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“La letra con sonrisa entra; sólo en droga hubo 600 detenidos con las 'tuitredadas”

Policía Nacional, con millones de seguidores en redes, es el espejo en el que se miran las policías del mundo. El artífice del éxito fue el único civil del cuerpo

“Sólo en droga hubo 600 detenidos con las 'tuitredadas”

Carlos Fernández Guerra, junto a Mikel y Amaia, dos robots parlantes de la Torre Iberdrola en Bilbao.

CEDIDA
“Sólo en droga hubo 600 detenidos con las 'tuitredadas”

Uno de los tuits más famosos de la cuenta de Twitter de Policía Nacional.

@policia
Actualizada 02/06/2016 a las 21:28
Durante casi una década, el madrileño Carlos Fernández Guerra estuvo en el punto de mira de las policías de medio mundo. Las fuerzas de seguridad de élite, así como alguno de los ejércitos más potentes del planeta seguían su rastro en las redes sociales. Desde el FBI y Scotland Yard hasta la todopoderosa US Army. Vigilantes. Atentos. A la caza. Y no, este periodista de 42 años ni es un escurridizo narcotraficante, ni un peligroso sicario y mucho menos un espía industrial, aunque la foto que acompaña esta entrevista pueda despistar. Los cuerpos policiales le seguían para ficharle. Querían hacerse con sus servicios. Y la razón es simple. En un tiempo récord, Fernández Guerra consiguió convertir a la Policía Nacional española en el referente mundial en comunicación en redes sociales. Sólo en Twitter, la cuenta @policia cuenta con 2,33 millones de seguidores gracias a su labor. Un millón más que la CIA. Y con su característico estilo desenfadado, de impacto, la colaboración ciudadana ha resuelto centenares de delitos. Desde hace unos meses tiene nueva casa y nueva misión: liderar la transformación digital de la compañía Iberdrola. Ah, la revista GQ le nombró Hombre del Año en la categoría de innovación. Le prestaron un esmoquin para la portada.

Trabajaba para comunicación de RENFE y le llamó la Policía Nacional. ¿Pensó en escapar?

No, ni mucho menos. Si fui yo el que me presenté. Buscaban a alguien para coordinar el lanzamiento del DNI electrónico y me presenté como experto en comunicación tecnológica, cuando no era lo mío ni de lejos.

¿En que momento su cerebro hace clic, decide registrar cuentas de Policía en Twitter y Facebook y lanzarse a las redes sociales?

Yo era usuario de redes y vi que tenía mucho sentido para la Policía reservar sus perfiles. Por suerte estaban libres. Entré en el despacho del jefe y le dije que iban a tener mucho movimiento. No imaginábamos cuanto.

¿Le dieron manga ancha? Tendrían recelos de qué ocurriría...

Es que todo era nuevo. Hace 10 años ninguna institución tenía cuenta en redes sociales. Debieron pensar que era libre de perder mi tiempo libre como quisiera. El día que todo cambió y empezamos a tener cuidado con lo que escribíamos fue cuando empezaron a seguirnos desde Moncloa y los partidos políticos. Y cuando empezó a escribirnos la gente.

Y eso que comenzaron colgando sólo notas de prensa.

Es verdad, pero pronto llegamos a 10.000 seguidores y vimos que podíamos hacer muchas más cosas, llegar a otro público, sobre todo más joven, y dar otro servicio ciudadano. La interacción nos daba mucho juego, tanto en contenidos como en tono.

¿Cómo surge ese estilo tan característico, entre humor y lenguaje llano? ¿En quién se fijaron?

Fue una decisión mía. Quisimos subir el tono, darle un aire de impacto, y llegar a los jóvenes. Fuimos autodidactas. De hecho, al principio la gente nos ponía a parir en Internet. Les encantábamos lo que hacíamos pero para criticar. Y los profesionales de la comunicación, los primeros. Pero después comenzaron a llegar los premios, los éxitos, y cuando quisieron imitarnos ya era tarde.

Aquí Policía Foral trata de hacer algo similar. ¿Algún consejo?

Que no pierdan la cabeza, no todo vale. Es muy importante tener una estrategia coherente y profesional, comprometida, cercana y orientada a la gente, no al político.

Muchos criticaron que humor y delito no podían ir juntos. ¿Dónde está la línea divisoria entre broma e impacto?

Siempre dijimos que no era humor, sino sentido del humor, que no es lo mismo. Buscábamos el impacto y la línea divisoria la marca el respeto. Y yo siempre he pensado que letra con sonrisa entra. El mensaje cala con el impacto. Pero nunca se puede perder el respeto.

¿El cuerpo asimiló bien su ‘boom’ en las redes? Una cosa son 10.000 seguidores y otra, dos millones...

Mi primer jefe entendió pronto que allí había algo y nos dejó hacer. Después llegó Ignacio Cosidó (director general de la Policía) y nos empujó a ir más lejos. Cosidó ya era un tuitero muy activo, bloguero e internauta. El anterior nos dejó trabajar pero él nos pidió más utilidades, más acción.

Usted, el único civil del cuerpo, llegó a tener 10 agentes a su cargo en la Policía 2.0. ¿Lo llevaban bien?

Hicimos equipo muy rápido. Trabajaban policías licenciados en Periodismo, Psicología o Sociología. A cada cual más implicado. Yo era uno más.

¿La red social más exigente?

Twitter, sin duda. Trabajábamos con el sistema 17x7. Es decir, 17 horas al día 7 días a la semana. Era una dinámica brutal de una exigencia máxima. Lo más duro es que tienes que estar conectado desde cualquier sitio.

¿Se ha encontrado tuiteando para la Policía desde la playa?

Por supuesto, muchas veces. Y desde un barco. El móvil es una esclavitud brutal, como en todas las profesiones digitales, pero también una liberación. Te permite compaginar y trabajar desde cualquier sitio. Pero para mi era una necesidad. Estos proyectos requieren seguimiento constante.

¿Y no llegó a quemarse?

No, yo no necesito desconectar. Hay gente que sí, para mi no es así. Yo daba continuidad a los mensajes y llegué a conocer a muchas personas. Ayuda a distinguir en la red quién es serio, quién es un troll (un perfil falso en una red social), quién te puede aportar algo valioso, quién da información... Y eso sólo se consigue estando conectado. Además, siempre digo que la desconexión es una obsesión absurda, uno no desconecta de comer, pues del móvil yo tampoco.

¿No sería capaz de estar un día sin mirar Twitter?

¿Un día? Ni de broma. Me conformaría con dos horas. Eso sería la leche. Siempre llevo encima dos móviles y dos baterías externas.

¿De qué se siente más orgulloso de su trabajo en la Policía?

Desde luego de haber acercado mucho la gente a la Policía y viceversa. De haber dado un servicio ciudadano. Y de los impresionantes resultados operativos. Que han sido increíbles.

Se habla de que las ‘tuitredadas’ han enjaulado a 500 personas. ¿Es verdad?

No, no, muchísimas más. Sólo en delitos relacionados con drogas se han esclarecido más de 600 casos gracias a las redes sociales. Hubo un montón de casos. Desde los serios a los anecdóticos. De fugitivos buscado por asesinato al tonto de aquel chaval que se grabó conduciendo sentado en el asiento del copiloto. Con Policía 2.0 se ha visto lo que puede aportar la comunicación a una institución y una marca.

También ha visto la cara oscura de las redes. Le han llegado a acosar. ¿Qué puede hacerse en ese caso?

Claro que me han acosado. Primero me pongo una coraza, porque si no te puedes suicidar. Ante los trolls, los radicales, descerebrados, delincuentes golfos que me te quieren amedrentar... tienes que ignorar. Siempre digo lo mismo. Tengo un mantra de tres pasos: el primero es ignorar, el segundo bloquear y el tercero, si hay delito, denunciar. Recopilar las pruebas y denunciar.

¿Cuántas policías del mundo le han tirado los tejos?

Muchas, de verdad. He dado charlas en todo el mundo; Europa, Estados Unidos, Latinoamérica, en la OCDE, la Europol... Ha habido muchos que me han pedido hasta milagros.

¿Y qué milagro le pide Iberdrola, su nueva empresa?

Acercar el sector a la sociedad. Llegar a los públicos y aportarles el potencial fantástico de la energía. La transformación digital en una empresa de este tamaño, líder mundial en renovables, es un proyecto maravilloso. Ahora no pienso en seguidores, sino aportar utilidad. Los seguidores ya llegarán después. Para ganar un partido no hay que buscar atajos.
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Carlos Fernández Guerra estará el miércoles en Pamplona

Fernández Guerra será uno de los dos ponentes que participarán en el desayuno de trabajo que organiza Diario de Navarra y patrocina el BBVA el próximo miércoles 11 de mayo. Bajo el título ‘Claves para la transformación digital en la empresa. Casos de éxito’, al ex community manager de Policía Nacional le acompañará Álvaro Martín Enríquez, economista jefe de Regulación Digital de BBVA Research.

La cita es en el Hotel Muga de Beloso con aforo para 120 personas.

Las inscripciones puede realizarse a través del email info@brandok.es o rellenando este formulario.

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