de la calle. La calle es de todos los navarros. El lugar donde expresar reivindicaciones de forma pacífica. Una fórmula sana de participación en la vida política y que debe ser siempre motivo de reflexión para los dirigente políticos, ya que muestra estados de opinión. Por eso, si algo ha habido rechazable en las fechas anteriores a esta cita es el burdo intento de deslegitimación de esta concentración ciudadana, de su criminalización incluso, teñida hasta de amenazas de contraprogramar actos en busca de una pura confrontación. Un ejercicio de peligrosa soberbia política y de nula sensibilidad democrática de los que piensan que la calle es de los suyos, de los más ruidosos, de los que más gritan, que son siempre los mismos y que además son minoría. Ayer, la mayoría silenciosa salió a la calle a ondear, festiva, su bandera. Sin sectarismos. Como un puro símbolo de unión y de permanencia. Una lección de la que el Gobierno cuatripartito nacionalista que preside Uxue Barkos debiera extraer una lección muy sencilla pero firme. Navarra no está dormida y quiere seguir siendo Navarra. Sus ciudadanos conservan muy vivo el sentido de su propia identidad. No perseveren en los intentos de romper esta unión, desteñirla o, simplemente, diluirla en la comunidad vecina. Navarra no está por la labor. No la van a arrastrar.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Contenido exclusivo DN+
VER EL CONTENIDO COMPLETO
Ya soy DN+
Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar sin publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra