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¿Qué hacemos con la gente?

Presidente de AEDIPE Navarra

foto de Alex Uriarte, presidente de AEDIPE Navarra.

Alex Uriarte, presidente de AEDIPE Navarra.

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Actualizada 27/04/2017 a las 20:07
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  • Alex Uriarte

No se suele emplear la palabra gente cuando se teoriza sobre las empresas y las organizaciones. Hace años que los antiguos departamentos de Personal y de Recursos Humanos se convirtieron en Departamentos de Gestión de Personas o, incluso, de Gestión de Felicidad, de valores, de cambio... Sin embargo, de puertas hacia dentro, en el día a día de una organización, es habitual oír decir: ¿Qué hacemos con la gente? No solo en un contexto de contracción económica y de destrucción de empleo como el que hemos vivido en los últimos años, sino que la expresión va más allá y siempre es indicador de preocupación por las personas. La gente, las personas, protagonizamos y/o padecemos las consecuencias de los cambios.

 

El pasado octubre AEDIPE (Asociación Española de Dirección y Desarrollo de Personas) organizó en Pamplona su 50 congreso internacional, con el lema El futuro del trabajo”. Durante dos días, expertos del ámbito académico universitario, dirigentes de organizaciones internacionales, direcciones generales de empresas, personas del ámbito sindical y otros agentes sociales reflexionaron sobre las tendencias que afectan al futuro del trabajo y su impacto en la sociedad, en las empresas y en las personas. Estamos viviendo una transformación sin precedentes y a gran velocidad. No hay consenso sobre el futuro que seremos capaces de crear y de qué consecuencias va a tener sobre el empleo. La digitalización y la automatización en determinados sectores generan preocupación. Para algunos expertos, el mercado laboral tal como lo conocemos saltará por los aires en los próximos años, mientras otros estudios a nivel mundial y líderes de las principales empresas tecnológicas restan importancia al impacto de este fenómeno.


En cualquier caso, en esta llamada Cuarta Revolución Industrial, lo que funcionó ayer, no funcionará mañana, nos encontramos en transición entre dos ciclos económicos. Las empresas, los sistemas políticos, la educación y la formación a los trabajadores ya deberían haber cambiado y no podemos comportarnos como si nada hubiese pasado en los últimos 10 años.

 

Son muchos los desafíos que afrontar como sociedad. Desde las políticas públicas se debe construir un sistema que acerque de forma eficiente las personas al mundo laboral, urge una reflexión sobre el modelo de protección social y está en duda si el empleo será capaz de garantizar un proyecto de vida. Desde las empresas se deberá avanzar hacia modelos basados en la flexibilidad organizativa, en transparencia, corresponsabilidad y confianza, que permitan la participación de los trabajadores en decisiones y resultados en un marco de compromiso.

 

Desde la dirección de las organizaciones, los profesionales tendrán el reto de gestionar la diversidad cultural, generacional y (todavía) de género. Y como trabajadores, la capacidad de adaptación será clave para sobrevivir en un mundo en el que día a día seguirán surgiendo tecnologías disruptivas.

 

Hablamos de transformación digital pero el 51% de los trabajadores españoles reconoce no tener suficientes habilidades digitales. No solo se trata de habilidades técnicas. Nuevas, o no tan nuevas, hay muchas competencias que serán necesarias para hacer frente al desempleo y a la desigualdad: resolución de problemas, pensamiento crítico, creatividad, gestión de personas, trabajo en equipo, orientación al cliente, negociación, flexibilidad congnitiva, productividad personal, aprendizaje continuo…

 

Dice Cal Nexport, científico y autor de “Deep Work: Rules for Focused Success in a Distracted World” (Trabajo intenso: reglas para el éxito enfocado en un mundo distraído): “Si puedes escribir un algoritmo elegante, redactar un informe legal, escribir mil palabras de prosa, mirar un mar de datos inequívocos, si puedes hacer este tipo de actividades para producir resultados que son excepcionales y valiosos, la gente te encontrará, independientemente del número de seguidores de Instagram que tengas.

 

Hay mucho que hacer con la gente, pero, sobre todo, el gran reto es hacerla protagonista del cambio y situarla en el eje de las organizaciones. Cada vez son más las empresas que invierten recursos en hacer partícipes a las personas, buscando compromiso en la marcha y el futuro sostenible de la empresa. No es tarea fácil pasar de la confrontación a la colaboración, solo se consigue trabajando la confianza.

 

Es un camino que mejora la imagen de las empresas, atrae y retiene el talento, aumenta la competitividad, garantiza el futuro del empleo de calidad y crea riqueza en la sociedad. Se necesita un modelo acordado que compagine competitividad, progreso y cohesión social. Hacer cosas con la gente, contar con ella, tiene un impacto en los factores de competitividad de la empresa y, por lo tanto, en los resultados.

 

Alex Uriarte es presidente de AEDIPE Navarra y director de Recursos Humanos en NTV Logística


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