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¿Felicidad en las empresas?

CEO de Optitud y socio de Felicidad Sostenible

Iosu Lázcoz es experto en ventas y CEO de Optitud

Iosu Lázcoz, CEO de Optitud

Actualizada 30/06/2017 a las 10:49
  • Iosu Lázcoz

Parece que la felicidad debe ser postergada a los ratos de ocio, a la empresa se va a trabajar no a disfrutar. De hecho, la palabra trabajo proviene del latín "tripalium", que era un instrumento de tortura, y esos viejos clichés parece que han sobrevivido hasta nuestros tiempos.

 

La primera dificultad con la que nos encontramos todos aquellos que nos dedicamos a implementar felicidad en las organizaciones es la propia palabra felicidad. Cuando la nombramos, a las empresas les entra un sudor frío a la par que se mezcla con una perplejidad notoria. No entienden que las empresas están compuestas por personas y que estas no son meros recursos, sino que constituyen el alma y principal palanca de crecimiento de las empresas. Así, los Departamentos de Recursos Humanos están mudando de piel y ahora se están empezando a ver los Departamentos de Personas.

 

Pero no debemos quedarnos en el mero hecho estético, ni abundar en el "buenismo" y el positivismo hueco que pulula en las redes sociales. La implementación de felicidad en las organizaciones lleva estudiándose más de 50 años a nivel mundial y lo llevan haciendo las universidades y centros de investigación más punteros del mundo. Asimismo, empresas como KPMG, UPS,UBS, P&G y un largo etcétera ya saben lo que es implementar Psicología Positiva en sus respectivas empresas.

 

La era industrial del siglo XX estaba centrada en los procesos y está dando paso a una más centrada en las personas. Los nuevos tiempos traen máquinas y más máquinas, la Industria 4.0 está llamando fuerte a la puerta de la empresa del siglo XXI, pero cometeremos un gran error si en ese proceso nos olvidamos de lo importante: las personas.

 

Si en lugar de llamarle felicidad le llamamos bienestar, ya la cosa cambia; si en lugar de hablar de felicidad hablamos de aumento de productividad, aumento de la rentabilidad, aumento del "engagement" y aumento de la fidelidad del trabajador, entonces los gerentes de las empresas empiezan a escucharnos con mucha más atención. Según Gallup, la Harvard Bussiness Review, Shawn Achor, entre otros muchos, arrojan en sus estudios datos que deben ser tenidos en cuenta por los líderes de nuestras empresas para así ejercer un Liderazgo feliz y sostenible.

 

Las fórmulas que empleábamos en el siglo pasado deben ser reemplazadas por otras que se centren en la persona con todo su potencial. Debemos "escuchar" con más atención a nuestros equipos, conseguir que se sientan satisfechos y comprometidos con nuestra causa y si, además, conseguimos que las fortalezas de unos se complementen con las fortalezas de otros el resultado de nuestra cuenta de explotación se verá incrementado de manera exponencial como lo atestiguan estudios de Marcial Losada y Barbara Fredickson. En la misma línea, el psicólogo chileno Ignacio Fernández es una referencia muy importante, así como la psicóloga Marisa Salanova.

 

Así pues el primer paso para implementar felicidad en las organizaciones sería convertir en nuestro aliado más importante en el proceso al gerente, director o CEO de la empresa. Un segundo paso sería implicar a los mandos intermedios por medio d formaciones en psicología positiva organizacional (POP) que a su vez implicarían a sus subordinados.

 

En Felicidad Sostenible tenemos un modelo propio para conseguirlo, ya que es muy importante que todo lo que hagamos tenga una estructura, un porqué. Si realizamos actuaciones aisladas (formaciones puntuales, conferencias puntuales...) el resultado será efímero. Para ello medimos los niveles de los trabajadores antes y después de la implementación.

 

Una herramienta de medición de clima muy interesante es la que nos proporciona HappyForce, con la que se mide de manera anónima el pulso de la empresa, esos datos posteriormente se gestionan para solucionar las desviaciones observadas.

 

La implementación se centraría en dos aspectos, por un lado, aumentar los niveles de felicidad individual de los empleados y, por otro, en implementar un organigrama destinado a que esa "siembra" se mantenga y fructifique en el tiempo. Nombraríamos un Gerente de Felicidad en la empresa, que sería el que liderara el proceso de implementación, mejorando el estilo de liderazgo de los mandos, mejorando el clima, la comunicación, la claridad de rol así como la autonomía.

 

En definitiva, implementar felicidad en las empresas es el futuro, y no es algo "naif" sino un tema muy serio, tan serio como la supervivencia de nuestras empresas. Apostemos por este bendito oximorón, apostemos por la felicidad en las empresas.

 

Iosu Lázcoz es CEO de Optitud y socio de Felicidad Sostenible


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