Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página HIBERUS | Google Plus Hemeroteca Edición impresa DN+ Tablet
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete
El Tiempo: Cargando...

La Hemeroteca
Opinión
OPINIÓN

De óculos y escudos

Jaime Ignacio del Burgo.

De óculos y escudos

Jaime Ignacio del Burgo.

DN
Actualizada 07/10/2016 a las 12:17
  • JAIME IGNACIO DEL BURGO
Al retirarse el grupo escultórico que figuraba en el frontón de la fachada principal del Palacio de Navarra, so pretexto de eliminar la Cruz Laureada de San Fernando, ha aparecido lo que los corifeos del régimen del cambio han llamado ridículamente "el óculo mágico". No es más que una vulgar ventana redonda, que figuraba en el proyecto de construcción del actual edificio iniciada en 1841 y concluida en 1856. Ya por entonces se barajó la idea de adornar con un motivo escultórico el frontón de la fachada y ocultar un óculo poco afortunado. En 1855 el escultor valenciano José Piquer propuso a la Diputación colocar en los grandes nichos de la fachada dos estatuas "de tamaño colosal" y ornar el frontón "con el escudo de armas de Navarra y dos estatuas colosales, representando la Agricultura y el Comercio, con todos sus agregados". Quizás por la falta de presupuesto, el asunto quedó sobre la mesa sine die. Volvió a resucitarse en 1922, pero también sin éxito.

En 1929, la Diputación Foral acordó llevar a cabo una ampliación del Palacio con motivo de la apertura de la avenida de Carlos III. Tres años después, la Diputación republicana, presidida por el socialista Constantino Salinas, acordó encomendar al Fructuoso Orduna, natural de la villa del Roncal y escultor de gran prestigio, un grupo escultórico para ornamentar el frontón de la fachada de la ampliación. Desde 1934 se descubrió el frontis que sigue intacto y hasta ahora se ha salvado de la piqueta revanchista. La belleza de la obra de Orduna hizo renacer en 1951 la vieja idea de incorporar a la fachada principal el escudo de Navarra. De nuevo se eligió a Orduna, que también esculpió las estatuas de Sancho el Mayor y Sancho el Fuerte, y que aún sobreviven -permítaseme la ironía- a pesar de que al primero hubieran tenido la ocurrencia de llamarlo "imperator totius Hispaniae" y el segundo hubiera pasado a la historia por la mortífera eficacia de su temible mangual contra los moros en las Navas.

El motivo escultórico de Orduna tiene como elemento central el escudo de Navarra, "flanqueado por dos fornidos tenantes, que simbolizan -y cito textualmente a Juan José Martinena, autor de los textos de El Palacio de Navarra, magnífico libro editado en 1985 por el Gobierno socialista- al tipo montañés y al de la Ribera". Añade que "el conjunto resulta armónico en sus proporciones, y no exento de elegancia, dentro de la severidad de sus líneas clasicistas, un tanto frías". En 1951 el escudo oficial de Navarra tenía la Laureada (máxima condecoración militar de España, creada por las Cortes liberales en 1811) y, por eso, Orduna la esculpió en su escultura.

La actuación del Gobierno representa una flagrante violación de la vigente Ley Foral de Símbolos de Navarra de 2003. En ella se ordena "la retirada y sustitución de la simbología propia del régimen franquista. Aquellos símbolos que estén declarados de carácter histórico-artístico serán sustituidos y enviados para su custodia a la Institución Príncipe de Viana, salvo que resulte materialmente imposible la operación de sustitución". La Ley ampara e, incluso impone, la retirada de la Laureada, pero en modo alguno autoriza al Gobierno para retirar del Palacio de Navarra el escudo del Reino.

Hay otro motivo de ilegalidad. La Ley Foral del Patrimonio Cultural de Navarra de 2005 incluye entre los bienes que han de ser protegidos, conservados o restaurados no sólo a los inmuebles de valor histórico-artístico o arquitectónico sino también "a todos aquellos elementos que puedan considerarse consustanciales con los edificios y formen parte de ellos o de su exorno", palabreja esta última que significa adorno. El grupo escultórico del escudo -con o sin Laureada- forma parte esencial del exorno del Palacio de Navarra. La Ley atribuye al Gobierno foral la facultad de velar por nuestro patrimonio cultural. Poca autoridad le queda para hacer cumplir la ley a quien la viola tan groseramente, malversa fondos públicos y no le importa ofender los sentimientos de la gran mayoría de los navarros.

Esta insólita actuación del Gobierno ha coincidido a su vez con la "alcaldada" de Asirón sobre los cuadros que adornaban las paredes del zaguán y de la escalera del Consistorio. Asirón ha proscrito a los reyes de Navarra pertenecientes a las Casas de Austria y de Borbón y los ha enviado a unos almacenes municipales.

Asirón alega la escasa calidad de los cuadros. Pero no engaña a nadie. Pretende eliminar de un plumazo cinco siglos de historia de Navarra. Los cuadros venían a recordar que Navarra fue un Reino y Pamplona su "cabeza". Así la llamó Carlos III en el Privilegio de la Unión (1483), que cada año conmemoramos. He calificado este hecho de "alcaldada" por tratarse de una decisión arbitraria. ¿Qué precepto de la Ley de Régimen Local faculta al alcalde para considerarse dueño y señor de la Casa Consistorial sin ni siquiera contar con el Pleno, que fue quien en 1953 acordó colgar los cuadros?

El alcalde de la seudohistoria justiciera debería al menos conceder la amnistía al escudo borbónico, situado en el lugar preferente del zaguán. Y es que el primer Borbón español (1700) fue Felipe VII de Navarra. El nuevo monarca -Felipe V en el resto de España- descendía en línea directa de Juan de Albret y Catalina de Foix, ambos grandes señores en Francia. En 1512, Fernando el Católico, bajo licencia papal, los desposeyó del trono. Andando el tiempo, en 1589, Enrique III de Navarra, reinante en Baja Navarra, biznieto de Juan y Catalina, se convirtió en rey de Francia como Enrique IV. El actual rey Felipe VI es por ello sucesor directo de los reyes destronados. Paradojas de la historia.

Jaime Ignacio del Burgo es académico C. de la Real de la Historia

Comentarios

Lo más...
volver arriba
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual