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Volveremos a Navarra

Enrique Maya.

Enrique Maya.

Actualizada 28/04/2017 a las 11:12
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  • Enrique Maya

Navarra no va a perder la batalla. Aunque el cuatripartito haya tomado el poder, los navarros que no queremos esta mezcla explosiva de separatismo y populismo, vamos a recuperarlo. Y lo vamos a hacer apuntalando los dos pilares básicos de nuestra sociedad. La familia y el trabajo.
Todos lo hemos oído en casa. Lo importante es la familia y que no falte el trabajo. La unidad de la familia cimentada en un trabajo digno es la base de nuestra sociedad, también la navarra.

La familia significa valores, principios que nos inculcan desde niños y que presiden para siempre nuestras vidas y que no se venden al mejor postor. La palabra, la lealtad, la importancia del apretón de manos como si fuera un contrato, el cuidado de mayores y pequeños, la presencia en casa de los abuelos, el valor del ahorro. La solidaridad entre hermanos, el orden. La defensa de la verdad.

Eso que aprendemos en la familia vale para la sociedad. Si no se hubieran perdido esos principios familiares en el día a día como ciudadanos otro gallo nos cantaría. No habría corrupción, nadie se daría a la fuga tras un atropello, los debates políticos tendrían otro sosiego, los medios de comunicación no funcionarían por audiencias sino por la defensa de esos valores.

La mayoría de los navarros hemos aprendido también en casa que tenemos que querer Navarra como es, con sus fueros, con sus derechos históricos, formando parte, con orgullo, de una España que amamos y por la que trabajamos desde nuestra tierra para que sea más próspera, más moderna, más innovadora, más solidaria, más justa.

Como dice un gran político navarro, España es una gran familia, con 17 hermanos (tantos como comunidades autónomas) y uno de ellos ha salido foral (Navarra) Y como en las buenas familias, queremos a los hermanos como son. Y por eso, vamos a luchar porque esta familia prospere y siga unida. Y nadie va a romperla.

El otro pilar de la sociedad, el trabajo, exige confianza en la creatividad de las personas, en la iniciativa privada. Que se generen actividades que creen empleo de calidad, desde un mejor reparto de rentas, hacer de Navarra una tierra sin desigualdades, accesible por carretera y por tren, dotada de fibra óptica, con buenos colegios, escuelas infantiles, hospitales, una adecuada política fiscal, en la que las grandes empresas, como son Volkswagen y la Universidad de Navarra, se sientan queridas y apoyadas. Que en la ribera haya agua con la que potenciar la producción vinculada a una floreciente industria agroalimentaria.

Sin embargo este cuatripartito, ni apoya la familia y sus valores ni lucha por el trabajo. No le preocupa el Tren de Altas Prestaciones por el que el PNV por cierto sí apuesta en Euskadi, ni apoya aquí a la Universidad de Navarra que por cierto el PNV sí mima en Euskadi, nos acogota con unos impuestos que por cierto el PNV no quiere para Euskadi. Se olvidan de la Formación Profesional salesiana, ejemplo a nivel internacional y cuna de la formación de nuestros jóvenes, derivando interesadamente el debate hacia el número de plantas de unos edificios para ocultar que no les importa paralizar la construcción del nuevo centro formativo.

Y acosan a las familias, subiendo los impuestos especialmente a las familias con hijos, y cuando quieren hacer desaparecer los valores que desde ellas se nos han inculcado. El amor por nuestras tradiciones, el respeto sin imposiciones hacia el euskera, el valor del esfuerzo frente al imposible regalo, por inviable, de una renta básica universal y para siempre. La defensa de los derechos a la vida, a la libertad y a la propiedad privada. El respeto a las minorías pero todavía más a las mayorías.

Navarra ha sido tierra de emigrantes. Y los navarros que se fueron saben que si después volvieron eso fue posible a base de mucho trabajo. Si uno se empeña, si de verdad se lo propone y trabaja, vuelve. Pero para eso hay que emplearse con inteligencia y en la línea correcta. Trabajar codo con codo con otras personas que respondan a los mismos principios, aunque no coincidan en todo.

Los que hemos convivido en casa oyendo hablar de emigración, de cómo era la vida en otro país, de cómo se construye el futuro desde la nada sabemos que era habitual que los emigrantes se juntasen entre sí o con los del país, para montar negocios. Porque cuando se pasa mal, cuando hace frío, cuando se pasa hambre, las personas de bien se unen. Españoles con italianos; turcos con uruguayos; vascos y catalanes; navarros y aragoneses... Lo importante era prosperar y no de dónde era cada uno.

Un buen ejemplo para el futuro de Navarra. Que nos unamos los que tenemos los mismos principios. Familia y trabajo. A partir de ahí llegará todo. También el cambio real hacia la normalidad que este cuatripartito ha olvidado.

Enrique Maya Miranda es portavoz de UPN en el Ayuntamiento de Pamplona


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