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NEGOCIOS DIGITALES

Sólo el 20% de las 'startups' sobreviven

De cada diez 'startups' en las que se invierte, solo dos sobreviven y apenas una obtiene buenos resultados

Una joven, en un congreso de 'startups' en Munich.

Sólo el 20% de las 'startups' sobreviven

Una joven, en un congreso de 'startups' en Munich.

EFE
Actualizada 03/10/2016 a las 09:26
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  • LUCÍA PALACIOS. COLPISA. MADRID
No es un camino de rosas y quien se mete en estos negocios tiene que tenerlo claro. De cada diez 'startups' en las que se invierte, solo dos sobreviven y apenas una obtiene buenos resultados. Éste fue el caso de Cabify. En cambio, Nonabox no tuvo tanta suerte y duró tres años en el mercado. Ambas empresas participaron en ediciones pasadas del South Summit, el encuentro líder de emprendimiento e innovación del sur de Europa que se celebra cada año en Madrid. Y ya van cinco. El próximo será del 5 al 7 de octubre.

"Hay demasiado romanticismo en esto de emprender" | Juan de Antonio CEO de Cabify
 

En menos de cinco años ya cuenta con 700 empleados y sus ingresos se elevan un 40%. Pero no se conforma: quiere crecer 1.000 veces más Les llaman 'los de negro' (por el color de sus coches) y son mayoritariamente odiados por el gremio del taxi. Y es que han generado una verdadera revolución en un sector hasta hace poco monopolizado por una única empresa. Sin embargo, el fundador y CEO de Cabify, Juan de Antonio, mantiene que para nada quieren competir con el taxi, sino con el vehículo particular. Éste fue el objetivo principal que le impulsó a crear en 2011 este proyecto: hacer más habitables las ciudades atestadas de coches.

Por si hay alguien que no lo conoce, Cabify es una empresa que a través de una aplicación móvil ofrece servicios de chófer privado pero con unos precios cerrados y un 20% más baratos que los taxis tradicionales. Comenzó su andadura en Madrid hace cinco años y ha tenido un crecimiento descomunal: a día de hoy cuenta con 700 empleados en veinte oficinas de 15 países. Y todo apunta a que su futuro es más que prometedor. No en vano el pasado abril cerró con Rakuten una ronda de financiación de 120 millones de dólares para continuar su expansión por Europa, Asia y Latinoamérica.

De hecho, su consejero delegado atiende a este periódico desde Seúl inmerso en esa tarea de engrandecer un negocio que --a su juicio- aún supone apenas un 1% de lo que aspira a ser. Sus primeras palabras denotan una gran humildad: "Se le da demasiado romanticismo a esto de las 'startups'", sostiene, al tiempo que matiza que parece que un emprendedor es un joven que "se deja la piel" para sacar su negocio adelante mientras que un empresario es un "exprimidor" de trabajadores. "No se puede idealizar a uno ni demonizar a otro", afirma.

"Hay Cabify para rato" La vena empresarial de este ingeniero de Telecomunicaciones le viene desde lejos: confiesa que siendo un crío ya 'maquinaba' cómo podía sacar más rentabilidad a los prados que su familia poseía por Segovia. Pero no quiere engañar a nadie: proclama a los cuatro vientos lo duro que han tenido que trabajar él y su equipo para convertirse en lo que hoy son y advierte de que hay que ser consciente de que una persona que quiere empezar un proyecto de envergadura tiene una probabilidad de éxito muy baja. Eso sí, para el que aún así esté animado, le invita a trabajar duro, luchar por esa causa en la que cree y, sobre todo, tener capacidad analítica para atreverse a corregir cuando uno se equivoca. "Ésa es la forma de llegar al éxito", mantiene.

Pese a que en septiembre los ingresos de esta 'startup' se incrementaron un 40%, De Antonio no se conforma y asegura que esta empresa puede crecer mil veces más de lo que es ahora. "Hay recorrido de Cabify para rato", dice con convicción.

"Soy una adicta a la adrenalina que te da una startup" | Izanami Martínez Fundadora de Nonabox
 

Quizá pecó de demasiada ambición y fracasó en su intento de lanzar su negocio en Europa, pero ahora vuelve a la carga con otra app de medicina.Todavía habla de Nonabox, la 'startup' que fundó en 2012 junto a su socio, Ramón Sánchez Domènech, con mucho cariño, pese a que no les fue todo lo bien que se esperaba. Sabe que cometieron algunos errores y por eso tuvieron que vender tres años después, pero aun así confiesa que volvería a repetir. "Fue una experiencia de aprendizaje increíble", asegura Izanami Martínez. Esta madrileña tenía la vena del emprendimiento desde bien jovencita. Con apenas 18 años puso en pie un centro de yoga, danza y pilates en El Puerto de Santa María (Cádiz), al tiempo que estudiaba Antropología en la UNED. Ya licenciada y con 25 años, vendió el centro y se fue a Madrid a estudiar un MBA en el ISEM (Universidad de Navarra). Ahí comenzó a realizar prácticas en el departamento creativo de Loewe Perfumes, pero... "Me di cuenta de que ya estaba infectada para el resto de mi vida con el gusanillo del emprendimiento", explica.

Así, aceptó de cabeza el ofrecimiento de Rocket Internet (una empresa alemana que copia casos de éxito en EE UU y los imita por el resto del mundo) de ser la encargada de lanzar en España los Glossybox (cajas 'regalo' de cosmética por suscripción). "Me percaté de que es un modelo de negocio fantástico, pero que podría tener mayor expansión en otro sector que no tenga tantos peros", argumenta.

Así fue como se lió la manta a la cabeza, consiguió financiación y lanzó en marzo de 2012 Nonabox, una 'startup' que replicaba esta misma filosofía, pero para el mundo relacionado con los bebés. Vamos, que enviaba cajas con productos para el recién nacido a las mamás que se habían suscrito (más de 5.000). El crecimiento fue espectacular y apenas cuatro meses después ya estaban también en Italia, Alemania, Reino Unido, Austria y Francia. Pero cometieron lo que --a juicio de Martínez- fue su gran error: abrir oficinas por toda Europa con el coste que eso supone. Tres años sobrevivió la empresa, que logró captar 2,5 millones de euros de financiación y facturar 1,5 millones al año. No fue suficiente. Se vieron obligados a vender para poder cubrir parte de las deudas. Ni el equipo fundador ni los inversores ganaron dinero.

Tras este 'fracaso', decidió que ya era hora de tener vacaciones, poder ponerse enferma, tener derecho a paro... Pero solo duró tres meses trabajando en una agencia de publicidad. "Me di cuenta de que soy una adicta a la adrenalina que te da una 'startup'", reflexiona en voz alta. En julio de 2015 nació de su mano Doctor 24, una plataforma de telemedicina que pone en contacto a pacientes con médicos de forma segura. Ya tienen más de 3.000 clientes. A su vez, es presidenta de la Asociación Española de Startups.

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