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Mentoring: aprender desde la confianza

Teresa Minondo Domeño es directora de Personas y Organización de ACR GRUPO

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Teresa Minondo, directora de Personas y Organización de ACR GRUPO.

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Actualizada 05/10/2017 a las 14:39
  • Teresa Minondo

¿Cuántas veces se van personas de nuestras empresas y con ellas todo el conocimiento adquirido? ¿Cuántas veces somos espectadores frustrados de cómo buena parte del esfuerzo realizado por la organización sale con ellos por la puerta? Las causas pueden ser variadas: jubilaciones, razones médicas, salidas voluntarias, etc., pero lo cierto es que dejamos escapar personas muy valiosas para la organización teniendo en cuenta el conocimiento y la experiencia que han atesorado a lo largo del tiempo.

 

La falta de planificación, las prisas, el día a día, el apagar fuegos continuamente, impiden que las personas que se incorporan a nuestras compañías reciban tanto la formación adecuada para realizar las funciones para las que fueron contratadas, como la adquisición de la cultura y de los valores propios de cada organización.

 

Parece lógico y de sentido común que las empresas nos preocupemos de formar a las personas de nueva incorporación, pero la realidad es que resulta complicado articularlo. Normalmente no hay un plan de acogida estructurado ni personas “ociosas” que tengan tiempo para formar a las nuevas incorporaciones, por lo que damos por supuesto que los nuevos incorporados se las arreglarán para sacar el trabajo adelante. Posteriormente, la realidad nos demuestra que nos encontraremos con personas que llevan cierto tiempo trabajando con nosotros, pero que no conocen nuestra forma de hacer, lo que nos diferencia del resto: nuestro “saber hacer”.

 

En estos últimos años ha surgido con fuerza un nuevo concepto a la hora de desarrollar personas: el Mentoring. Sin embargo, no es tan nuevo: “La Odisea” de Homero describe como Mentor fue el encargado de educar a Telémaco en ausencia de su padre, siendo su maestro, consejero y guía: de ahí el término cuya raíz “men-" significa pensar.

 

Trasladado a nuestros días, en el Mentoring, una persona -el mentor-, con amplios conocimientos de la empresa enseña, aconseja y guía al aprendiz -el “mentee”-, para conseguir que desarrolle nuevos valores, competencias y habilidades a través de las acciones de aprendizaje, prácticas, reflexiones y análisis posteriores, etc.

 

La relación que se establece permite al mentor compartir experiencias, vivencias y confidencias que servirán al “mentee” para superar sus propios obstáculos y encontrar elementos valiosos para la toma de decisiones, buscando no solo transmitir o explicar  conocimientos al “mentee” sino inspirarle hacia la consecución de los objetivos de la empresa.

 

Para ello, desde la organización es necesario facilitar este proceso, siendo fundamental, en primer lugar, liberar al mentor de buena parte de la carga de trabajo habitual para que pueda ejercer sus nuevas funciones. Esta decisión no es fácil ya que normalmente estas personas aportan un gran valor en las funciones que realizan y es complicado apartarlas de su día a día.

 

En el proceso es fundamental elegir un buen mentor, una persona experimentada, con amplio conocimiento y unas competencias personales bien definidas: liderazgo, credibilidad técnica, capacidad a la hora de transmitir conocimientos y dar feedback, ser capaz de inspirar a los demás, etc.

 

Los “mentees” pueden ser de dos tipos: personas que se acaban de incorporar a la empresa y/o a un nuevo puesto, o bien personas que llevan cierto tiempo en la organización y que en su momento no recibieron la formación adecuada y que, por lo tanto, se observa en la actualidad que necesitan ciertas mejoras en su desempeño.

 

Es necesario igualmente hacer una buena descripción del puesto de trabajo, las funciones y las capacidades que se le van a exigir al “mentee”, y, a partir de ahí, valorar cuáles son sus puntos fuertes y cuáles sus áreas de mejora, así como priorizar y planificar cómo ir abordando individualmente el proceso de desarrollo de cada persona.

 

El mentor acompaña en su día a día al “mentee” realizando el trabajo “codo con codo”, apoyándole y guiándole en la gestión de sus tareas, sin obviar los temas relativos a los valores de la compañía, sus normas no escritas, las buenas prácticas y aquellas lecciones aprendidas a lo largo del tiempo que no están explicitas. Es en el desarrollo de ambos planos donde el mentoring demuestra su potencial, siempre desde la premisa de aprender haciendo.

 

Todo este proceso y esfuerzo por parte de la Compañía, del mentor y del “mentee” hace necesaria una pregunta: ¿en qué beneficia el Mentoring a nuestra organización?

 

El Mentoring favorece una buena gestión del conocimiento, facilita la acogida y/o la incorporación a nuevas funciones así como el aprendizaje y la motivación de la persona; logrando por otro lado que, cuando inevitablemente alguien salga de la organización, su buen hacer perdure en el tiempo dentro de la compañía.

 

Teresa Minondo Domeño es directora de Personas y Organización de ACR Grupo.


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