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ECONOMÍA

Bruselas exige más ajustes y no fiarlo todo a los 6.000 millones de Sociedades

La Comisión dará un año más a España pero pide al menos 8.000 millones de esfuerzo estructural para no depender de la coyuntura económica

Sede de la Comisión Europea en Bruselas.

Sede de la Comisión Europea en Bruselas.

Sede de la Comisión Europea en Bruselas.

WIKIPEDIA
19/07/2016 a las 06:00
  • COLPISA. BRUSELAS
La secular batalla del déficit que sigue librando España se adentra en la recta final jalonada de filtraciones interesadas con un nexo común: ajustes. Y no se trata de sufrir un tirón de orejas dentro del procedimiento por déficit excesivo, ahora, esto va en serio porque el país se enfrenta a una multa de hasta 2.000 millones y la congelación temporal de fondos estructurales. Todo puede quedar en un mal sueño y limitar el impacto al estigma político de ser el primer Estado miembro en sufrir este proceso sancionador, que no es poco. ¿Qué está pidiendo Bruselas para evitarlo? Ajustes, recortes, subidas de impuestos... "Que las cuentas de España sean sostenibles, que se tomen medidas creíbles. El cómo hacerlo es cuestión de cada Gobierno", recalcan fuentes comunitarias a este periódico. ¿Basta con el apaño fiscal del Impuesto de Sociedades para que las multinacionales adelanten 6.000 millones? "Sí y no", insisten estos medios. Está bien, pero la Comisión quiere medidas estructurales para no depender del ciclo económico. En mayo las cifró en 8.000 millones hasta 2017.

Con el permiso del paro, el déficit es el principal talón de Aquiles español. El déficit es el resultado de una simple suma: cuánto ingresas y cuánto gastas. Matemáticas. Y España, en 2015, cerró con el 5,1% del PIB, lo que supone gastar 51.000 millones de lo que fue capaz de recaudar. El Pacto de Estabilidad y Crecimiento, la biblia comunitaria, cifra el 3% como límite máximo.

El problema, además, es que España tiene uno de los desfases más elevados del euro. Para llegar a ese 3%, la Comisión ha establecido varias sendas que de forma reiterada han sido incumplidas. Rodríguez Zapatero tuvo la suya en 2009 y Mariano Rajoy ha tenido de momento dos: 2012 y 2013. La tercera está al caer y se aprobará en cuestión de semanas. Visto que en 2016 es imposible alcanzar el 2,8% proyectado, todo se retrasará a 2017. Lo que ahora se está negociando son los detalles y ya se sabe que el diablo, siempre está en la letra pequeña.

¿Habrá ajustes? Claro. Porque pasar del 5,1% del déficit al 3% en 2017 supone per se una diferencia superior a 20.000 millones. Una de dos: o se sigue gastando lo mismo ingresando más (subida de impuestos, buen comportamiento de la coyuntura...) o se gasta menos (recortes). Es sencillo.

La nueva senda que posiblemente se conocerá el día 27 comenzó a esbozarse el 18 de mayo, cuando la Comisión propuso el 3,7% y el 2,5% en 2016 y 2017, respectivamente. Ahora, Madrid está pidiendo algo de margen para este año dada la inédita situación política del país. Bruselas no lo ve con malos ojos y es posible que lo deje en el 3,9%, tal y como predijo en sus proyecciones de primavera. Para 2017, con bajar del 3% la cosa está hecha, por mucho que en la Comisión se incida en ese 2,5%.

DÉFICIT NOMINAL Y ESTRUCTURAL 

¿Habrá ajustes? Claro. Porque bajar este año del 5,1% al 3,9% supondría un adelgazamiento de 12.000 millones. ¿Qué dice el Gobierno? Que no serán necesarias nuevas medidas porque al crecer por encima del 3% la propia inercia macroeconómica conlleva de forma automática la corrección del déficit. En la Comisión, no lo tienen tan claro.

Tal es así que el ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos, se apresuró la semana pasada a anunciar ingresos extra por valor de 8.500 millones, de los que 6.000 proceden del Impuesto de Sociedades. El resto, de la lucha contra el fraude (1.000) y del ahorro de la emisión de deuda (los 1.500 millones restantes). ¿Es suficiente? Parece que no.

He aquí gran parte de los problemas. La Comisión va mucho más allá del déficit nominal (la cifra final) e insiste en exigir esfuerzos estructurales para no fiarlo todo a los vientos de cola procedentes del BCE o el petróleo. El 18 de mayo ya se cifraron en 8.000 millones (0,25% del PIB un año y 0,5% el siguiente). Ahora, quizá se revise al alza para intentar atar en corto al nuevo Gobierno. Y es que en su último dictamen, el Ejecutivo comunitario lamentó que en el periodo 2013-2015 el esfuerzo estructural sólo fue del 0,6% cuando lo pactado decía que tenía que ser del 2,7%.

Además de la multa, que será simbólica, Bruselas se guarda bajo la manga el as de los fondos estructurales. No habrá impacto porque son de 2017 y si España hace los deberes antes, la suspensión se levantará. ¿Pero cuáles son los deberes? Esto es lo que se está negociando. La presión continúa y continuará porque se prevén controles trimestrales de las cuentas al margen de las visitas semestrales que hacen los hombres de negro tras el rescate financiero. Y ahora que han comenzado unas nuevas negociaciones para intentar formar Gobierno en España, no está de más recordar que el kilómetro cero de la cuarta potencia del euro sigue en Bruselas, sobre todo tras el rescate financiero de 2012.

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