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"Quiero ser algo"

Veinte empresarios del ámbito familiar se han convertido en los protagonistas del libro 'Los que dejan huella II'

Alfonso Soláns, presidente de Pikolin.

"Quiero ser algo"

Alfonso Soláns, presidente de Pikolin.

DN
24/07/2016 a las 06:00
  • LUCÍA PALACIOS. COLPISA. MADRID
En cierta medida, la vida es un negocio. Y depende de cómo se sepa gestionar, se estará más cerca del éxito o del fracaso. De esto saben mucho los veinte empresarios del ámbito familiar que se han convertido en los protagonistas del libro 'Los que dejan huella II', que acaba de publicar la consultora KPMG. El objetivo de esta segunda edición es poner en valor el esfuerzo, el compromiso y el afán de superación de un grupo de emprendedores que muestran una gran pasión por la vida, lo que hacen y los proyectos que han impulsado, a la vez que son referencia en sus sectores. Hemos elegido como ejemplo a los cuatro con una trayectoria más dilatada.
Tomás Fuertes Presidente del Grupo Fuertes
 

"Dicen que, normalmente, una persona aprovecha en su vida realmente solo el 15% de sus potencialidades. Queda un 85% que se lo comen los gusanos cuando mueren. Es una lástima que las personas no podamos explotar a lo largo de la vida la totalidad de valores que puedas tener dentro". Estas palabras de Tomás Fuertes, presidente del Grupo Fuertes, resumen perfectamente su filosofía de vida. Una vida que ya desde pequeño se podía intuir que no iba a ser en balde. Cuando de niño le preguntaban qué quería ser de mayor, en lugar de la habitual respuesta de futbolista, contestaba: "Quiero ser algo". Y vaya si lo cumplió. Lo que era una modesta carnicería que abrió su padre en Alhama de Murcia en 1935 ha dado lugar a un 'holding' de propiedad familiar que gestiona más de 20 empresas, factura más de 1.400 millones de euros, exporta a 80 países y da empleo directo a casi 6.000 personas e indirecto a otras 30.000. El emblema del Grupo es El Pozo Alimentación, empresa cárnica número uno en cuota de mercado que en 2014 cumplió 60 años con una facturación de 1.000 millones de euros. Cuenta Fuertes que, tras terminar el servicio militar, se planteó el desafío de vivir fuera del abrigo de su familia. Así, ni corto ni perezoso, con apenas 7.000 pesetas, viajó en auto-stop a Francia e Italia (sin saber ni italiano ni francés)... Durmió en un banco, trabajó limpiando bandejas de carne y regresó 22 días después con 2.300 pesetas y una lección: aprendió que la vida son dificultades, lucha, competitividad... Con esta enseñanza se puso a trabajar en la empresa familiar, teniendo siempre claro que "los peores enemigos del hombre son la pereza y la debilidad". El único consejo que se atreve a dar a los jóvenes emprendedores es que se necesita ser conservador y ser progresista en un porcentaje al 50%, es decir, casi a la par.
Gabriel Barceló: Expresidente y cofundador de Barceló
 

Considera que su gran suerte fue nacer en Mallorca, isla privilegiada para el turismo. Pese a que dice que "casi todo nos ha venido dado", no cabe duda de que Gabriel Barceló, junto a su hermano Sebastián, tuvo mucho que ver en el hecho de que de aquella "camiona" -como le gusta llamarla- en la que su padre transportaba allá por el año 1931 a pasajeros entre Felanitx y Palma haya surgido el Grupo Barceló, uno de los líderes mundiales del sector turístico. Y es que él no olvida sus orígenes, cuando con 16 años trabajaba como camarero en el bar familiar y repartía correo en un carro tirado por una burra. La empresa de su padre comenzó a crecer gracias a una nueva actividad, las agencias de viajes, y ya en 1965 construyeron en Palma su primer hotel, el mayor de España en turismo vacacional. "Además de poner trabajo y cariño a las cosas, hay que contar con La Providencia en ocasiones", señala este emprendedor para explicar cómo un viaje casual a Puerto Rico le llevó hasta Punta Cana. "Cuando la vi, me quedé enamorado y deslumbrado por Bávaro", una playa virgen de "belleza impresionante" donde, sin dudarlo ni un instante -ni tan siquiera consultarlo con su hermano-, decidió que allí, en mitad de la nada, iba a erigir un hotel. "Nada podía fallar y no falló. Fue un éxito: hoy Punta Cana es la primera zona turística del Caribe". En la actualidad, el Grupo Barceló, ya en manos de la tercera generación, gestiona más de 140 hoteles con 37.000 habitaciones en 17 países de Europa, África y América. Factura casi 2.000 millones de euros, gana cerca de 200 millones y da empleo a 25.000 personas. José Antolín Presidente del Grupo Antolín José y su hermano Avelino comenzaron a trabajar en el pequeño taller de reparación de vehículos y maquinaria industrial que tenía su padre enlos años 50. En un viaje a Alemania que realizaron en 1968, común para muchos emigrantes, lograron un contrato para montar en Burgos una fábrica de rótulas. Así es como comenzaron a comprar licencias para fabricar piezas del interior de los coches hasta situarse en lo que Grupo Antolín es en la actualidad: líder español de componentes de interior para el automóvil y el número uno del mundo en techos.
Tras adquirir en 2014 la multinacional canadiense Magna, se ha convertido en el tercer proveedor mundial de revestimiento interior del automóvil. Sus ventas superan los 4.000 millones de euros y su plantilla la componen 27.000 empleados repartidos en 35 países. Las claves de su éxito han sido su dilatada tradición industrial, el decidido impulso a la innovación tecnológica y una diversificación que acompaña siempre al cliente. "Hasta ahora hemos hecho mucho y hemos contado poco. Mi hermano y yo siempre hemos dicho: "No hagas hogueras con humo, haz hogueras sin humo, que no se note", explica este empresario en el libro.
Alfonso Soláns: Presidente de Pikolin
 

La intuición es la que llevó a su padre a diseñar una organización comercial que aspiraba a ser eficaz y dinámica. Los comienzos fueron muy duros. Tenían que trabajar los domingos pese a que estaba prohibido y soportaban unas temperaturas de 12 grados bajo cero en una fábrica sin calefacción. Pero lo que comenzó siendo un modesto taller de fabricación de camas en Zaragoza es hoy una multinacional con presencia en Europa, Asia y América Latina, con unos ingresos de 350 millones de euros. Quién no recuerda ese famoso eslogan de 'A mí plin, yo duermo en Pikolin', que ha pasado a formar parte de la historia de la publicidad española. Alfonso Soláns Soláns tomó las riendas del negocio familiar en 1996, tras la repentina muerte de su padre. Dos años después, comenzó un proceso de internacionalización y diversificación hasta el punto de que España representa solo el 30% de las ventas. Esto ha permitido al grupo capear los últimos siete años, "los más difíciles de mi vida empresarial", sostiene Soláns, que se muestra "abierto y preparado para crecer más que para vender la empresa". "Lo que hoy parece grande, el día de mañana puede parecer pequeño", reflexiona con modestia.

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