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EMPLEO

Los hogares con todos sus miembros en paro se triplican con la crisis

En 2016 hay casi 1,5 millones de familias en esta situación y prácticamente la mitad no percibe ningún tipo de prestación social

Un hombre mira ofertas de trabajo en una oficina de empleo.

Los hogares con todos sus miembros en paro se triplican con la crisis

Un hombre mira ofertas de trabajo en una oficina de empleo.

NURIA G. LANDA / ARCHIVO
Actualizada 27/08/2016 a las 18:18
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  • COLPISA. MADRID
Nadie sabe cómo le cambia la vida a una persona que se queda sin trabajo hasta que no lo vive en propia carne. Porque las repercusiones no son solo económicas, sino que psicológicamente uno puede sufrir también un terremoto importante con daños colaterales para todo el entorno. Pues imagínense si el paro afecta no solo a uno, sino al hogar al completo. Es decir, si todos los miembros activos en la unidad familiar están en situación de desempleo. Vamos, que a casa no entra un euro, salvo que se trate de una prestación social.

A día de hoy en España hay casi 1,5 millones de hogares con todos sus miembros en paro, según los datos del segundo trimestre de 2016 publicados en la EPA. Y todavía la cifra resulta más exagerada si se compara con el mismo dato pero justo antes de comenzar la crisis: 390.000 familias en 2007. Esto significa que el número se ha triplicado con creces (de hecho, casi se cuadriplica). Desde ese año, la cifra se disparó muy rápido y en apenas dos años se sumaron otros 700.000. Y el ascenso siguió imparable hasta 2013, cuando tocó techo con 1,9 millones de hogares sin ingresos laborales. Coincide lógicamente con la mayor tasa de paro registrada en el país: un 26%. Eso significa que en aquel fatídico año una de cada cuatro personas en edad de trabajar estaba desempleada.

La crisis revolucionó el estilo de vida de los españoles y los papeles se invirtieron. Los sustentados pasaron a ser sustentadores y muchos de esos hogares lograron salir adelante gracias a los ingresos de los pensionistas, que se convirtieron en el principal apoyo económico de las familias, y en ocasiones en el único. En 2012, el peor año de la recesión, cuando el PIB caía un 2,6%, una de cada cuatro familias sobrevivía gracias a las jubilaciones de los 'abuelos', según refleja el informe sobre 'El impacto de la crisis en las condiciones de vida de las personas mayores' elaborado por la Fundación 1º de Mayo. El profesor del IESE José Ramón Pin pronostica además que éste es un "fenómeno social que en el futuro será cada vez mayor", puesto que las pensiones serán más altas ya que los que se van jubilando tendrán más años de cotización y los salarios serán más elevados. La buena noticia es que en la actualidad el paro continúa por la senda descendente y ya se sitúa en los mejores niveles de los últimos seis años. Así, la cifra total de desempleados cayó hasta los 4,5 millones y la tasa está en el 20%, la cifra más baja desde el tercer trimestre de 2010. En sintonía con esto, los hogares con todos sus miembros sin trabajo también mantienen la línea decreciente desde ese techo de 2013: se han reducido en tres años en un total de 423.000 (un 22%) y en el último año en 160.000 (un 10%).

Sin embargo, hay otro aspecto que hace esto incluso más preocupante. Y es el hecho de que prácticamente la mitad de estas familias en paro no recibe ninguna prestación. Concretamente, son más de 690.000 en el segundo trimestre de 2016, un 7% más que en 2012, según datos aportados por UGT. "Esas casi 700.000 familias que no tienen ni una sola prestación están en riesgo severo de pobreza", sostiene Isabel Araque, secretaria ejecutiva confederal de UGT, que mantiene que esto es un "claro fracaso", porque el Gobierno tiene que garantizar las políticas esenciales del Estado de bienestar. Pin afirma que se trata de una "cifra terrorífica" y manifiesta la necesidad de analizar cómo sobreviven estos hogares. En su opinión, algunos lo harán gracias a organizaciones caritativas, otros por la economía sumergida (se estima que llega al 25% en España), otros por los ingresos del abuelo...

UN "PROBLEMA ESTRUCTURAL"

La cuestión es que el desempleo ha atacado de forma tan violenta al país, que se ha convertido en un "problema estructural", sostiene este economista. De esta forma, se ha pasado de tener en 2008 un 20% de parados de larga duración -aquellos que llevan más de un año buscando empleo- al 58% actual, de los cuales además un 42% supera los dos años sin trabajo y un 25%, los cuatro años, una cifra histórica. Este colectivo lo tiene doblemente difícil, pues además de que ya no tienen derecho a percibir la prestación contributiva, que se agota como máximo a los dos años, y solo uno de cada cuatro recibe algún tipo de ayuda, lo tienen harto complicado para encontrar un puesto.

"La reinserción de los parados de larga duración es muy difícil", indica Pin, que explica que será "más fácil" que una empresa contrate a un joven que busca su primer empleo, que a una persona que lleva año y medio o dos años en paro.

SOLO UNO DE CADA DOS DESEMPLEADOS COBRA PRESTACIÓN

Si se compara el número de parados registrados de 2016 con los de 2010, la cifra es muy similar: alrededor de 4 millones. En estos seis años solo ha caído un 1,7% (bien es verdad que el descenso es del 20% si se equipara con 2013, el año con más paro). En cambio, mientras la cifra de desempleados es similar, la de beneficiarios de prestaciones por desempleo se ha rebajado en un millón: de los 3 millones que en 2010 cobraban un subsidio se ha pasado a los 2 millones actuales, según los datos aportados por UGT. Una caída del 32%. Esto significa que solo uno de cada dos desempleados cobra actualmente el paro, ayuda que tiene una duración máxima de dos años. Desde el sindicato ponen en relieve el avance de la desprotección en el sistema de prestaciones por desempleo, cuya tasa de cobertura ha pasado del 78% en 2010 al 55% en junio de 2016, según datos del Ministerio de Empleo. Esto viene a confirmar el alto porcentaje de parados de larga duración que hay en el país (en torno a los 2 millones, según la EPA) que ya han agotado sus prestaciones contributivas y los subsidios asistenciales y de los que apenas uno de cada cuatro recibe algún tipo de ayuda. Así, no es de extrañar que la población en riesgo de pobreza se extienda a día de hoy a 12,8 millones de personas (dos millones de niños), y la severa afecte a más de 3 millones.

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