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SPORT IN THE CITY

Encuentros en el gimnasio

Celia Irigoyen

Celia Irigoyen

Celia Irigoyen.

Actualizada 21/10/2016 a las 12:28
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Ahora que por fin una de mis amigas no deportistas se había decidido a comenzar con esto del deporte resulta que ha encontrado una excusa y lo peor es que me parece una buena excusa.

Por fin se había decidido por el gimnasio. Ninguna actividad dirigida, no le cuadraban los horarios entre el trabajo y los niños. Así que directamente se compró un bono de acceso al gimnasio de su club y se mentalizó para ir a hacer ejercicio en la sala de musculación mientras una de sus hijas recibía su clase de tenis. ¡Por fin lo había cuadrado y empezaba con el deporte!

El lunes siguiente a su debut lo primero que hice fue preguntarle qué tal le había ido, y por su cara enseguida vi que algo raro había pasado. Resulta que allí se presentó ella con sus mallas y su camiseta, dispuesta a darlo todo en la cinta de correr, en la elíptica y hasta con algún ejercicio de fuerza, y cuando estaba comenzando a sufrir en la cinta vio entrar en la misma sala a su jefe. Ni siquiera a su jefe directo, sino al jefe de su jefe.

Bueno, vaya situación más violenta, ¿no? Él no la vio, o al menos eso cree ella, así que en cuanto pudo se bajó de la cinta discretamente y abandonó el deporte por ese día. Total minutos de ejercicio: 20. Fracaso! Y claro, lo que ella pensó es que si en realidad su opción para ir al gimnasio es ese día y esa hora, como el jefe del jefe tenga el mismo hueco en su agenda, no va a poder ir más porque no le apetece esa situación. Vamos, que mi amiga ya tiene la excusa perfecta para no amortizar ese bono de gimnasio.

Yo entiendo que si no estás muy familiarizado con esto de hacer deporte, sudar, etc… ese tipo de escenas se te pueden hacer un poco cuesta arriba. En mi caso creo que hace tiempo que perdí esa vergüenza a que me vean vestida de deporte, sudando, etc. Sobre todo si el contexto es un gimnasio donde todos vamos a lo mismo, pero bueno, entiendo a mi amiga, que encima de que había superado el pánico al primer día…

PÁNICO AL PRIMER DÍA

Siempre que empezamos algo por primera vez, apuntarse a un curso o a una actividad, lo primero que hacemos es intentar “engañar” a algún amigo para que nos acompañe. Una vez que asumimos que tendremos que hacerlo solos, a todos se nos pasa por la cabeza la pregunta de “¿qué me encontraré allí?”. Está claro que hasta te puedes encontrar a tu jefe sudando más que tú, pero me refiero a todas las dudas que nos entran sobre qué material debo llevar, seré capaz de hacerlo como los demás, etc…

Bueno, lo que personalmente he comprobado es que la inmensa mayoría de las personas que va al gimnasio va a su aire. Están centrados en sus rutinas, con su música puesta y nadie en realidad va a estar tan pendiente de ti como puedes pensar a priori.

Lo mejor que puedes hacer es localizar antes de nada al monitor, le explicas cuál es tu objetivo y de qué estado de forma partes. Te dará probablemente una hoja con los ejercicios que considera más convenientes para ti y debería explicarte cómo realizarlos, para evitar lesiones. Presta atención a esas indicaciones porque al fin y al cabo en una sala de musculación no te harán mucho caso, serás tú contigo mismo, ejercitándote. Tiene su lado bueno de ir a tu ritmo, pero el malo de una falta de seguimiento profesional.

Otra opción es consultar rutinas de entrenamientos en internet, visualizar vídeos de ejercicios bien y mal hechos, por ejemplo. En general, suelen ser unos 10 minutos de calentamiento en elíptica, por ejemplo y luego ya hacer ejercicios de fuerza combinados con ejercicios abdominales. Para terminar un poco de ejercicio aeróbico más intenso que en el calentamiento. Pero esto es sólo un ejemplo, depende mucho de cuál sea tu objetivo y tu experiencia con el deporte.

ENCUENTRAS DE TODO

En un gimnasio te encuentras de todo. Probablemente no serás la mejor, pero tampoco la peor. Recuerdo a una señora que iba al mío que acaparaba una de las cintas y se ponía ahí a caminar y caminar, vamos que sólo le falta llevar la concha de peregrino, porque parecía que había ido allí a hacerse medio Camino de Santiago Indoor. A esa señora poco le importaba si alguien le observaba o no, tenía claro su objetivo, lo hacía y se marchaba.

Ahora por ejemplo lo normal es que en los gimnasios limiten el tiempo de uso de una máquina por una misma persona entorno a los 20-30 minutos. Que igual te suena a película, pero yo he visto pseudopeleas por una bici estática.

Luego verás a personas que es evidente que llevan tiempo haciendo ese tipo de rutinas y gente que como tú, estarán revisando la hoja con los ejercicios que les haya dado el monitor.

En definitiva, date tiempo, en cuestión de tres o cuatro días te sentirás más cómoda, ya sabrás lo que tienes que hacer, y las “normas” de ese gimnasio en concreto.


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